CONSEJOS DE LLUVIA

Por Leo Müller.


La inundación de la ciudad.

 

El fabuloso niño que ayudó a usuarios del metro a no mojarse haciendo uso de materiales que el gobierno utiliza para la organización social es, ciertamente, una manifestación de inteligencia. Ese niño se echaría a perder si fuera a la escuela y luchara por llegar a la universidad, porque después sería científico o abogado.

Si fuera científico, en lugar de ayudar a las personas a no mojarse, diría cosas frías y calculadas como las que mencionó David K. Adams[1], las cuales, nadie entiende ni entenderá y de las cuales ni siquiera por enterados se darán:

“Climatológicamente, las actuales lluvias en el país son normales, pues la temporada comienza en mayo, generalmente con precipitaciones intensas, incluso con granizo. Continúan en junio y julio, y a mediados de julio y en agosto reducen su frecuencia durante la canícula (periodo más caluroso del año), aunque la intensidad es variable. Así que son lluvias fuertes, pero no anormales”[2]

¡Si fuera abogado peor! Buscaría ser el gobernador de una ciudad desorganizada, sucia, inculta, desobediente y que confunde la demografía con la democracia, el progreso con el aumento indiscriminado de cosas. Ni siendo abogado ni siendo científico, ni usando excusas ni palabras como climatológicamente, sería lo suficientemente útil como para decir lo evidente, lo obvio, lo que duele: ya somos demasiados y no nos soportamos. Ni Mancera soporta mi desobediencia ni yo soporto sus discursos, ni David K. Adams soporta mi ignorancia ni yo soporto su tono aparentemente objetivo, científico, pulcro, estudiado. Ni las personas dejarán de tener hijos ni el gobierno cambiará el funcionamiento habitual de las cosas, porque eso sí lo sabe bien usted, que fue a la escuela: las cosas siempre han sido así.

Pero no me haga caso a mí, sino a la lluvia. Si alguien sabe cómo solucionar los problemas que salieron a flote es la misma lluvia. Lluvia aconsejó hacer algunos cambios, ¿no sabía? ¿No vio a Lluvia en la tele ayer? ¿Ni en el periódico? La lluvia sin doctorado y sin ser de la UNAM, sin título, sin cobrar diez pesos ni impuestos, sin pedir que votemos por ella, nos dio algunos consejos.

La lluvia nos aconsejó cambiar a todos, sí, a todos los choferes de los camiones de transporte público de la ciudad; es más, aconsejó quitarle las concesiones a los dueños originales que se enriquecen con un negocio que promueve un servicio inútil, insano, inseguro, caro, feo, grosero y el cual encona la discordia entre la inocente población civil que sigue reproduciéndose aunque no existan ya camiones suficientes ni espacio para transportarse. El transporte público de la ciudad debe cambiar pronto, no sólo materialmente sino organizativamente. Es un completo insulto que se presuma a la Ciudad de México como una urbe con un gran progreso cuando la cofradía de los transportistas piensa en todo menos en la calidad del servicio. La lluvia radical.

¿Y el desempleo? ¿Qué hacemos con esos choferes? La lluvia nos dice que del ahorro de sus sueldos paguemos la limpieza del drenaje ¿o qué?, ¿no han visto lo poco limpios que son los paraderos, la impunidad con la que tienen alfombrada de basura la ciudad? No son los únicos pero sí claramente unos muy notables participantes. O mejor: si quieren recuperar sus empleos que limpien ellos las coladeras y tuberías. La lluvia se da cuenta de cómo se vuelven aún más insoportables estos servicios de transporte ante su presencia.

La lluvia también aconsejó destituir democráticamente a los servidores públicos incompetentes, es decir, a todos. ¡Ah querido lector! ¿Con este consejo si estás de acuerdo verdad? Te gusta culpar y dejar desempleados a los del gobierno porque ellos son los culpables. Los servidores públicos son el acabose de la pasividad. No se manifiestan, no critican, sólo cobran y obedecen y se manejan por envidias y luchas para ascender, para seguir siendo igual de incompetentes. Las obras que deben supervisar y cuidar, porque se construyen con el dinero de todos, siempre salen mal. Mal el drenaje, mal las calles, mal el cableado, mal, mal, mal. ¿Pues para qué ocupan sus puestos? ¿Para salir en las fotos? ¿Para llegar a la presidencia? La lluvia democrática.

Después la lluvia nos aconsejó no tener ya hijos: “¿No ven lo mucho que envejece esta ciudad? ¿No ven lo agotados que están de todo? ¿No se cansan?” Preguntó. “No”, pensé, “Tenemos cada día una mejor calidad de vida. Además las personas son muy organizadas y empáticas. Nuestros sueldos son de los mejores del mundo y nuestro drenaje y nuestras obras también”.

Sobre el futuro de la ciudad la lluvia me dijo que será una catástrofe si no nos atrevemos a cambiar el funcionamiento habitual de las cosas. Todo se enreda cada vez más con el tiempo. A la cada vez más creciente exigencia de empleos, educación, comida, amor y salud se suman la cada vez más creciente ignorancia, pasividad, desvergüenza, insensatez, corrupción, desorden y odio de todos, pero principalmente de los encargados de ser nuestros servidores, no nuestros amos y señores montados en helicópteros. ¿No necesito abundar en esto o sí?  La lluvia sensata.

En su debido momento de entusiasmo mediático, David K. Adams dijo:

“En la ciudad se hacen esfuerzos ingentes por mantener en funcionamiento las estructuras hidráulicas, se detiene el agua con vasos reguladores en las montañas y se realiza todo tipo de manejos para que no se anegue. En el momento en que desaparezcamos como ciudad, que será en cientos o miles de años, ésta regresará a ser una cuenca lacustre”.[3]

¡El científico aventurando cosas que no se pueden comprobar! ¡Santos paganos de la ciencia, Batman! A ver, investigador, deja de usar lenguaje literario porque dices mucho la ciudad hace… la ciudad dice… como si la ciudad hablara e hiciera cosas, personificando donde no hay hechos comprobables. Y lo más importante, ¿qué tal si terminamos agotando toda el agua como depredadores que somos y secamos la tierra antes de que regrese a ser una cuenca lacustre, como dices tú. Te dan una oportunidad para que digas lo que sí tiene comprobación y evidencia y te pones a filosofar, ¡muy padre tu ciencia!

No hagan caso a los charlatanes de la disfrazada ciencia. La lluvia nos ha dedicado un buen tiempo para tocar fondo acerca del estado en el que nos encontramos como colectividad y basta mirar un poco para comprender que las cosas no pueden seguir funcionando de la misma manera, a menos que queramos ir directo al acabose.

Ciudad Universitaria, México.

leo.muller.platz@gmail.com

Fuentes consultadas:

[1] http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/extrema-urbanizacion-causa-de-inundaciones-en-la-cdmx-expertos.html

[2] http://www.animalpolitico.com/2017/09/lluvias-inundaciones-cdmx-atipicas/ (Subrayado del texto original)

[3] http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/extrema-urbanizacion-causa-de-inundaciones-en-la-cdmx-expertos.html

 

Imagen de portada tomada de

https://lasillarota.com/metropoli/consejos-para-sobrevivir-en-temporada-de-lluvias/160754

Autor: Leo Müller

Caminante de la Ciudad, adicto al café. Especialista en nada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s