WHO’S PLAYING?

Por Jimmy Lee.


El efecto Kiedis.

 

Era el día del concierto. Llegué como es costumbre una hora antes al foro Sol. El escenario era monstruosamente genial: cuatro pantallas gigantes, un despliegue de luces en el escenario, además de un arsenal de fuegos artificiales esperando ser lanzados adornaban el lugar. Poco antes de que la obscuridad iniciara, el público poco a poco fue inundando el famoso recinto a pesar de la lluvia y el frio que se vivían en esos momentos. Los vendedores de impermeables no tardaron en salir y hacer su agosto. Los primeros en salir al escenario fueron Porter y Modest Mouse, que entretuvieron al público mientras la gente tomaba su tiempo para entrar y tomar sus lugares. Cuando, de pronto, en medio de la suave pero ensordecedora plática de más de 20,000 asistentes se apagaron las luces y se escuchó la primera percusión de prueba del baterista de la banda anfitriona: ¡eran los Red Hot Chili Peppers! El foro estalló en gritos, silbidos y aplausos de miles de personas, así llegó el inesperado puntual comienzo de “Can´t Stop”, lo que logró que miles de personas comenzaran a saltar. Esa fue la primera vez que escuché música en vivo y me dieron ganas de romperlo todo.

Mientras miles de asistentes gritaban letras y saltaban con los puños hacia el cielo -con una naturaleza ambiciosa- Kiedis contagiaba de diversión a todos los presentes con su creatividad y pasión, las cuales se movían por todo el escenario. Vasos de cerveza volaban por encima de miles de personas y, mientras algunas groupies seguían saltando al ritmo de Give it a way, en ese momento me di cuenta de cómo debería de ser un frontman de una banda de rock en el escenario: debía de tener personalidad pura, debía de ser capaz de despertar los sentidos de miles de personas y de transmitirle al mundo su energía y sensibilidad en cada una de sus canciones y al mismo tiempo hacer brillar a los demás integrantes de la banda.

Un frontman no es solamente el artista o interprete de rock; es una actitud, es un estilo de vida, es un modo de pensar y también es un nivel de éxito. Es el que tiene la capacidad de expresar las experiencias y los altibajos de su vida para poder compartirlos y lograr así que el mundo de alguna forma se identifique con sus canciones y con su música.

Considerado uno de los artistas más polémicos del rock, como músico Kiedis se ha reinventado a lo largo del tiempo y lo ha manifestado en un mejor control de voz en cada uno de sus albums. Recordarán a Anthony Kiedis en los primeros albums de The Red Hot Chili Peppers rapeando a una velocidad que pocos artistas han logrado. Después empezó a escribir canciones con más melodía y con un estilo funk y hip-hop. En el álbum Californication su control de voz es aun más notorio. Su habilidad para el canto ha mejorado mucho en los últimos años, alcanzando su máximo en el album Stadium Arcadium.

Anthony Kiedis es uno de esos artistas de los que me encanta hablar. No sólo porque sea el frontman de uno de los grupos de rock más populares, sino por su música, ideas, proyectos y frases que siempre son interesantes: hechos que en síntesis, definen perfectamente a uno de los más grandes en la historia del rock, funk y hip-hop.

 

Imagen de portada tomada de

https://www.rockbywild.it/almanacco-di-rock-by-wild-5-marzo/

Autor: Leo Müller

Caminante de la Ciudad, adicto al café. Especialista en nada.

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