ESTORBOS

Por Leo Müller.


Posibles soluciones a un problema común.

 

Desde su definición etimológica se manifiesta su máximo don: es-tor-bar proviene del latín ex/turbare, palabra que sólo basta mirar con atención para saber que significa turbar, alterar o interrumpir el estado o curso natural de algo (según la útil Real Academia Española). Y sí, tienen un exquisito don natural para exasperar.

Nuestra venganza es saber con suma certeza que esa persona no permite fluir a los demás porque se sabe de antemano estancado en su insignificancia: no encuentran otra manera de llamar la atención ni ponen atención a nada; son un simple bulto en el camino.

Se antoja, cuando uno está de buenas, pedirles permiso, pero para qué, si ello implica la idea de que se merecen el respeto que no se han sabido ganar. Total, sólo duran el tiempo que tarda nuestro escalón en llegar al extremo opuesto de la escalera; sin embargo, no deja de ser injusto. Uno se percata de que tienen la vista perdida en cualquier cosa, porque son personas más bien estúpidas. No están cansadas, porque los que estamos cansados queremos llegar a nuestro destino; no están reflexionando, porque ninguno va leyendo; no están observando, porque miran sin importarles los demás.

Tienen a un paso la solución a su estupidez, literal. Basta con que se peguen al lateral derecho de la escalera y san se acabó. Pero no. Ellos dirán: “¡pues si no te gusta vete en taxi!”. Los estorbos tienen mucho de funcionario público porque creen que es mejor que cambiemos todos primero, porque entonces él por qué tendría que cambiar, ¡nooo ni madres!

Las opciones las he reflexionado mucho, sobre todo cuando voy sobre las escaleras eléctricas (pegado al lateral derecho, claro). Tengo dos: 1) Amputarles las piernas, porque nadie que tenga un impedimento real es un estorbo, sino la oportunidad para practicar la conciencia colectiva y la consideración hacia el otro; y 2) Acabar con las escaleras eléctricas y ni modo, todos a caminar.

Ya sé, ya sé, la segunda no es una buena opción, sino la expansión impune del imperio de los estorbos.

Ciudad Universitaria, México.

leo.muller.platz@gmail.com

Imagen de portada tomada de

http://almomento.mx/van-90-de-renovacion-de-escaleras-electricas-del-metro/

 

Autor: Leo Müller

Caminante de la Ciudad, adicto al café. Especialista en nada.

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