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MANIFIESTO DEL SÁTIRO

Por Lucio Severiano y Leo Müller.


 

Sobre las fuentes: el conocimiento pequeñito.

La época actual, donde todo es información, manifiesta como su símbolo característico lo que llamamos las nuevas tecnologías de la comunicación y la información. Todos tenemos acceso a todo y tenemos contacto con todos a través de nuestros juguetes favoritos. Esto nos ha hecho olvidar a menudo que vivimos con una falsa investidura de sabelotodo y sensación de omnipresencia que poco demuestra su efectividad en lo que respecta a la vida diaria, pues, si se mira con atención, al parecer lo que sucede es que con el cuento del conocimiento para todos se ha consolidado una nueva y más efectiva forma de manipulación. A menudo nuestro pensamiento toma la forma de la fuente de la que obtiene su supuesto conocimiento.

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SONATA A PIE DITIRÁMBICO MENOR EN ANTISTROFAS ACENTUADAS PARA CORAZÓN NERVIOSO NO. I

Sonata a pie ditirámbico menor en antístrofas acentuadas para corazón nervioso no. I

o

Fantasías prosimétricas & variaciones futuristas a la manera de los Schumann:

Semper tibi devotus, et tuo amante

 

 

I

 

En alguna sonata

te esconderé cuidadosamente.

¡Oh! Cómo me llamarás con angustia,

incorregible culpable,

por haberte acercado a mí

durante un instante.

Tu sueño, desaparición

donde la muerte es apenas holocausto al silencio.

 

  • De Séptimo libro, ciclo Poemas de medianoche. Llamado. A.A.

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A Pushkin

15483989996084924379211814786628.jpgQuerido Pushkin,

Hace tiempo que no me hablas de tus aventuras por el Cáucaso & de las palabras magnánimas de los profetas, de cómo la libertad puede lograrse a fuerza de creencia en un mundo descreído; ya no me has hablado de las prisiones del hielo, las memorias secretas de los ateos & de cómo los gatos sabios cuando toman la vuelta izquierda cantan música secreta & a la derecha cuentan cuentos para el atento.
Bueno, amigo, sabrás que en esta distancia temporal & en esta época hipócrita, los hombres ya no se entregan a nada, a no ser al vacío inmediato de la brevedad, ¡vaya! Ni los poetas cantan palabras con sangre o carne, el canto encarnado ya no existe.
Seguro eso te desilusionará. Ya nadie te lee a profundidad, te volviste un aburrido libro de poesías e historias encuadernado para un conjunto de idiotas que no sienten nada, algo así como Eugenios de un siglo bastardo; nadie, como tú lo hiciste, lleva un vivir con nervios & arterias inflamadas, nadie como tú sobrelleva el exilio de una manera auténticamente carnal; lo cierto es que nadie en esta época piensa a la romántica ni a la irónica. Nadie como tú morirá ahora en duelo por una mujer, ni nadie vivirá como tú por una mujer hasta la muerte. Ahora te tachan de mujeriego & de pobre tonto, de loco sin causa & de imberbe.
Te entristecerá enterarte que ahora los pueblos se matan más horrendamente, que las creencias se han rasgado en fragmentos, que el histriónico discurso escolar se afirma con mayor CUADRATURA & que los amantes se han transformado, los unos a los otros, en adornos de sueños irrealizables en favor del bienestar personal & la individuación & otras cosas más & también otras cosillas más & otras cositititas más diminutas.

Visité tu monumento hace unas cuantas semanas durante la noche erial. Te encuentras ahí solo, como nosotros ahora, nadie te voltea a ver ni te presta atención. ERES UNA PIEDRA SIN SENTIDO. En otra época, chavos como yo, sobre tu monumento habrían escrito poemas y versos sueltos del corazón o el hígado. Nadie sabe que fuiste Aleksandr Serguéyevich Pushkin, un poeta chingón que amó sin finalⁿ, pero ahora sólo eres un recuerdo miserable a punto de perderse, al igual que toda la poesía pasada y que sobrevendrá.

Mi viejo amigo, los hombres de esta época están entregados ávidamente a la nada total & a la horrible descreencia. Ni siquiera somos hombres, somos cachitos de hombres. Hablan de coodepencia & de autoestima, de promesas de bienestar & de superación individual. Todo ello aumenta en los cerebros de cada uno. Pero de fondo pareciera haber sólo escape, huida sin salida, simulación & camuflaje de problemas irresolubles. No lo sé…, lo dejaré a tu consideración, pues te tomo por un hombre más juicioso & sincero.
Viejo amigo, ya me puse triste. Ya sabes que así me pongo al leerte.
Me voy. Cuídate siempre.

Tu mejor amigo a la distancia, L. S.

BORRÓN & CUENTA NUEVA

La última vez que me tomé el tiempo de escribir un texto para la revista satírica fue más o menos hace medio año. E iba -me parece- sobre la furia imparable de la pujanza democrática: un poco de chanchullo perteneciente a las voces hiper críticas de nuestros días, como es usual.
Los discursos repentinos ahora se guardan en el baúl del sin recuerdo.
Borrón & cuenta nueva.
Semejante a mis ganas de escribir, algo intermitente, por espacios, así como de vez en cuando, de tanto en tanto. Porque así como me aburro rápido de escribir, creo que igual en general nos aburrimos de criticar (berrear). & ¿Luego? & Luego lo que sigue.
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LECTORICIDAS

Leer, verbo simple, fácil de pronunciar. Es un verbo que a algunos les sonríe (miren esas dos “ee”) y a otros les pesa como un ladrillo. En parte depende de los caminos que uno ha sabido tomar: como sucede con el acto de vivir, algunos leen por obligación y otros lo hacen por gusto; pero para la sociedad contemporánea los lectores de verdad son los primeros, y los segundos son más bien demasiado relajados como para ser tomados en serio (también, igual que vivir).

Para los segundos la época creó Lectoricidas, que son una serie de estrategias y artefactos para acabar con esta mugrosa especie de escépticos y ociosos desinteresados; para los primeros, en cambio, creó especialidades, becas y otros incentivos bastante ridículos.

Pero no se trata de hacer bandos contrarios, no es el punto ser enemigos. A menudo, ambos seres lectores encarnan en uno solo, o conviven en las librerías, bibliotecas y cafés. Lo que sí, es que son reducidísimos los lectores en general y que los que suelen fastidiar más son los lectores por obligación, pues pretenden imponer esa misma obligación en el resto de la gente presentándose como ejemplos a seguir. Para ello crean cursos, talleres, campañas de difusión de la cultura y congresos, entre otras cosas, como si las personas no tuvieran suficiente con el trabajo, la familia, la escuela, los gastos y deudas… Son Lectores Lectoricidas, es decir, sabotean su propio trabajo porque mientras crean van destruyendo; mientras hacen van deshaciendo. Viven y no dejan vivir.

A este espíritu traidor del que formamos parte en mayor o menor medida, se suman ahora sí los Lectoricidas puros, nuestros verdaderos enemigos, que suelen ser los patrones del trabajo, nuestras tías ignorantes, nuestros amigos ingenieros o de ciencias, los pedagogos frustrados, los lingüistas de academia que no escriben, los actores y productores y directores de teatro y cine que se la pasan en Facebook y haciendo campaña, la policía, los grupos de choque y demás géneros porriles de la UNAM, los maestros de la UNAM, los directivos de la UNAM, las compañías de televisión, las niñas y niños guapos pero huecos que van a las plazas comerciales, los maestros de Idiomas del CELE de la UNAM, los funcionarios públicos, los ruidosos automovilistas… y un largo y eterno etcétera.

Así que lean y dejen leer.

ESTAR LISTO

Ahora los poetas crean frases a partir de pequeñeces y detalles que siguen más el flujo cotidiano del pensamiento que una intensión ajustada al ritmo, la métrica y la rima.

Si esas pequeñeces representan algo para ellos, suelen ponerlo como un verso, aunque a veces les apena la pobreza de su pensamiento y entonces decoran un poco las palabras, o buscan otra metáfora que purifique un poco su agua de mente sucia.

Así, visto de cerca, se parece mucho a lo que hacen los funcionarios contemporáneos. Tal vez por eso esos poetas son publicados por el Fonca o una de esas instituciones aburridas.

Y ciertamente de eso va hoy la poesía y la política: de ajustar pequeñeses en las palabras. En México, hoy, cada tema delicado se parlotea con indolencia y sistemática especialización. Por ejemplo, están a punto de aceptar la creación (aquí ya empezó la poesía de la política) de “La Guardia Nacional”. Y pululan miles de argumentos a favor y en contra… Mientras tanto, el tema vivencial y cotidiano es si los pobladores sin voz ni voto, sin especialización en “temas de seguridad” y además desarmados, es decir, la mayoría de los mortales, estamos listos para morir.

Mujeres, estudiantes, periodistas aguerridos, defensores de causas difíciles y el peatón o poblador común y corriente se pregunta cómo vivir su vida y al mismo tiempo si está listo para morir. Espero esta frase pequeña, “estar listo para morir”, represente algo, pues creo que pone en palabras si acaso los muertos de los últimos tiempos lo estaban o los tomó por sorpresa y dejaron muchos asuntos pendientes.

PLACERES ANTIGUOS, PLÁTICA CON JOY DIVISION

 

Desearía ser una pintura de Dalí que adorna tu muro.

Desearía ser una pieza heroica de Ricardo

a que prestaras atención.

Si tú quieres, quizá,

una Tragedia abierta en tus manos,

O tal vez, una crisoelefantina del maestro Fidias.

 

Añoro volverme danza que coquetea a tus pies

y piernas, cual tango apasionante

en fantástica

estructura barroca

de los siglos coloniales.

 

Si me pertenecieran tales espíritus destrozados,

poseería toda la magia

y posible sería

para mí grabártela en cinta

de película

o montarla en escenografía.

 

Eso fuera agradable.

 

Un loco Quijote que perdido en el bosque

de las Furias sigue buscándote;

un delicado rostro y joven

negociado

por el Demonio.

 

O el pequeño Poe

o tal vez Benedetti.

 

Si los antiguos poseían el mito de Troya,

yo tengo el mito de ti.

Si los púnicos a Dido,

yo te tengo a ti.

Si Colatino a la casta Lucrecia,

yo a ti.

 

No podría compararte ni siquiera con las bellezas

de la vieja Babilonia, porque son viejas respecto de ti.

Ni siquiera las Sibilas

se asemejan a tu encanto,

inspirado en Apolo.

 

Y mucho menos el círculo de pitagóricas

que, reunidas, podían hiptonizar a los hombres;

pues tú, mirando,

helas al varón,

como poderosa Medusa.

 

Mi amor, no seremos

desgarrados

de nuevo por el amor.

🙂

 

Imagen de portada tomada de:

http://indiespace.com.mx/resena-joy-division-unknown-pleasures/

 

A LEO M.

Estimado Leo, mi vida ha corrido a tropezones los últimos meses. Ésa es la razón final para excusarme por no haberte contestado la carta que me enviaste en abril. ¡Han ya pasado tres meses! Y ninguna palabra me ha sido posible escribirte. La culpa está en mí. Penitencia. Y tú más que nadie ha sabido el estado de ánimo en el que me he encontrado y cuánto de pesar e incertidumbre me ha costado el sobrellevarlo. La vida nos da vueltas a una velocidad similar a los rieles de las bicicletas, ¿cómo podríamos leer en bicicletas destartaladas y sin frenos que cada vez más aceleran su velocidad? Eso es cosa de misterio; espero que en tu próxima carta me lo expliques –si no es molestia- porque mi chirimoya no da una.

De asincerarme, me vería obligado pues, a referirte de nuevo que no me encuentro del todo bien: he salido de los dolores de estómago, las infecciones, el colon hinchado ha regresado a la normalidad (¿te acuerdas, Leíto, cómo me encontraba en los primeros días? ¡A punto del suicidio, y no el meramente lógico!); le bajaré a las colillas de las Vanguardias, lo prometo; tomo mis vitaminas para las jaquecas precipitadas. Las más de las veces reflexiono en lo que pudo ser (¿sabes?) esa nueva vida en otra dimensión, la que no pude alcanzar; a tres meses lo único que me queda comentarte es que sigo imbuido de amor, por lo cual a veces me mortifico por mis errores que no pude resarcir. No sabes cuánto la amo, no sabes cuánto me arrepiento de mis fracasos… Y en los peores momentos –que siempre están presentes-, me percibo como en una cercanía a la par que una lejanía. Eso es cosa de admirar; también espero, abusando de tu amabilidad, que en tu respuesta a estas líneas, me expliques de nuevo aquel poema tuyo, el de la órbita, magnífico, no te hagas güey. Con tu diligencia, seguramente no te costará nada dibujarlo para mí.

La otra vez estuve a punto de largarme. Enrico me invitó a Yucatán, me dijo que allá podría trabajar para él. Tal vez de corrección, o alguna cosa por el estilo. Estuve así de aceptar. No lo hice. Me he querido ir a vagabundear, pero no tengo el valor aún, ni el varo. Es más que probable que dentro de poco vaya un tiempo a Guatemala. Quién sabe.

¿La novela? Ahí va…, la verdad es que tiene tres semanas que no escribo ni un punto. Me he atorado en la justificación, aunque tengo temas en la cabeza que tocar aún; se podría decir que, de la justificación, no llevo ni la mitad. Como bien sabes la justificación, el principio, la primera parte, es la mitad de la novela, pese a que hace las veces del final, o de un primer final de la obra; la otra mitad es propiamente la narración de las aventuras traviesas de mi héroe. No me preguntes ahora por qué la disposición invertida; no es casual, es totalmente intencional. Y seguro que me preguntarás por qué razón llamo héroe a mi personaje, siendo un tipo tan execrable. Eso es asunto de otro costal que en diferente ocasión me tomaré el tiempo de contártelo. Leyendo los Detectives se me ocurrió un epílogo que probablemente me podría dar pautas para hacer una secuela. Eso ya no lo sabemos con certeza. No comas ansias.

Me he alejado un poco de los sacramentos de la novela por causa de la lascivia del Sátiro; más bien es que la que recorre mi lengua y me susurra al oído es la burla satírica en estos precisos momentos. Todo este pancho y revuelo sobre la democracia y la política en este país de desorientados me ha puesto a pensar una cosa: que te sigues equivocando, amigo mío; que Castoriadis se ha vuelto un librito para hacer chocolate caliente y que eres un iluso por seguir creyendo en ese régimen de locos. Ni si quiera los hombres más sabios duraron con esa forma de gobierno. ¿Cuánto tiempo fue desde la época de Pericles hasta la muerte de Sócrates sin contar el tiempo de los Treinta? Ay, amigo, en tu nobleza te van a chingar los innatos demócratas.

Tenemos muchas cosas que hablar, sobre todo en torno a lo que ahora te está pasando. Primero serénate, aquí me tendrás por cualquier cosa. Debes ir al doctor, no vayas empeorar. No te quiero ver igual que yo.

Luego nos vamos a recorrer la ciudad. Tengo muchas cosas que decirte. Muchas cosas que planear. No te hagas güey, te las enumero, porque eres medio idiota para los números, al igual que yo: Reformar el Sátiro y sus secciones; la novela a cuatro manos, establecer la trama y personajes; planear la entrevista a Pablito –está recotorro ese viejito-, ir a Amsterdam a ver si nos encontramos al loquito de la Puta… y otras cosas que se me han olvidado.

¡Mira qué cosas! Esto ya se extendió más de lo debido. Espero tu carta próxima, viejo amigo. No olvides a tus amigos, porque en el momento que lo hagas, te olvidarás a ti mismo.

P.D., Los Consejos están poca madre. Gracias por presentarme este nuevo mundo que, dos veces visto, no es tan nuevo para nosotros.

Tu amigo. L.S.

03 de julio, 2018.

🙂

Imagen de portada tomada de:

https://despuesdelhipopotamo.com/2015/02/18/bolano-archivo-exposicion/los-detectives-salvajes/