SONATA A PIE DITIRÁMBICO MENOR EN ANTISTROFAS ACENTUADAS PARA CORAZÓN NERVIOSO NO. I

Sonata a pie ditirámbico menor en antístrofas acentuadas para corazón nervioso no. I

o

Fantasías prosimétricas & variaciones futuristas a la manera de los Schumann:

Semper tibi devotus, et tuo amante

 

 

I

 

En alguna sonata

te esconderé cuidadosamente.

¡Oh! Cómo me llamarás con angustia,

incorregible culpable,

por haberte acercado a mí

durante un instante.

Tu sueño, desaparición

donde la muerte es apenas holocausto al silencio.

 

  • De Séptimo libro, ciclo Poemas de medianoche. Llamado. A.A.

Clara & Robert se amaron

con tal profundidad

con tal sinceridad

que pequeñas almas posteriores

fantasearon al escuchar

la pieza /para piano/

de su historia amorosa.

Se compenetraron con semejante intimidad

que los desgarres del vivir

no fueron lo suficientemente

hendidos

como para desgajar

la manzana /escarlata/

(Última memoria

de los imposibles:::antiguos tiempos)

obsequiada

a la manceba

Clara.

Enlazados por algo más que ojos videntes:

lacrimosos, pero alegres;

por algo más que oídos atentos:

comprensibles, oportunos,

tolerables;

Armonizados por las notaciones

claras & negras

de I diagrama en paralelo

que, pese a las disonancias, entonó

las esparcidas composiciones

de sus sentimientos.

I pieza

[sólo interpretable

por I instrumento,

el órgano

del corazón] a luz dieron:

El amor incondicional.

La I, demasiado joven & talentosa;

el otro, demasiado enfermo & depresivo.

El transcurrir de la existencia

se instala en medio

del conflicto

innumerable

entre el ingenio & el azar.

Las más de las veces

el IIº contrincante prevalece,

y el tiempo que nos fue dado

en este mundo se nos acorta

/sin/ depender de nosotros poder evitarlo.

Pues la MÁXIMA BREVEDAD

DE NUESTRA

ESTANCIA

EN EL PLANO HUMANO

NOS PROHÍBE

EMPRENDER

I

//LARGA ESPERANZA//

Maravillado por anteriores gigantes

el inigualable Alexander consagró

su talento tétrico al tacto tántrico

sobre claras & oscuras.

De tecleo imbuido, trascendiendo sus capacidades

físicas

-quien se inflama corajudo, no conoce sus límites-

I extremo mecánico hubo adherídose

en su álgido dedo que fue remplazado

/¡Iª tragedia!/

con idea fundada en procurarse mejores técnicas

como para, lado a lado, lo mismo que I igual,

competir con los jugadores-demonios

de las Grandes Ligas Sinfónicas.

¡Tú, tonto! Maníaco enamorado,

¿no sabías que derrocharías tu cursus

a causa del mismo?

Malogrado & nervioso,

derrotado por tu propio afán,

empeoraste tu espíritu a tal grado

de aislamiento; pero la suerte, cruel

& bondadosa mensajera

te envió, como I ebúrneo ángel salvador,

marmóreo & maravillante, a aquella

/chica/

musa incomparable, a sostenerte

con sus brazos doncellescos

& levantarte en tu destiempo.

Tu rostro llorante recostaste

en su pecho

/más blanquecino

que I nevada cristalina

en el congelado Zwickau/

& la preciosa moza

trenzándote hacia su cuerpo buscado

te protegió & te amó, de I manera

como sólo se ama al Iº amor.

Ambos tan desmedidamente

(aunque la parquedad de los signos

me impide describirlo)

CAYERON ENAMORADOS.

Inmaduro, genio lastimado, ¡Robert!,

amó ella tu asonancia & acrecentó tus habilidades.

No estás solo.

Ya no debes estarlo, pequeño Alexander…

No importaba ya la pérdida del ritmo alterno

en tus dedos gemelos.

Sufriste I fracaso, recibiste I amor eterno

y a la vez I mayor pasión:

MÚSICA TITÁNICA,

pues, gracias a los cuidados

de Chiara,

a trabajos envidiados por todos

dedicaste tu mente, componiéndolos

desde el corazón de tu genio elegido.

Besos arcanos en la oscuridad,

violando las leyes de la casa paterna,

susurros de ternura esclarecidos

por el deslumbre

de I luna llena,

amor de jóvenes en cuyos bordes

asoma la risilla de cariño & la travesura delata

la prenda protectora de la muchacha &

bien querida por el joven,

humedeciéndolos la brizna temblorosa

& el chispeo de la lluvia a las faldas

[de las puertas

simbólicas & matemáticas del UNIVERSUM,

durante el atardecer que abre paso a la noche

/FRIOLENTA/

& cuya divina sensación incrementa

mediante el frío acuoso

la excitación /que inflama/

el amor acalorado

de ambos irradiantes.

¡Máxima alegría cuando el placer sexual

de la carne es acompañado

por el placer espiritual

del alma!

& el triunfo de I pareja, amándose, que rompe las costumbres

& leyes de los mayores, los viejos más obtusos

& en las puertas del hogar doncellesco, abrazándose

ustedes,

por la nocturna despedida dominical ante la cual

juramentos amorosos

& promesas estigias se dijeron frente a frente,

o en los callejones a escondidas  / donde además de felicidad, /

sollozaron tomados de la mano húmeda, / a causa

de sus desgracias (mas no importaba porque estaban juntos / SOLOS

sobreviviendo en el mundo & escribiendo su fantasía

que acabaría

en desgracia,

& se asombraron de las pinturas notables

de las que cada trazo, cada pincelada

minuciosa los hipnotizaba.

¡¿Cómo es posible tanta precisión?!

& quedaron encantados

por los talentos escultóricos

en los que se representaban los mitos más misteriosos,

así aquel en que Plutón rapta

a la virgen, alzándola

con sus brazos divinos:

¡Imposible describir los detalles

en los que la pierna de la diosa de la tierra es oprimida

por la mano del dios inframundano!,

“¡ASÍ DE BELLOS

SON TUS MUSLOS PLATEADOS,

MI CASSANDRA,

A LOS QUE I VEZ TUVE LA DICHA

DE OPRIMIRLOS CON MIS LABIOS

FLAMEADOS

& SABORAERLOS CON MI LENGUA

INQUIETA!

¡OH HUELLAS MORADAS

EN PIERNAS DE PLATA!”

& los balcones altos donde detrás del barandal sonrieron

por su plenitud gemela,

& los asientos del teatro o el foro al aire libre // donde no contadas ocasiones

se entristecieron por las representaciones trágicas

& las caídas fatales

de los héroes de antaño

& donde tantos momentos RIERON

(hasta los límites pulmonares)

de las ridiculeces

cómicas

&

los mimos más torpes e ingenuos,

o las veladas

en que recostados

admiraron los guijarros tremulantes:

/// “¿POR QUÉ, MI AMOR,

LAS LUNAS

ERRAN A LO LARGO DE LAS ERAS OSCURAS?

¿SERÁ QUE ALGUIEN LAS COLOCÓ AHÍ

COMO NUESTRAS GUÍAS?

¿ES QUE ALGÚN HOMBRE

SE ENAMORÓ DE LA LUNA, & ELLA SE POSÓ

[MODELANDO]

PARA QUE LA ADORASE

A LA LEJANÍA?

¿ES ACASO QUE ALGUIEN DESEA QUE ESTÉ AHÍ

PARA ÉL?

¿ES QUE ALGUIEN REZÓ

POR SU EXISTENCIA?” ///

& a la luz de los soles nocturnos

especularon

sobre heráldica & genealogías de mundos

antiguos que fueron

habitados por bestias triunfantes

incendiadas por las llamas fanáticas.

¡Cuántos alquimistas & brujas

oriundos de lo que en otra ocasión a aquella región inaudita

se le concedió el nombre de la vieja tierra de Campania

difícil de someter para la cabeza del orbe, fueron quemados

en las hogueras por causa de la parresía,

la autárkeia

& la anáideia que profesaban

libremente!,

& parlaron hasta el momento

en que la nívea Luna

tiende su mano para acariciar

al Sol desnudo,

sobre

sacerdotisas

hacedoras de melodías exóticas

no avisadas por el oído occidental,

en aquel lugar del Ponto donde germinó la Nova Roma,

& I vez hastiados, ustedes amantes eternos,

de las tonterías canosas de su época ::::::::

::::::: inventaron mapas & universos ficticios

dentro de cuyas regiones se entregaron al olvido

de toda vanidad, & recorrieron tomados de la mano

los más límpidos & pacíficos países

de la imaginación.

He aquí

que conocieron criaturas ya

negadas por el ingenio del hombre:

hadas, duendes,

vikingos, ogros,

súcubos, íncubos,

trasgos, enanos, elfos,

magos, guerreros, doppelgängers,

brujas, hechiceros oscuros, djinns,

aves cantoras que sanan,

tarántulas gigantes & gigantes de piedra,

&

la violenta & contradictoria raza de los hombres,

& se identificaron con los glotones

/hobbits/

&, atentos los amados,

oyeron historias / sobre gatos gigantes / atados con cadenas de oro

en torno a su cuello

a I árbol inmortal, mininos afelpados, ¡gatuncios sabios!,

que al dar la vuelta a la izquierda entonan

canciones

agradables a la paz

& al dar la vuelta a la derecha, cuentan

cuentos

sobre amantes que se buscan a través

del inabarcable globo terráqueo, como lo hicieron ellos,

&

los enamorados, ¡sólo los amantes sobreviven!,

después de estas

maravillosas leyendas, quedaron aterrados en la madrugada tenebrosa

por la criatura de los pies de fuego,

lo que los unió más en la cercanía de la intimidad

& en abrazos consoladores,

pues a partir de ahí

fueron sabedores de sus más internos

miedos,

& las más de las veces para enriquecer sus espíritus

mutuamente entablaron diálogos sobre

/ los saberes sapienciales & religiosos /

& entorno a las leyes & los movimientos por los que se rigen los astros,

& disputaron sobre elíxires mágicos,

substancias secretas,

fragancias arcanas & piedras de la inmortalidad,

& discurrieron sobre papiros fulgurales &

sus cosmovisiones míticas

& en horas matutinas / otras, diurnas /

dieron rienda suelta a las lágrimas

por causa de los versos

helenos

de los vates más heridos

& las líricas dolientes del Lacio

emitidas por sus enigmáticos

profetas: La Consolación de la Poesía

& gritaron a voz de desgarro

por el mármol femíneo que

encarnó para amar al escultor solitario

& se arrullaron cuando las Faetóntidas

con lágrimas de ámbar

sufrieron por la muerte de su hermano,

& nunca aguardaron que el INTEREA

I día los alcanzaría

para

cortar de tajo

su romance,

mientras tanto, sin prever que acontecería el final,

se entregaron intensamente a la locura báquica,

& Ariadna, la hermosa, llegó a ser la más amada

por I dios despedazado & sufriente,

& al tiempo, aprendiendo las Mutaciones

de los libros orientales

& las óperas de la casta Lucrecia // o las salas de concierto

donde se deleitaban, en preciosura, de cada voz, de cada leyenda,

de cada compás tocado por intérpretes dirigidos

por aquel maestro concentrado

que en ambas manos cogía sus fasces

& cada movimiento de sus miembros

representaba la dirección del imponente

CONCIERTO,

o los parques de SAGRADO ANIVERSARIO

en cuyos jardines abombados

por las jacarandas que el novio

familiarmente llamó Matrioshkas (¡a saber por qué!),

ellos II recostados,

o sentados en las blancas bancas tomando

las piernas de la novia con ansiosas manos,

la sorprendió el amado mediante el Iº beso por siempre maravilloso,

además de que ahí fue cuando la declaración

de amor se manifestó con entereza de sinceridad,

o las plazas futuristas encharcadas de lagunas

donde a lo largo de las laderas los encantados patos

se procuran cortejar a la hembra que nadando

& empujando ondas les rehuye,

& cuántos pastos al atardecer & anochecer prohibidos retocaron

con sus cuerpos necesitados

a las afueras del colegio musical en que estudiaba

la novia…

¡El hombre con amada compañera es doblemente feliz!

¡Vive II veces!

Los Iº’s  momentos de I noviazgo son lo más precioso

de I existencia compartida!

¡LOS VIAJES A PUEBLOS DE ENSUEÑO

AL SON DEL OBÓE QUE SOPLA

LA CANCIÓN WITH LOVE!

¡LAS

GRABACIONES

sentados ambos

SOBRE

ESCALERAS

DE

CASTILLOS

CON ALMENAS

SÓLO

CONSTRUÍDAS

POR MANOS

DE DIOSES

OLÍMPICOS!

¡EL DESCANSO BUCÓLICO SOBRE LA CIMA

DEL MONTÍCULO

OBSERVANDO EL PASAR

DE LOS CARROS!

¡DE LA NIÑA QUERIDA SU PIEL MARMÓREA QUE DESLUMBRA

CON TAL DYNAMO

A LA VEZ QUE SUS PRECIOSOS PIES

SE LAVAN EN LAS CORRIENTES LIMPIAS

DE LOS BOSQUES DE LOS SÁTIROS!

¡LOS OBSEQUIOS DADOS CON CORAZÓN

& CON NOSTÁLGICAS

DEDICATORIAS EN LENGUAS MUERTAS

YA OLVIDADAS,

EXTENSAS CARTAS DE AMOR

DESBORDANTES DE PASIÓN ALEGRE,

& OTRAS

NUNCA LEÍDAS, SUFRIENTES PORQUE FALLARON,

& REPOSADAS EN EL CAJÓN DEL POLVO!

¡EL TACTO DE LOS CUERPOS

EN EL LAGO DELICADO:

LOS AMANTES / SE ACARICIAN / COMO SI FUESE LA ÚLTIMA VEZ,

& CONTEMPLAN SILENCIOSOS EL CAER DE LAS CASCADAS!

¡EL DELICIOSO CUERPO DE LA NOVIA TEME ENFRENTRARSE

A LAS AGUAS CLARAS!

¡AL FINAL BAJO LA LUZ NOCTURNA,

REBOSANTES DE LA INTIMIDAD DEL SILENCIO,

DESEAN IRREVERENTEMENTE

MEZCLARSE CON ARDIENTE AÑORANZA

EN LAS COLCHAS DE I CABAÑA SOLITARIA

ALEJADA DEL MUNDO DE LOS HOMBRES!

¡¡¡AMOR, HAY I ESPERANZA

QUE NUNCA SE OFUSCARÁ!!!

De tal modo, tentando y tocando,

ahogados por la voluntad resbalosa

del cuerpo mutuo,

los labios (((que serían en lo futuro lastimados)))

¡desgracia vaticinada!,

los labios, digo, ahora se presionan

intensamente & con el mayor deseo,

I’s ganas sin igual del otro amado,

cavilando en la incontrolable

inconsciencia:

“¡Que no termine nunca este momento!”

II

Tú y yo llevamos el mismo peso

De una larga y negra despedida.

¿Por qué lloras?

Dame tu mano, promete regresar a mis sueños.

Somos como una montaña  frente a otra…

No volveré a encontrarme contigo en este mundo.

Sólo si me enviaras recuerdos a medianoche con las estrellas.

 

  • De Séptimo libro, ciclo El escaramujo florece. Ensueño. A.A.

 

Con suavidad sin par / a la par que brusquedad,

se hace el amor / se lo crea / es creado /

& como es creado / su mayor cualidad es crear /

por tanto crea /

& nunca se destruye / no es ni puede ser

destruido /

no es destruido;

pues si I sentir humano de tal género

incapaz de perecer es,

entonces sólo se transforma,

[[[o cambia de lugar.

Únicamente se altera su intensidad,

y las más de las veces, su ordenamiento

de cambio va en aumento,

se acentúa o prosódica o tónicamente,

I’s veces        se manifiesta

en tan gran medida

que se desgarra en lamentos intensos & gritos aullantes;

otras veces se esconde

detrás de I falsa fortaleza

que en apariencia hace APROVECHAR EL DÍA,

mas al acostarse en soledad

las remembranzas de cuanto brindónos

de regocijo con la persona ida,

las colchas & las plumas del descanso

se inundan de sollozos sofocados:

I lágrima

/   o   tal vez II    /

huyen de la cicatriz ocular

que

en

numerosas ocasiones

nos arrumbó en el sótano del fracaso.

El transcurso del destino te exilió de

conciertos e innumerables actividades

rítmicas,

& sin embargo,  cuando te fueron negadas

las aspiraciones viejas, el cariño de I ternura de mujer

te ascendió a diferentes empresas:

I’s alas oscuras brotaron

a lo largo de tus espaldas

& en bandada danzaste, ¡plumífero!, junto con CIƆ Mariposas.

Tan alto ascendiste

que nada te pudo alcanzar.

La bella Clara, ninfa compositora, se alegraba

al verte en vuelo, ¡hombre dichoso!,

& tu felicidad le era grata a ella

a tal grado que te hubo impelido

a canalizar tu talento

& redireccionarlo hacia

/ la orquesta, /

con lo cual te incentivó

a que la desconfianza no te derrotara

& así visionaras el Álbum de Juventud.

Pero la más grande pianista,

excepcional en todo sentido,

llevaba I vida de giras por el entero continente.

La melancolía del romántico

& la voluntad activa de la bella, no empataban.

El padre, otrora amigo íntimo de Alexander,

quien le dio a conocer a otros músicos de su especie,

se oponía constantemente a las peticiones de boda;

& el virtuoso Alexander no estaría exceptuado.

En numerosas ocasiones el amor se escapa de nuestras manos

a causa de las disposiciones circunstanciales,

& ese último beso durante la noche de I domingo a finales de marzo

dividiéndolos el portón negro de la casa materna,

a través de los barandales, se recordaría con tal viveza

que el solo dolor del recordar te provocaría TENDENCIAS SUICIDAS.

Incontables veces, estarías al borde de la muerte.

Desearías quedar atrapado

en I circuito

de tiempo,

para I tras otra vivir de la vitalidad del quebrantado

RECUERDO.

¿Ignorabas que sería la última oportunidad

de rozar sus labios de escarlata?

El portón cerrado representaba

que tu gran amor se alejaría de ti.

Y no importaría cuántos tempos aguardarías

detrás de la puerta, pues ella ya no habitaba el hogar.

En todo caso, no el tuyo ya.

¿Cuántas veces harías sonar

el tintineo de las campanas? ¿Cuántas

veces

pernoctarías

afuera

sin

el arrullo de sus brazos azucarados

y el calor de sus muslos nevados?

¿Cuántas veces

esperaste que su figura apareciera

en el marco?

¡Oh amigo!,

¿sientes

el

agua

helada

caer

sobre

tu

cabeza?

El amor es natural & real,

pero no para ustedes, muchachos.

Ahora, sabes que ha acabado.

& se necesita de

fuerza

para

ser

noble

&

amable,

sabiendo que por dentro

[nos despedazamos

al tener el lejano contacto

de I plática

con esa persona, cuando se ha ido de ti.

No vale ya reprochar

ni traer a la memoria

los equívocos.

Ya no.

Entonces, tú Robert,

depusiste tu vocación

para internarte en la crítica musical

& la creación literaria,

con la ensayística

abarcaste a los más grandes compositores,

& con ello aprendiste que no todo se hallaba perdido,

& te trocaste I de ellos, I compositor digno

de nombrar.

En ocasiones, poco a poco ascendiendo

tu gloria, entre las multitudes frenéticas,

I que otro, reconociéndote, levantaba el dedo, asombrado,

apuntando

hacia a ti & diciendo: “Ése es él.”

Pero llegó a tu vida el más valioso & el peor amigo,

I igual como tú, apoyo en las malas ocasiones

aunque futuro & funesto traidor, impedimento

de tu amor.

¡Que a este poema, llorante como tú, le sea

prohibido siquiera mencionarlo!

Sin embargo, la mayoría de las gentes

dudó de ti,

de tu talento, de tu habilidad.

Sólo la posteridad aplaudiría la grandeza

de tus gestas, pese a la delicadeza & convalecencia

de tu ser.

Pero ella sabía quién eras. Lo tendría presente.

Pues I grande se reconoce en I grande.

ELLA TU ÚNICO AMOR, TE RECORDARÍA.

III

Todos se fueron y nadie regresó

 

En la calle cubierta de otoño

no esperarás.

Tú y yo volveremos a encontrarnos

en un adagio de Vivaldi.

Las velas, de nuevo pálidamente amarillas,

serán exorcizadas por el sueño,

mas el arco del violín no preguntará

cómo entraste en mi casa nocturna.

En mudo y mortal gemido

pasarán las medias horas,

leerás en mi mano

los mismos milagros.

Y entonces, tu angustia

convertida en destino

te llevará de mi umbral

hacia mares glaciares.

 

  • De Séptimo libro, ciclo Poemas de medianoche. Visita nocturna. A.A.

Así, se separaron por las fortunas.

Y cada I persiguió

sus fantasías musicales

por partituras disyuntivas.

Lo que para I la vista ha sido de merma &  el fin de su cursus,

para otro lo fue la pérdida del dedo,

el mercurio degenerativo,

I cerebro que lento iba en daño,

las modificaciones bruscas de su ánimo ideal

que I día llamarían los hombres hipocráticos:

/  ENFERMEDAD DE LA MENTE /

Nuestras incapacidades

& mayores miedos de pérdida

nos lanzan a I mar turbulento

de preocupaciones insuperables,

& de no controlar nuestra alma inconstante

las desviaciones bifurcarán nuestra vida

a I deterioro exponencial.

La disyunción para el lógico,

(que siempre es más lúcido

y con su franqueza es clarividente,

de lo cual no lastima)

está falta de conjunción.

La conjunción para el gramático

(que siempre es confuso, torpe,

difuso, aunque frecuentemente pasional,

de lo cual sincero)

admite dos sentires:

La copulación & la disyunción.

La dialéctica nunca lastimaría

porque constantemente

en su ordenamiento no se permitiría

la contingencia del dañar.

La gramática excediéndose

en su torpeza ingenua

al añorar abarcar la dicción,

en desmedida termina por destrozar.

Cuanto pretendía como bien, resultó como mal.

El límite de la dialéctica

lo supliría la gramática

en 1 futuro

todavía lejano, & al revés,

de lo que se veía desprovista la gramática

la lógica lo añadiría.

Y lo que ni la gramática

ni la lógica

jamás podrían

expresar dado que fungen

como almas gemelas

que se quieren al tiempo

que se conflictúan,

lo mismo que chiquillos, como Escenas de Niños,

no sabedores de sus propios problemas

e incapacidades,

¿es de culpar?,

lo que jamás podrían

expresar

lo lograría la armonía,

la dama superior por excelencia

entre todos & cada I de los entes

del mundo.

& de tal modo fue:

El hechizo de la armonía

enlazó de nuevo el sentimiento latente

en ambas almas atormentadas.

& tal recuentro simbolizó

definitivamente que II personas

están unidas por algo más que atracción.

El padre se opuso al cambio de apellido.

Sin duda, Schumann, su alumno & amigo,

era de I talento excepcional,

pero era a la vez I pobre & mediocre partido,

falto de moneda & desprovisto de las capacidades morales,

para su hija que prometía ser recordada

por los índices del contrapunto & la orquesta.

Discusiones entre la familia Wieck,

prohibiciones parentales,

hija & padre en discordia.

Finalmente, largos años de juicios

en que la justicia ciega

ajustó la balanza

en favor de los enamorados,

& he aquí que el TRIUNFO se hizo escuchar:

Las nupcias de la armonía.

Clara & Alexander

ante Dios juraron sus votos.

& fueron, ya maduros, aparte de amantes & compañeros

de vida, apoyo mutuo en los momentos de dificultad.

De ese entrecruzamiento

darían a luz a VIII notas inigualables,

& la felicidad arribó al matrimonio,

porque de ese amor, se hizo la Creación.

Acompañados, somos capaces de tolerar

las sendas tortuosas,

& con sacrificio, vencer los achaques & miedos

más profundos.

Mas de alguna de sus notas, nacidas del vientre

de la madre, se vieron privados.

¡Destino devastador!

¿Qué motivo arguyes

para robar armonía a esta

memorable sinfonía?

¿Qué razón exiges

para sustraerles los hijos

a este amor desgraciado?

La devastación del suceso, sin embargo, no fue

capaz de derrocar sus ánimos.

& aunque con el pasar de los años

Robert decaía

poco a poco en su estado de salud,

a pesar de su intento de suicidio

(((  ¡¿Qué has hecho, Robert?!

¿Qué infamia te contaminó

el cerebro?

¿Por qué

a las corrientes

heladas

tuviste que arrojar

tu cuerpo lacerado

& tu mentalidad

insana?

¿Qué te sucedió?

¿Qué te quebró la mente?

¡Tu mujer hubo de rescatarte

de semejante delirio!    ))),

& pese a que la siempre beata

Clara asimismo abandonó su carrera musical

descreyendo de su prodigiosa habilidad

afirmándose a sí misma que

el piano & la composición no estuvieron destinadas

para ella,

(((  ¡Triste, confesión personal! )))

&  pese a que por mucho tiempo

no figuró ninguna nota en su cabeza de intérprete & compositora,

continuaron juntos la pieza de su vida en casamiento.

No de otra manera: juntos.

De ahí que,

a modo de resguardo

para los posteriores

& como símbolo,

notación de su creencia auténtica,

a IV manos / a doble voz /

dejaron escrito   /    I diario en conjunto   /

dentro del que entremezclaron

sus vivencias en pareja más significativas.

Quisieron allí escribir cada cosa

para conocerse en todo más cercanamente:

como I domingo en la mañana

tomando café o leche o té

en torno a la mesa redonda.

Ella en pijama, se la oía bajar de las escaleras

descansada, I poco despeinada,

PERO SIEMPRE HERMOSA.

Él, temprano levantado, ya la esperaba, sentado

en la silla

de madera,

& recibiéndola con I sonrisa

le preguntaba:

“¿mi Laeta, descansaste bien?”

¡Oh muchachos, ¿recuerdan que

tiempo antes habían compuesto tantas piezas

& tú, Robert, le ocultaste a Chiarina que

las habías reunido con el fin

de obsequiárselas como I presente

en el aniversario Iº?

Y en esos folios dejaron escrito

los deseos del otro & sus preocupaciones

junto a sus miedos,

sus celos & sus peticiones;

se relataban por escrito el desarrollo de sus días

& sus logros,

a saber, si habían sido enriquecedores

& poco a poco de tal forma se consolidaba

más románticamente el bienestar de ambos.

Así fue como cierto día

(antes de la definitiva catástrofe)

a la espera en aquella estación de trenes

mientras

conversaban felizmente

I ligera pluma

///blanquecina///

descendió

de repentino                     & cayó cercana

a ustedes,

¡presagio / extraño!

Difícil de descifrar.

& I mujer, aproximándose a ustedes les hubo

vaticinado prosperidad & bienestar:

I AMOR INMORTAL.

IV

 

Y aquel corazón ya no responde a mi voz

con regocijo y dolor.

Todo ha terminado… y mi canción vuela

hacia la noche desierta, donde tú ya no estás.

 

  • De Séptimo libro, ciclo Corona fúnebre. A.A.

Pero la fortuna trágica maquinó contra los amados

el próximo final,

& como torrente precipitado en río,

las alucinaciones se esparcieron

lo mismo que cristales quebrantados

en trozos desmedidos, & en intervalos

oscilantes entre la demencia & la claridad,

también innumerables & desmedidas

composiciones musicales

florecieron de tu estado inestable:

¿Qué eres tú, Robert, o I genio

loco, o bien, brillante?

¡Miserable espíritu desfigurado!

¿Por qué, Robert?

Yo que soy tu cantor, no lo comprendo:

Dime ¿por qué, Robert?

¿Por qué los bienes

tan repentinamente se tornan males

para la vida de los hombres?

Esa noche, fin de toda alegría,

fue fatal:

Frecuentaste extraños hombres

que afirmaban conocerlo todo mediante

las artes de lo Oculto.

Bizarras voces subterráneas sonaron en tu cerebro,

ni la comprensión del griego

ni la lectura de las letras latinas

fueron capaces de distraerte del remordimiento

de la extinción de tu familia.

¡Los ruidos, Schumann!

¿Oyes tronar los ruidos?

¿Oyes esa música inaudita?

Sé que la oyes…

porque yo la he oído también…

durante algunas nocturnas veladas

en las que me es imposible soñar…

Sé que la oyes…

¡Sí! Porque con mi oído derecho

sin entenderlo

la he escuchado también…;

& arcángeles deformes     ¡¡¡DIABÓLICOS!!!

& demonios hermafroditas      ¡¡¡BURLONES!!!

aparecieron ante tus ojos

entonando la nota satánica

que a través de I danza macabra

no finalizaba en su sonar,

¡¡¡ACORDES DEMENCIALES!!!

no habiendo retorno para ti.

El vértigo confundió el equilibrio / que antes dominabas

& las alturas revolotearon los nervios

de tus órganos.

La marca, ¡imagen sin confusión!,

& el sonido, ¡terrible!, del hierro para tu oído

te obligaron a habitar el pánico constante.

Tuviste terror en tus miembros, / el horror se esparció

por tus huesos:

sudor frío //// aconsejaste a tu amada

en los contados momentos de lucidez

a voz desquiciada:

“¡¡¡SÓLO I SITIO ES PARA MÍ!!!

¡¡¡AL MANICOMIO!!!”

Las corrientes congeladas del Rhenus

fueron en definitiva la perdición.

Llevaban razón los Antiguos:

los designios de las aguas son misteriosos,

& sus fuerzas / no están desprovistas

de peligro.

¡Pobre, pobre Chiarina!

Sola te recostarás

sobre tu lecho nupcial.

Sola, ni las sábanas te cobijarán

ni la almohada de plumas

sostendrá tu cabeza pacientemente,

& los labios de tu esposo, añorados,

no te rozarán de nuevo

& la ventana de antes

sin par se abrirá

sólo para tu tristeza compañera.

& ni sentada sobre el piano

podrás hacer retornar

a la chica dichosa

que fuiste

en mejores épocas.

Ni la armonía musical

te consolará ya.

¡Pobre mujer! ¡Desgraciada Zilia!

¿Recuerdas el último beso durante la noche

de aquel domingo a finales de marzo

dividiéndolos el portón negro de la casa materna,

a través de los barandales?

¡Cómo las lágrimas de los ojos

atravesaban los barrotes de hierro!

Entre los barandales

del portón en el sanatorio

se consumirá tu Robert.

& tú, majestuosa Chiara,

lejos, sin ser capaz de evitarlo,

te prohibirán la entrada.

& tu amado se consumirá

en la mayor miseria.

No hay salvación para él.

Su mente se ha perdido.

Su esencia ha perecido.

El hombre que te era familiar

fue consumido por la insania.

¡Los tiempos ya no importan!

¡En pesadillas interminables,

en terrores nocturnos

a la distancia contemplarás a tu Robert!

& gritarás desesperada:

“¡Mi Robert!

¡Mi Robert!!

¡Regresa a mí!

¡Eres todo

cuanto necesito!”

Pero ni los dioses que todo conocen

se apiadarán de ti…

I última vez te será dado

estar cerca de él,

I sola vez podrás apreciarlo.

Ahí arrojado en camilla,

tan indefenso,

como niño del que escapó

TODA ILUSIÓN.

Desorbitados sus ojos que antes

hacían algo más que ver,

en sus pupilas se asomarán imágenes

de la errancia.

Deteriorado el hombre, enflaquecido…,

¡pálido!,

como si hubiese presenciado

I suceso sobrenatural,

suprimida su antigua magnificencia del porte,

e inmerso

en los salones de la incertidumbre.

¡Oh dolida Zilia, contemplarás

pasmada a quien

otrora te vivificó con su presencia!

&

aquí lo infando:

Durante I mínimo

momento de lucidez,

el único que acaecería,

recobrará tu amante por I’s IIº’s fugaces      / su alma desvanecida /

& su vista errante se posará en ti,

buscándote deseada,

& Desde las Profundidades

exclamará:

“¡Mi Clara, mi Miranda,

por favor, quédate a mi lado!

¡Mi Chiara, mi Alitzel,

con tu sonrisa de niña ilumina

este limbo de monstruosidades

en el que estoy!

¡Oh no, ahí vienen, vienen por mí…!

¡Son sombras informes que

ofuscan cada rayo!

¡Vuelve, mi Zilia, mi ebúrnea Mirabilia,

tengo I gran miedo en mi alma,

hay demonios aquí que acercan,

con sus pies de fuego, sus lenguas llameantes!

¡Estiran sus miembros engarrados

& quieren atraparme!

¡Ojos amarillos en la oscuridad!

¡Me miran fijamente, acechándome las bestias!

¡Tigres, hienas, panteras que me destrozan

&

des…pe…da…zan!

¡Mi niña Maravilla, arcángel de la espada,

sálvame de los secuaces de Satán!

¡Dios, no! ¡Me han cogido entre sus pesuñas

& su dientes afilados!

¡Me están destrozando!

¡Ahhhhh!

¡Ahhhhhh!

¡AHHHHHH!

¡Mi amor, me desgarran el cuerpo!

Siento el filo de sus colmillos

en mi carne hendida, de crúor maculada…

¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!”

***

Tu referirás después, mujer,

en los folios que el hombre en su lucha final

te sonreirá, & con sus únicas pocas fuerzas

te abrazará por última vez,

¡Tú, bella Cassandra Chiarina, nunca

cambiarías ese abrazo

ni siquiera por todas las riquezas del mundo!

***

“Clara mía…, yo sé…,”

***

“Te amé tanto, Clara, mi amor.

Te amé como sólo se ama I vez.

Te amé tanto, Cassandra, mi amor.

Te amé como sólo I loco podría.

Adiós, mi chicuela.”

***

“Clara mía…, yo sé…”

***

Caerá muerto, Chiarina,

finalmente,

con sus ojos maculados

de blanco en tus brazos

azucarados el loco Robert.

Ésas

serán

las últimas

palabras

que

te referirá.

Lo habrás de amar en la eternidad

Lo habrás de extrañar en adelante.

Retornarás

a los sagrados

senderos

de la música

& tu vida entera

la consagrarás a ello.

Triunfarás en los designios de la música

& con VII hijos vivos, I fallecido, sola, harás, a tu costa, / saber al mundo /

quién fue Robert A. Schumann.

Te transformarás

en I memorable músico, oh mujer.

& serás la mejor efectuándolo

a lo largo de todo el orbe.

& así sonarán / en nuestro carmen / las últimas

notas del piano / de cola:

En tu memoria retendrás a tu querido

a quien, oh, sobrevivirás XXX años

& ahí, el recuerdo del perene amor

permanecerá por siempre latente

igual que aquella primera vez

que, siendo feliz, lo viste

sereno en los jardines

del colegio

de tu pía

juventud.

Hemos terminado el carmen

la mañana del 25 de marzo del 2019.

Aquel blanco corazón ya no responde

a nuestra voz,

ahora sólo habita en nuestra memoria

bajo los guijarros de I sol oscuro

y los muros de la soledad.

Lucio S. el Albo, 

quien en I ocasión dejó  marcada la huella 

del Perro.

Stetit ad finem longa tenaxque Fides!

IMG_20181225_174024

Autor: Lucio Severiano

Nosotros somos hiperbóreos

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