SOLIDARIDAD

Por Leo Müller.


Sólo durante siete días.

 

“No conseguirán engañarnos a todos, aunque a veces, parecemos tontos”

Enrique Bunbury (el filósofo), Parecemos tontos.

 

Me asombra un poco saber que el nuevo nombre de la mano de obra barata se llama solidaridad. Este ligero y nuevo cambio lingüístico se da en tierras mexicanas, donde hace poco ha sucedido un terremoto. En efecto, miles de personas salieron durante una semana entera a hacer el trabajo duro, arriesgando físico y empleo, sin más retribución que una conciencia tranquila y un reforzado sentido del deber y el patriotismo; todo ello mientras los políticos e instituciones se tomaban un descanso a cuenta del erario público.

Elogios aparte, me da gusto el apoyo incondicional que la sociedad aportó durante una semana: seguramente siete días compensan décadas de egoísmo. Ya ven que Dios hizo el mundo en 6 días, y el séptimo no fue a trabajar para que nosotros no nos sintiéramos culpables de descansar ese mismo día.

Si la sociedad no hubiera apoyado, los medios tal vez no hubieran tenido un símbolo con el cual dar atole con el dedo al mexicano patriótico. Afortunadamente quedamos algunos ciudadanos de a pie que nos damos cuenta de la manipulación tan grande que se aplica sobre la sociedad. Se repetía y vociferaba que México es un país solidario.

No, señores, no lo es. Es un simple país más, uno más de entre el montón de países del orbe y sus distintivos no son precisamente la solidaridad porque, díganme si me equivoco, ¿no es acaso que ante las más aberrantes injusticias permanecemos en silencio?; ¿no es acaso cierto que a diario vemos mucha gente sin alimento, ni vestido, ni techo en las calles, y no nos organizamos para darles una mejor vida, mínimamente digna?

Que no los quieran engañar y ustedes no quieran engañar durante siete días. La solidaridad no ha durado más que siete días, tal vez les concedo catorce. En el fondo sabemos lo que somos porque nos miramos en el día a día dentro de la configuración de esta triste realidad, y si usted no lo ve así, es porque no es muy observador.

Yo no tengo nada que recriminar a aquel que se refugia en el celular, en los estudios o en el futbol para no mirar el fracaso de sociedad que somos, pero no me quieran venir con el cuento de la solidaridad, porque me pregunto si mi país es verdaderamente estúpido.

Sea feliz y si comienza a temblar, antes de pensar en el prójimo, ¡corra por su vida!

Ciudad Universitaria, México.

leo.muller.platz@gmail.com

 

Imagen de portada tomada de:

https://elperiodico.com.gt/insolito/2017/09/20/estas-imagenes-muestran-la-solidaridad-en-mexico-tras-el-terremoto-de-1985-y-2017/

Autor: Leo Müller

Caminante de la Ciudad, adicto al café. Especialista en nada.

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