A Pushkin

15483989996084924379211814786628.jpgQuerido Pushkin,

Hace tiempo que no me hablas de tus aventuras por el Cáucaso & de las palabras magnánimas de los profetas, de cómo la libertad puede lograrse a fuerza de creencia en un mundo descreído; ya no me has hablado de las prisiones del hielo, las memorias secretas de los ateos & de cómo los gatos sabios cuando toman la vuelta izquierda cantan música secreta & a la derecha cuentan cuentos para el atento.
Bueno, amigo, sabrás que en esta distancia temporal & en esta época hipócrita, los hombres ya no se entregan a nada, a no ser al vacío inmediato de la brevedad, ¡vaya! Ni los poetas cantan palabras con sangre o carne, el canto encarnado ya no existe.
Seguro eso te desilusionará. Ya nadie te lee a profundidad, te volviste un aburrido libro de poesías e historias encuadernado para un conjunto de idiotas que no sienten nada, algo así como Eugenios de un siglo bastardo; nadie, como tú lo hiciste, lleva un vivir con nervios & arterias inflamadas, nadie como tú sobrelleva el exilio de una manera auténticamente carnal; lo cierto es que nadie en esta época piensa a la romántica ni a la irónica. Nadie como tú morirá ahora en duelo por una mujer, ni nadie vivirá como tú por una mujer hasta la muerte. Ahora te tachan de mujeriego & de pobre tonto, de loco sin causa & de imberbe.
Te entristecerá enterarte que ahora los pueblos se matan más horrendamente, que las creencias se han rasgado en fragmentos, que el histriónico discurso escolar se afirma con mayor CUADRATURA & que los amantes se han transformado, los unos a los otros, en adornos de sueños irrealizables en favor del bienestar personal & la individuación & otras cosas más & también otras cosillas más & otras cositititas más diminutas.

Visité tu monumento hace unas cuantas semanas durante la noche erial. Te encuentras ahí solo, como nosotros ahora, nadie te voltea a ver ni te presta atención. ERES UNA PIEDRA SIN SENTIDO. En otra época, chavos como yo, sobre tu monumento habrían escrito poemas y versos sueltos del corazón o el hígado. Nadie sabe que fuiste Aleksandr Serguéyevich Pushkin, un poeta chingón que amó sin finalⁿ, pero ahora sólo eres un recuerdo miserable a punto de perderse, al igual que toda la poesía pasada y que sobrevendrá.

Mi viejo amigo, los hombres de esta época están entregados ávidamente a la nada total & a la horrible descreencia. Ni siquiera somos hombres, somos cachitos de hombres. Hablan de coodepencia & de autoestima, de promesas de bienestar & de superación individual. Todo ello aumenta en los cerebros de cada uno. Pero de fondo pareciera haber sólo escape, huida sin salida, simulación & camuflaje de problemas irresolubles. No lo sé…, lo dejaré a tu consideración, pues te tomo por un hombre más juicioso & sincero.
Viejo amigo, ya me puse triste. Ya sabes que así me pongo al leerte.
Me voy. Cuídate siempre.

Tu mejor amigo a la distancia, L. S.

Autor: Lucio Severiano

Nosotros somos hiperbóreos

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