LA FUERZA DEL VOTO

Hace siete meses robaron mi información personal para hacer uso de ella en beneficio de las elecciones. Se supone que el culpable fue un candidato independiente a la presidencia. En aquellos momentos, después de la deleznable cita con la FEPADE, se me prometió que, al poco tiempo, se atraparía al culpable. Una institución pirata e hipócrita, la INE, vino, descaradamente, a buscarme para aclarar el asunto. Me negué. Yo tenía que ir a aclarar las cosas porque no supieron (?) que ellos fueron quienes desviaron la información desde su misma base de datos: información que me fue dada por la FEPADE.

Transcurrieron los meses, y nunca apareció el pirateador de votos y de firmas espurias; no se le encarceló. La FEPADE prometió que al poco tiempo brotarían las notas en los periódicos sobre el infractor. La FEPADE no volvió a llamarme; en el periódico no hubo notas sobre el presunto pirateador. Lo único que sucedió, para mi satisfacción, es que en las redes fue esparcido un video sobre el total fracaso de la INE, como institución electoral: ridículos trabajadores que no hacen su oficio, información filtrada, y una gorda que no sabía qué decir frente a las cámaras y el notario.  IFE, INE, y ¿ahora qué sigue?

Luego, Marychuy, quien parecía la más limpia entre todos, no calificó –o más bien, la descalificaron quién sabe por qué razones- para la candidatura y los debates: la prensa y el pueblo gentil no hizo demasiada mención sobre qué aconteció con Marychuy. Luego, vinieron los debates de cinco verduleros: una mujer sin talante e incapaz de expresarse oralmente –que además, como quien dice, no aguantó los putazos y se salió-; un ridículo que corta manos y quien probablemente espureó mi información;  un mocosillo que en videos, speaking english, afirma que con sus technologys enterprises logrará el cambio –no sé de qué cambio habla-, pero totalmente lo contrario de lo que sostuvo hacer como líder; otro tonto sacado del Parque Jurásico que dice que va a ganar sin fraude, pero que amenaza a los trabajadores para que voten por él, y el menos peor que nunca toma postura, se siente mesías y promete ver por los jodidos –a ver si es cierto-.

La lucha por el poder simboliza una cosa: hurtar a toda costa, acción que se refleja no únicamente en las altas esferas, sino hasta en los más jodidos.

En una ocasión, un viejillo ciego –o que se hacía el ciego, uno nunca puede estar seguro con estos artilugios de prestidigitadores- que se encontraba en las afueras de Bellas Artes quiso venderme mota en forma de pulseritas a la par que un adolescentillo barroso y repugnante que hacía las veces de ladrón, se acercaba para examinar cuánto me podía robar. Cuando respondí al ciego de la manera más amable que no requería de ellas, me insultó y me increpó con denominaciones contra las que justamente he procurado combatir con mis pocos recursos durante gran parte de mi breve vida.

¿A quién irle? Si a los jodidos o a los más venerables, es una pregunta de dudable respuesta. Tal vez no la tenga, y la que se acomoda egoístamente es: yo no estoy del lado de nadie porque nadie está de mi lado. Pero es la más plausible.

Más adelante, la democracia se viene abajo con la emulación de votos informados. Los intelectuales sacan a relucir todo lo que no vomitaron en seis años desde el fraude del copetudo. Entonces, durante mis horas de soledad literaria, el Pericles de Tucídides desaparece ante las críticas de redes sociales, y el ridículo mexicano, como degollando a Nicias, se metamorfosea en un ciudadano con derechos y deberes civiles: “Hay que votar, porque votar es un derecho.” ¿Derecho a qué? ¿A olvidarme por seis años del entero desmadre de un estado casi caído?

Las camisetas ya no sólo son verdes y charras, sino que son politólogas, filósofas, letradas, cultas, políticas, economistas, financieras, ambientales, científicas, jurídicas, psicólogas, médicas, ingenieras y no sé qué otro título más. ¡A arrogarse un papel a partir del cual nadie me ha preguntado nada! La contradicción lógica se hace patente en la excesiva argumentación, y el mexicano se vanagloria de ello. Argumentación que jamás salió a flote cuando tuvo que verse en los constantes problemas acontecidos en seis años, que ya no voy a enumerar porque ya se los saben de memoria.

Después, cercana la fecha de opípara controversia, gran parte del país es consciente de sus derechos y sus poderes; y muchos otros conocen de memoria lo que es la democracia. Yo sigo sin entender qué carajo significa esa forma de gobierno; creo que de nada me ha servido leer a Aristóteles ni de experimentar los látigos de la vida. Lo único que observo cada vez más es la falta de referentes para comprender los problemas del país; por otro lado, veo que casi todos están muy informados y que entienden mejor que yo esos problemas (¿¡cómo le hacen!?).

Después, muchos vienen a darme clases de las mil y una democracias existentes; después, yo vomito que estamos más perdidos que nunca, ¿cómo vamos a decidir así?; y luego me responden que las democracias de ahora son sistemas preestablecidos en los que ya no puede uno participar directamente en la política, pero que siguen siendo bien democráticos (ya no entendí qué significa esa palabra; entonces, a revisar el griego, otra vez…); entonces yo comento que no es democracia; entonces me responden que lo que a mí me corresponde es el deber ciudadano de votar, y que uno no puede tener todo claro y que por eso hay que ir a lo más próximo -creo que se refieren a ser pragmático-; y entonces yo digo que entonces no es que estemos muy informados y actuemos con deber ciudadano, sino al chilazo, como todo en este país; y entonces, me reafirman, desviándose, que la democracia es de diferentes tipos; y entonces yo ya no quiero seguir en el juego aburrido de la argumentación circular. Quedo derrotado porque hay un argumento sólido y victorioso: que no estamos tan perdidos porque llevamos tres meses conociendo a los candidatos; no estamos tan perdidos porque sí tenemos claro quiénes gobernarán; no estamos tan perdidos porque sabemos que tenemos un deber, el de votar, y entonces sí tenemos referentes.

Así son las nuevas formas de los 30 tiranos en la nueva boleta:

La fuerza del voto es un deber ciudadano.

La fuerza del voto, como título de novela teatral y dramática de Moreno.

La fuerza del voto, hacer las cosas al chilazo.

La fuerza del voto, ejercer la libertad de expresión en face y ponerse una camiseta sabionda, y andar gritando frases esperanzadoras y sabias (dizque).

La fuerza del voto, robarse información e integrar firmas espurias.

La fuerza del voto, hacer y hacer Institutos Electorales, a ver si chicle y pega.

La fuerza del voto, escoger al menos pior.

La fuerza del voto, argumentar y argumentar hasta que se me acabe la tinta porque en realidad, soy un ignorante más que necesita güacarear que es inteligente.

La fuerza del voto, una eterna repetición de pendejadas.

La fuerza del voto, impunidad y desigualdad sempiternas.

La fuerza del voto, marchar e integrarse a las hordas multiculturalistas.

La fuerza del voto, olvidarnos de las problemas sociales, económicos y culturales, y no sé qué otro adjetivo similar.

La fuerza del voto, abordar el tren del mame de todos los pendejos que tiene una postura democrática, sea lo que sea que esta palabra signifique.

La fuerza del voto, sentir que ahora sí va a haber un cambio.

La fuerza del voto, resignarse al mal gobierno.

La fuerza del voto, dejarle a los futuros un país caído.

La fuerza del voto, elegir una carrera y prepararse y ser alguien en la vida y después darse cuenta del fracaso interno que es uno mismo.

La fuerza del voto, fracasar desde un principio y ser un don nadie.

La fuerza del voto, decir cosas que realmente no sostenemos a capa y espada.

La fuerza del voto, tomarse fotos afuera de las casillas enseñando las chichotas.

La fuerza del voto, vender la propia dignidad por unos cuantos pesos y unas pancartas afuera de tu casa.

La fuerza del voto, hacerse pendejo durante todo el sexenio de Peña, de Calderón y así y así.

La fuerza del voto, participar como vigilante que vigila las vigilias de las boletas para que no suceda nada negro, ¿pero quién te vigila a ti, mano?

La fuerza del voto, mancharnos el dedito de negro y hacer presión sobre una boleta que de antemano sabemos que piratearán.

La fuerza del voto, no ir a votar.

La fuerza del voto, anular el voto,

La fuerza del voto, anular las instituciones.

La fuerza del voto, anular las academias.

La fuerza del voto, anular el mal gobierno,

La fuerza del voto, anularte a ti mismo.

Y, ustedes, ¿qué opción tacharán?

 

 

Por mí, el voto, las opiniones, argumentaciones, debates y todo este mame democrático pueden irse a chingar a su puta madre. Bótense a la verga, cerdos hipócritas…

Mejor seguiré trabajando como lo he hecho: de forma clandestina. Nos vemos dentro de seis años. 🙂

 

Ciudad de México. Domingo, 01 de julio, 2018.

 

Imagen de portada tomada de:

Anular el voto o votar con convicción. ¿Qué es mejor?

 

EL PESO DE LA LEY

Por Lucio Severiano.


En torno a la inutilidad de las leyes.

 

El poder fácilmente es retenido por aquellos medios con los que /su principio/ se engendró.”[1]

A martillazos la escritura decreta la narración en la masacre de los tiempos. En tierras mexicanas, casualmente, así de la nada, el ciudadano puede ser víctima de asesinato en la tiendita de la esquina, en la escuela, en el parque, en el taxi o en cualquier lugar que su cochambrosa mente se imagine. Guste o no a la opinión general, hoy día a cualquier pinche loco zafado del coco (de ésos de los que gusta esta cultura y encanta tanto procrearlos, cual fábrica de enlatados o celulares en serie) y a los en serie asesinos se les permite con tan gran indulgencia cometer actos terriblemente imperdonables: entre los que se incluyen la violación, la tortura y el asesinato. Y la Ley, cuerpo que se supone, dicen, cuentan, afirman, sostienen, según, supuestamente debería ser el escudo protector de la comunidad, espada regidora de las normas y martillo atormentador de los actos delictivos, con sus cien mil artículos y divisiones, no es más que un gran chiste.

Una sociedad deseosa de dar a luz a cerdos de tal índole tiene que ser -sólo un simpatizante de tales manías me contradiría- o síntoma si no de enfermedad, mínimo sí de decadencia. Una sociedad que se complace con infortunios de tal grado debe querer señalar la crisis emergente a que se ha arribado. Una sociedad cuya Ley puede escribirse con la más cara tinta, en el más costoso papel y en el empastado menos económico, pero que no es acatada ni aplicada cuando lo amerita el momento; esa sociedad, reitero, está en camino a la perdición. De ser que esa sociedad, contenta en su desvarío, no se digne a prestar atención, tras perseguir discusiones rotundas, posturas radicalmente redondas, debates abstractamente disfuncionales, discursos practicados hasta el asco, es decir, de seguir en disputas ideológicas fraccionarias y de no tomar un camino separado de la deriva, vuelvo a decirlo, prestar atención a la causa común, al acto de la sensatez, a cortar de tajo las injusticias y la desigualdad sociales (por ahora parécennos útiles estos términos para la designación de nuestra crisis, aunque probablemente en posteriores escritos mejores palabras se irán afinando), entonces, como diría un amigo, se irá al acabose, o en mis propias palabras, con patadas de ahogado, lo cual de hecho ahora mismo sucede, se irá directito a la mierda.

Aclarados estos puntos, una preocupación resurge ante los asesinatos acontecidos recientemente en esta nuestra sociedad de los Estados Unidos (¿Unidos? ¡Pegados más bien! Como con mocos. De “unidos” no tienen nada) Mexicanos. ¿Para qué carajos hay un librote con leyes que nadie conoce y que no interesa emplearlas para el bienestar de la comunidad? Fácil respuesta, para simular que hay, en efecto, Sociedad; que existe, en efecto, Cultura; que La Comunidad, en efecto, es, aun cuando, por más que nos hagamos de la vista gorda, anda en boca de todos la inutilidad de las mismas. Cosa seria, porque sobre ese punto la complicidad, en efecto, está.

Ya hace, si mi memoria no me comete falta –espero que no ya que todo falla en este sistema mexicano-, más o menos seis meses del asesinato de la conocida joven de Ingeniería. ¿En qué quedó el asunto? Algo así como que se suicidó con un cable de teléfono. Con un cable de teléfono público se suicidó. Se suicidó con un cable de teléfono público. Un cable de teléfono la mató, un cable de teléfono, un cable… un cable encantado que cobró vida por arte de magia. Me da la impresión de que los teléfonos públicos y los celulares andan muy psicópatas últimamente.

En cuanto a los otros dos universitarios, víctimas de muerte en y en entorno a la Máxima Casa de Estudios, cero investigación, cero declaración. Sólo falta que las autoridades de la ciudad y de la Universidad, sabiendo tonta a la población, anuncien que las Canteras están llenas de demonios y espíritus chocarreros, y que en las Bibliotecas vive un Coco dentado y devoralumnos. Lo que con esta situación realmente está de manifiesto, que las Reglas, las Leyes nada más están pintadas y ninguna autoridad las atiende. En cambio, las autoridades rezan y rezan a su santo patrono de la criminalidad por que los libre de toda pronunciación, de todo acto de responsabilidad. Mientras cobren… mientras escalen… ningún muerto será suficiente. ¡Invoquemos a los seres malignos para que nos libren del mal alumnado!

La Ley tampoco se hizo ver ni rondó los senderos de la penalidad ante la muerte de la muchacha universitaria de la FES Iztacala. Asesinato acaecido en el mes cesariano de este año, o sea, julio. Cuenta la periodística que aquélla, estudiante de Médico Cirujano –seguramente con buenas intenciones para servir a la Salud Pública, la cual cada vez está más demacrada e insuficiente- se dirigía en función de colocación laboral –otra cosa que continuamente aqueja las mentes turbadas de los mexicanos- al Hospital General Cuautitlán con el fin de cumplir su internado rotatorio. En hora vespertina, ejecutado por un vil demente, un asalto le cobró la vida a la estudiante.[2] El crimen imperdonable hizo valer su peso por encima de las aspiraciones de una joven sin culpa. De facto, se impone así un delito grave ante el cual el martillo de la Ley: “bien gracias, por ahí andamos, mi casa es su casa.” La criminalidad tiene la libertad de autodenominarse inquilina de la Ley. Pero dichoso aquel que, aplastando sus gordas nalgas en trono dorado, se haga pato ante la inutilidad[3] del martillo de la Ley, denominado con tanta mujer muerta el martillo de las brujas. Creo que ya entiendo de qué va su argumentación falaz: hay brujas, hay que matarlas, las brujas hacen magia negra, la magia negra embruja los cables de teléfonos públicos, los cables embrujados matan a las brujas. El martillo de las brujas, antes gobernado por la Puta de Babilonia, ahora ha ajustado cuentas, le ha aplicado la Ley, ha sometido para la Justicia[4] a diversas mujeres: Lilith, Eva, Helena, Sherezada, Hipatia, Eulalia, Eloísa, Dalila, Pentesilea, Camila, Bolena, Juana de Arco… Moraleja: las manifestaciones modernas del martillo de las brujas son siniestras.

En cuanto a las cumbres neblinosas, la directora exige y exige. Para eso están bien buenos, para exigir, pero cuando se trata de obras por realizar con propia mano: “No sé, yo qué sé, no soy científico. Ja, ja. Saludos.” O algo así entendí con su petición (porque “exigencia” con sólo poner una firma ahí, no es exigencia, pues si redactara un documento a mano donde de verdad colocara una exigencia, ésta sonaría muy fuerte, y no queremos que nos destituyan del puesto de directora): “La FES Iztacala condena este hecho tan lamentable, reitera su más sincero pésame a la familia de Rosa Anahí, y exige a las autoridades el pronto esclarecimiento del irreparable suceso.”[5] Oh que la canción, otra vez la burra al trigo. La FES dice…, la FES hace… ¿por qué no se agarran los huevos (en el caso de Graue) o los ovarios (en el caso de Dávila Aranda) y dicen la cosas como son? ¿Y cómo son? Son de la chingada, están de la chingada. Muy mal directora. Echo reprobable, exigir cosas a la Ley cuando ya una estudiante murió…, eso debió hacerlo antes de que aconteciera un crimen. Usted y la Ley quedan reprobadas. Una estudiante murió, y por más que se refugien usted, el rector y la Ley bajo un “no debe repetirse de nuevo”, el hecho es que sucedió: un estudiante murió. No importa que sea dentro o fuera de territorios universitarios. Un estudiante murió, una persona murió. Y eso es algo verdaderamente serio, de verdadero peso. Repítanlo, señora directora, señor rector y señora Ley. Repítanlo hasta el cansancio para que se les grabe bien en esa bruta cabeza que se cargan los tres. Una estudiante (Lesby) murió. Repítalo, dos estudiantes (Lesby y Rosa) murieron, repítalo, señor rector. Tres estudiantes, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez muertos, personas, civiles. Repítanlo, porque la mano no me alcanza para contar las muertes. Repítalo, señora Ley. Lección fundamental olvidada y negada por las instituciones educativas: la Ley es una asesina, perra, hipócrita, traidora, alcahueta, candil de dementes y solapadora de psicópatas. ¿Se me entendió?

Va de nuevo. La Ley hace caso omiso al delito, no jurisdicción, no sentencia, no investigación porque este asesinato no fue tan famoso como el de la joven de Ingeniería. Ni las feministas se dieron por enteradas ni por esta muchacha alzaron la voz, cuestión que clarifica lo peligroso del error ideológico y la lucha individual. Mas después de habérseme borrado del computador el escrito anterior sobre Anahí Aparicio y su asesinato sin recordarlo nadie, ni los académicos más duros en cuestiones sociales, ¿por qué forzar la memoria por reproducir las formateadas líneas? Porque me parece increíble que ninguna pinche mención se haga en ningún lado y en ningún tiempo. ¿Por qué? ¿Porque esa nota no deja? ¿Porque es la periferia? ¿Porque a quién rayos le importa esa escuela que está relejos y no en las cimas de CU, donde todos los allegados son olímpicos? Pues permítanme decirles, señores, que este acontecimiento no simplemente deja en evidencia las calamidades peligrosas del Estado de México, sino que deja a la luz el estado de México. ¿Vale la pena rescribir todo el mentado texto siendo, en la medida de lo posible, fiel al que primeramente mi cabeza había delineado? Si a mí me mataran, desearía que no quedara muerta mi muerte. Entonces, sí, valió toda la puta pena del mundo. “Escribámoslo de nuevo. Punto y seguido. Tecléale, coma, apúrale, coma, antes de que se te vayan borrando las líneas. Punto y coma. No sucumbas al eterno olvido mexicano. Punto y seguido. Tú puedes, coma, termina el párrafo. Punto y aparte.”

De muertes individuales demos paso a muertes masivas. De Leyes con inútil peso pasemos a cobros en gran cantidad de pesos. No sobra decir, en mor de mi argumentación en torno a la hipocresía de la Pesada Ley, que en esta nación libre y soberana las manifestaciones sólo existen en el mundo imaginario puesto que son reprimidas a pesados palazos de nuestra beata y benedicta fuerza policíaca: así es, benedicta, porque la policía habla con un español precioso, pulcro. Este cuerpo para nada corrupto y cero desorganizado funge como medio para “ejercer la Ley”. La frase “ejercer la Ley”, si la desglosamos un poco más, así queda “dejar caer el peso de la Ley”, si la desglosamos un poquito más, queda tal “dejar caer los pesados madrazos de la Ley a diestra y siniestra”; esta frase pues, viene siendo más o menos la inicial de la señora gorda Policía. Traigo esto a colación por la razón curiosa de que “el ejercicio de la Ley” fue aplicado a la marcha de la CNTE hace unas semanas, sucedido el sismo; de ahí que los manifestantes algunos, en defensa propia, arrojaran unos cuetitos chiquititos.

¿De qué se quejan? ¡Cohetones los del gordo coreano![6] Ya ven cómo lo ofenden al pobre gordito. Él sólo se está defendiendo, está haciendo su chamba, como se suele decir, pero como somos pocos ciertos en asuntos geopolíticos, ahí fácil descargamos sangre contra el obesito. Ah, pero eso sí. Al bruto del Videgaray no le dicen nada cuando anda de hocicón y de lamebotas con el gobierno yankee. “El Consejo de Seguridad de la ONU dice que…,” otra vez…, a otro perro con ese hueso. La ONU dice…, la ONU hace…, echándole la responsabilidad a entidades abstractas y metafísicas (bueno, bueno, ni tan abstracta porque para provocar la perro-faldelería de los países aliados muestra que no es tan metafísica después de todo). El peso de la Ley mexicana en cuestiones de política internacional no queda más que como una puta que dispone sus servicios al mejor postor: la Fast Food Nation. La Ley mexicana en esta titanomaquia de verdaderos pesos pesados no tiene lugar más que como aguadora de su vecino: ¡que primero arregle sus problemas internos antes de andar de metiche en los externos! Por el otro lado, la gente no dice nada.[7] La gente sólo sabe que no sabe nada. Creo que al mexicano, con Big-Barber-Bidegaray como tipo predilecto, le vienen muy bien las palabras del embajador coreano: “Por eso, protesto y expreso gran lástima por las medidas diplomáticas bilaterales tomadas por el Gobierno mexicano que profesa la política exterior soberana, sin fundamento ninguno, ni jurídicamente, ni moralmente.[8] ¡Kaboom!

Ya. Suficiente de chismes internacionales. Volvamos a las muertes conjuntas y los pesados cobros de la Ley. Resulta, por si no estaba enterado, por si nadie más le dijo, por si nadie más le supo para usted –valga el doble objeto indirecto-, puesto que yo me encontraba en las mismas, que a la cosa abstracta esa llamada malamente Ley no le bastaron los pesos de las muertes familiares y el peso de los escombros derrumbados (si a los científicos especializados les permiten utilizar palabras rimbombantes como subducción o placas litósferas para hablar de terremotos, cuyas predicciones todo dicen, pero nada explican,[9] a mí déjenme utilizar mis cultismos griegos) tras el seísmo del 8 de septiembre (verga.., en esta segunda revisión del escrito me han corregido porque me dijeron que el sismo fue el 7 de septiembre, pero yo recuerdo que fue como a medianoche, o sea que ya era viernes 8, pero ellos me juran que no, que fue como a las 23: 30 hrs, o sea que todavía no era viernes 8, sino que jueves 7. Y yo que “no”, y ellos que “sí”, y yo que “noooo”, y ellos que “síííí”, que “noooooo”, que “síííííííííí”, que “noooooooooooo”, pueeeeessss como sea, el punto es que tembló por esas fechas), sino que, repito de nuevo para que se nos grabe bien en la chirimoya, la malamente llamada Pesada Ley por medio de su camuflaje en monopolios de compañías de servicios públicos, a cuento de restablecerles a las comunidades afectadas de Oaxaca los servicios de electricidad, les quiere cobrar unos pesotes pesados por esta catástrofe natural a los habitantes de Oaxaca. Increíble. El colmo de los colmos.

Aquí no les pongo nota a pie de página, pues el medio para enterarme de la a continuación noticia fue una voz amiga de la voz testigo (¿y por qué adjetivo masculino para una sustantiva femenina? ¿Quién es la RAE para decidir qué género es que cosa? ¿Quién le dio el derecho para decir qué suena bien y qué mal? ¡Qué mal está la RAE y todo su séquito de gramatiquxs! ¡Cacofónicas sus madres!), voz testigo, digo de nuevo para que no se me pierda el sujeto de la oración, voz testigo que tiene familiares en esas tierras, o sea, de casi viva voz la obtuve. “¿Obtuviste qué?” “La noticia, la noticia, no olvido repetir el directo porque me pierdo en la lectura.” No está de sobre que, si no me engaña la inestabilidad de la imagen mediática, hayan sido 61 muertos repartidos en Oaxaca, Chiapas y Tabasco –déjese notar en estos nombres comunidades seriamente marginadas por la Ley, y en condiciones más que precarias-, y que bajita la manga el presidente caiga, llevador de la Ley, en ansias de hurtar los últimos pesos a los oaxaqueños –sic., supra., en este mi mismo párrafo, “voz amiga de la voz testiga que tiene familiares” (la concordancia, no se me olvide la concordancia de géneros), mientras que sostiene -el presidente obviamente- desde su helicóptero etílico la firme convicción de que estamos “ciertos de la fuerza de la unidad, la fuerza de la solidaridad y la fuerza de la corresponsabilidad serán mayores.”[10] Para empezar, nada más esto me faltaba, este señor dándole en la madre a todo, incluso a lo más preciado que tenemos, la palabra: ¿ciertos de? ¡Válgame Dio…nisio Tracio! Este presidentón se siente Cicerón. Qué ofensa le cometo al pobre Tulio, cuando vea que lo estoy comparando con un lacayo cuya fuerza del alcohol es tan cierta que el presidentucho no sintió el temblor, o bueno, uno que sólo el sintió, y que nadie más sintió,[11] o algo así dijo. Primero que ordene sus ideas, segundo que ordene su sintaxis y tercero que se interne en un AA para que deje de inventar temblores y que, ya sobrio, gobierne un país afectado por temblores naturales y no temblores químicos.

“Oye, ya ni la mueles con tu párrafo enredado igual que la sintaxis del presidente” – diría una cualquiera cierta persona.

¡Enredada esta cultura! Parece rafia hecha bolita y anudada. Temores y temblores de aquí para allá. No crean que se me ha olvidado el que aconteció apenas ayer a las 13:00 horas aprox., el cual precisamente me agarró escribiendo –letraditos, no me vengan a joder con el uso del gerundio, mi voluntad lo usa como se le pegue la gana- la primera parte del presente escrito. Temblor segundo que iluminó en mis mientes el notable hecho de que todo lo que puede poseer de civilizado esta sociedad, es también otra de las tantas farsas de la mexicanidad. Pero este tema dejémoslo para el siguiente texto, titulado Civilización y Temblor por su servidor. “El best-seller más anhelado por la sociedad mexicana, superando incluso al mismo Jerry Potter. Espere su venta en las librerías más cercanas y más famosas. Próximamente…”

Decía pues que la Ley ante mis ojos hace aparición como de naturaleza doble. Una según la cual defiende la justicia, el orden, la igualdad, la equidad, el bien, etc., otra según la cual se muestra absolutamente contraria a estos presupuestos. ¡Mira nada más qué peso de la Ley! Por un lado, cobra por restablecer un servicio fundamental, por otro, realiza campañas de acopio ¡Ella no, la gente; la Ley sólo escolta las campañas y se roba los víveres para darlos como despensa! ¡Óptimo peso de la Ley! Por una parte, hace maroma y teatro en propaganda electoral, por otra, ignora la constante pobreza, el desempleo en aumento, los asaltos, las violaciones, las torturas y los asesinatos. Este cuento yo ya lo había oído antes en las caricaturas. Un señor que era bueno sufre un accidente que le cuesta la ruptura de su personalidad y de su físico. Ya recordé. La Ley mexicana se parece a ese personaje que se vuelve villano. Claro. La Ley posee dos caras. La doble cara de la Ley. La Ciudad México se gobierna con la Ley Dent.

Todo el peso de la Ley, el verbo aplicar y las aplicaciones atacan.- La ineficacia y más bien complicidad de las Leyes impregna inclusive los ámbitos virtuales. ¿Qué significa esto? Por supuesto que toda información del internet está filtrada y vigilada, pero de eso a que exista seguridad en ese mundo simulado hay un laaaaargooooo trecho. Sáquese a flote lo siguiente. El deseo del progreso y el avance tecnológico no carecen de sentido irónico: la producción masiva de símbolos en aplicaciones virtuales y la ingente proliferación de datos conllevan a la vez la facilitación de fraudes, robos, estafas y -no miento- asesinatos. El ejemplo más destacado hasta ahora, el de las aplicaciones celulares y su utilización en el comercio de transportes. Ya no estoy hablando del metro apestoso, de los taxis orinados y de microbuses hojalatas que se caen de viejos. Estoy hablando de los transportes último modelos, ligeramente más privados y un poquito más sofisticados, los cuales son brindados por compañías –naturalmente monopolios cómplices de la falsa Ley-, de las que no hay información segura acerca de cuán seguros pueden ser sus transportes.

Muy despanpallantes sus plataformas y sus aplicaciones, pero mínima preocupación por la salvaguardia de los usuarios y los trabajadores. Tan grande es este problema junto con el de la pobreza y el desempleo que si tú, lector trabajador, andas corto de billete, ni se te ocurra meterte de conductor de estas compañías de transportes por la insignificante razón (sí claro, insignificante) de que en cualquier momento, deslindándose de toda responsabilidad dicho monopolio, te enviará a la boca del lobo con un simple tecleo en la aplicación. Así como puedes estar siendo chofer ya de un ciudadano común de a pie ya de un habitual obrero, también de un narco o de un ladrón, asesino o cualquier prole de éstas que en cualquier momento terminará con tu vida,[12] siendo lo peor que tu muerte se convertirá en mero asunto de redes sociales, una muerte virtual. El terror tecnológico sobreviene ahora, el miedo al mañana, hoy es mañana. Y todo por una aplicación actualizada de celular y por una Ley no aplicada, unos gobernantes que son incapaces siquiera de mantener la seguridad ya ni siquiera en la realidad, sino en la virtualidad. Entonces ¿para qué carajos pusieron cámaras en las calles y rastreo de direcciones y links? ¿Para verle los calzones a las mujeres? No lo dudo, así de enfermos de voyerismo sociópata están también los vigilantes de la CD/G/MX: Ciudad Gótica Mexicana.

Mientras que la Ley nos habla de una Reforma de Telecomunicaciones, lo que acontece es una cosa distinta: el crecimiento opulento de los bolsillos de la tecnocracia. Tecnocracia, culocracia, falocracia, pornocracia, pedocracia, todo cabe aquí, menos la democracia. No obstante, la gota que derramó el vaso en relación con el terror tecnológico es aquello de la muchacha asesinada en un motel tras ser recogida por un conductor precisamente de estas compañías que se enriquecen con la Reforma de Telecomunicaciones. Si creíamos que los conductores eran los únicos afectados como el del párrafo anterior, estamos equivocados, la locura provino esta vez del conductor mismo. Por si fuera poco, como si no bastara la desvergüenza de los guasones existentes y la farsante eficacia del Mjolnir[13] de la Ley, el Thor de ésta en Puebla, Tony Gali, creyéndose a sí mismo héroe de cómic (al puro estilo de Tarantino), atrevióse sin pudor alguno a teclear con su poderoso celular por medio de su fortachona aplicación de Twitter lo siguiente: “Todo el peso de la ley a los responsables del crimen de #MaraCastilla. Revisaremos con rigor los estándares de seguridad de @Cabify_Mexico.” “Todo el peso de la ley…” Por el amor de Bruce Wayne, tienen que estar bromeando con mi delicado corazón. ¿Va en serio? Y pensar que el bromista era yo. Tiene que ser una broma…

A ver si entiendo cómo se desencadenaron los asuntos. El mismo 8 del mes septiembre, después del terremoto (si hacemos caso a las verdades cientifiquísimas, 8.2 es ya un terraemotus, no me vengan con otra mamada más por favor) la muchacha se divierte un poco con sus allegados. Baila. Pide un taxi a través de la opinada aplicación de celular a eso de las 05:00 hrs. El conductor la deja en su casa. Es grabado por las inútiles cámaras de las calles. La secuestra, la lleva al motel Del Sur en Puebla. El conductor va a testificar al día siguiente. Dice que la dejó a veinte minutos de la casa (de la muchacha), incluso cuando las cámaras lo han grabado mientras dentro del taxi fumaba. La eficacísima Ley encuentra, transcurrida una semana, en el motel del Sur a la muchacha muerta envuelta en una sábana ensangrentada a eso de las 13:00 hrs del jueves 15 del séptimo mes del calendario gregoriano, y también el celular, ahora sí rastreado por GPS, en la casa del asesino. Encontrados fueron también en Tlaxcala, en una casa del fraccionamiento Malintzi, objetos y ropa de la estudiante. Además de que en el transcurso de esa semana alguien, cierta persona se dignó a llamar a los padres de la muchacha afirmando que se encontraba bien.[14] Qué bueno que no les mandó un mensaje por Whats, porque les juro que abandono el escrito de puro coraje. Tal es el estado de cosas.

Abduzcamos (me refiero al método de Sherlock, no al acto de secuestrar). Una muchacha de 19 años de edad fue secuestrada (a eso se le llama secuestro) y fue asesinada. Descartadas todos las imposibilidades -que la haya dejado a veinte minutos de su casa, no porque fue grabado por las cámaras; que haya sido recogida por otra persona durante esos veinte minutos, no porque esa situación no se dio; que haya sido abducida (ahora sí me refiero al acto de secuestrar) para la trata de blancas, no porque la mataron, si éste hubiera sido el caso, no la habrían asesinado; que se haya estacionado fuera de su casa para cerciorarse de que llegara, no porque la muchacha nunca se bajó del taxi-, entonces pues, descartadas todas las imposibilidades, diría Holmes que la explicación certera es aquélla que queda aun cuando sea la más improbable. La Ley de la Fiscalía puede seguir considerando las imposibilidades, puede seguir perdiendo el tiempo como guste, puede seguir sin aplicar el Peso de la Ley. Lo evidente aquí es que demasiada improbabilidad no hay: el asesinato fue llevado a cabo por el conductor denominado “N”.[15] Aunque me quedan unas dudas aún. ¿Los que atendían el motel no se percataron de nada raro? ¿Asesinó a Mara en el motel, se la llevó del motel un tanto de tiempo y la regresó al motel después de ese tanto de tiempo? ¿O acaso su cadáver estuvo una semana en el motel sin percatarse nadie? Tal vez no hemos considerado todas las improbabilidades después de todo…

No la frieguen. Mínimo el gobernador ese hubiera escrito una carta a puño y letra para enviársela a los familiares de la muchacha. Vivimos los discursos más falsos de la época del Videodromo, como la película. El Peso de la Ley sólo contiene teclas, hashtags, burla, touchazos y ridiculeces de tal índole. ¿En Twitter? ¿Este hombre se burla del ciudadano mexicano o qué? Repentinamente está bien dispuesto a “revisar los estándares de seguridad de Cabify”. Dice a “revisar”, no a “castigar”. Evidentemente este señor no habla para nada en serio en lo que respecta a la aplicación de su pesada Ley, porque está demasiado entretenido publicando pendejadas en sus aplicaciones de celular. Señor Tony, no sea usted pendejo, va usted a creer que los de Cabify son peritas en dulce, después de poner en claro sus términos y condiciones: Cabify renuncia a “cualquier obligación, reclamación o daños surgidos” en la relación entre “el usuario” y “el tercero transportista.”[15]

Primero, qué poca madre con esta compañía, o sea que si te matan, te violan, te torturan, te secuestran, la empresa no se hace responsable. Ah mira, qué chingones me salieron, y segúnla empresa presume de ofrecer un servicio más seguro que otros, sus conductores deben pasar controles de conducción, psicométricos y de antecedentes.[17] Uta, qué bueno que les aplican controles de diversos tipos, no vaya ser que me salga un psicópata por ahí manejando el taxi. Si aplicándoles, por medio de aplicaciones celulares, exámenes salen dementes, ¿qué puede esperar uno si no? Además, esta empresucha de irresponsables todavía se digna a publicar, de nuevo en sus aplicaciones, porque son incapaces de escribir algo a puño y letra, esto: “Lamentamos profundamente el fallecimiento de Mara Fernanda. Como expresamos anteriormente (¿dónde?), todo nuestro equipo se solidariza con su familia y los acompañamos en este momento. Para ellos nuestras condolencias. Cuentas con todo nuestro apoyo. Exigimos todo el peso de la ley para quien o quienes resulten culpables.”[18] De tal palo tal astilla. Si el gobernador es un farsante, también la empresa. Ahí va el burro secundando al asno: “Exigimos todo el peso de la ley”. Mijitos, qué hipócritas son de verdad, me cae de madres. Por si no lo sabían, si bien el mundo virtual está en todas partes, no el real. China está en China, no en México. Por el acto de teclear unos cuantos caracteres en su aplicación no se aliviará el dolor de la familia de Mara. ¿Cómo van a acompañar a la familia de Mara si están muy ocupados sacando dinero con sus taxis inseguros, deslindándose de todo daño al “usuario”? Así es como vieron a Mara, un “usuario” más. Así como esa palabra tan fría, así también se ve su publicación. El pueblo mexicano es sólo eso: un “usuario”, del metro, del taxi, de aplicación de celular. Y bien, si de verdad exigieran el peso de la ley, deberían irse percatando de que el mazo de la jurisdicción caería, se aplicaría sobre ustedes. Pero como están enterados de que quien alza dicho mazo es un alcahuete de ustedes, por eso ni se preocupan, y hasta se atreven a utilizar la misma frase burlona.

Segundo, no me venga con su Peso de la Ley, señor Tony, porque de veras me va a sacar de quicio. Ya desde hace mucho, mucho tiempo, si de verdad aplicara usted la Ley y no sólo la publicara en aplicaciones celularísticas, desde hace tiempo debería haber revisado y penalizado las condiciones de este tipo de empresas que “brindan” un transporte “seguro”. No sólo debería “revisar”, debería vetar, prohibir –así, sin comillas, en negritas, cosa que no hacen los contratos en sus términos y condiciones-, vedar, anular, cerrar, clausurar, denegar este tipo de empresas asesinas, malditas, enfermas. Pero como a la empresa no le conviene ni a usted ni a la Reforma de Telecomunicaciones, entonces produzcamos menos acciones y más aplicaciones… de celular, claro está. Usted no es más que un cirquero… payaso… asesino que se complace con matar a jovencitas de 19 años, como Penny Wise que acaba de salir en los cines, cuyas ventas cuántos peniques no le dejan a usted también, pero eso sí, usted no tiene nada de sabio. Usted es Eso a lo que una sociedad justa debería aplicarle con verdadera ley una sentencia de cárcel… de por vida.

Finalmente, nos introduciremos en un campo minado. Pero ni modo. Digámoslo así para no herir sensibilidades: la fracción ideológica y las causas individuales tienen como fin último el fracaso total. Con el asesinato de Mara -a ver cuánta fama pueden succionar de ella- una cantidad de voces individuales empezaron a escupir a las redes sociales sus complejos ideológicos. Mi consejo que no verdad (que quede claro), producido para la construcción y no el desmadre total de la discusión: debemos llevar más allá de una cuestión de géneros el problema de la crisis mexicana. Elemental, mi querido Wattson, hay misoginia, hay odio discriminatorio hacia la figura de la mujer, hay proliferación del denominado machismo, patriarcado y cualesquiera nombres similares. Y, efectivamente, se funda en una construcción histórica, de tradición. Eso que ni qué. Así como todo conocimiento humano (por favor, no vengan los matemáticos, físicos y biólogos a darme lecciones ontológicas y lógicas; ya habrá tiempo de refutar estas verdades a medias).

He aquí el problema de que si nuestro conocimiento es una construcción histórica (ya lo dije antes al principio del texto): que es peligroso. El conocimiento es diferenciado el uno del otro por choques históricos, mediante lo cual no necesariamente existe una construcción hacia el acuerdo ni a lo heterogéneo. Una visión epistemológica tal da cuenta de que probablemente nuestros pensamientos e ideas -y en última instancia, nuestro mundo histórico, el humano, el de la sociedad, el de la cultura- son generados por nuestros egos, pasiones, odios, desacuerdos, rencores, resentimientos, complejos, convicciones, creencias acérrimas, y no por un hecho independiente del hombre, no por un ente más allá de todo, ni por la uniformidad de la naturaleza; por lo tanto, una conclusión así nos hace ver la peligrosidad de una afirmación o una negación, de una creencia, de una pasión, de una opinión, de un sostén. El machismo padece de este síntoma: no logra dilucidar la peligrosidad de su argumento. Pero tristemente, la lucha de géneros también sufre de este síntoma. ¿Realmente es posible no estar inmersos en esta problemática? Me da la impresión de que no. De ahí, repito de nuevo, su peligrosidad. Pero lo que sí podemos elaborar, pese a esta sintomatología del pensamiento humano, es una construcción que no busque tanto la causa individual, sino la común. Si se quiere erradicar el machismo, también hay que fijarse en la pobreza, la terrible educación, el poder del progreso, la injusticia social, la desigualdad general, las riquezas acumuladas, los pésimos servicios de salud, la falta de medicinas, el crimen organizado, el narcotráfico, las regiones marginadas, el desempleo constante, la culocracia, la falocracia, el vaginismo, el tetanismo, el machismo, el feminismo, el patriarcado, el matriarcado, los LGBT, los homosexuales, los heterosexuales, las lesbianas, los drak queen (o como se escriba), la pornografía, la pedofilia, los salta cunas, las malas directrices, nuestros directores, nuestros rectores, nuestros gobernadores; hay que poner el dedo también en los monopolios cada vez mayores, en la traición a las garantías individuales, los ancianos sin pensión, el salario mínimo, la explotación de trabajadores, los robos, los secuestros, los asesinatos, los destazamientos, las fileteadas; los best-sellers, las noveluchas, los “lee 20 minutos al día”, como si eso te fuera a hacer menos pendejo (miren a los universitarios, cómo leen y están rependejos), las inservibles consideraciones académicas de Volpi y las de La Dichosa Palabra, canal 11 y 22 y sus contantes decaimientos culturales, canal 13 y sus novelas de narcos, canal 9 y su películas antigüitas, canal 7 y su eterna disputa por el rating con canal 5, canal 4 y sus politólogos, canal 3 y el “ponle VIDEO para jugar Pepsi Man”, Canal 2 el canal de las estrellas, ¿qué otro canal sigue?; el escritor presuntuoso, el lector muerto, la literatura vanguardista del boom, el arte por el arte, el arte contemporáneo al chilazo; Cinépolis la capital de cine y su lucha por el monopolio a morir con Cinemex, la Coca Cola (aguas negras del capitalismo) y sus derivados, el apestoso transporte público, las mugrosas calles, los barrios decadentes, los barrios nice, los barrios decadentemente nice, la política exterior, la interior, la apatía común, el abuso de poder, la cobardía de los que les pegan a los animales porque así también les pegaron a ellos y no entienden que un animal jamás racionalizará como un humano y por más putazos que se les den seguirán actuando según sus instintos animales (bestias humanas, me dan asco), los que creen que con su indiferencia no participan de toda esta mierda y que según con ella hacen contrapeso a la misma (sí, cómo no, ridículos), y hasta la quieren argumentar filosóficamente y justificar con practicidad; los reporteros muertos en Culiacán, la ideología fragmentaria y fraccionaria, el radicalismo inmoderado, el moderado relativismo, el ingenioso utilitarismo, la indiferencia política, el ciudadano de a pie, el de bicicleta, el del coche, el gasolinazo, el aumento de la canasta básica, el número tan creciente de niños en el metro, la trata de blancas, la prostitución de menores, la estafa de los jefes en los trabajos, la insuficiencia de servicios básicos, la discriminación, los migrantes del norte y del sur, la importación, la exportación, la producción, el imperio mediático, el mundo virtual, el mundo real, la entrometida religión, las ciencias y las humanidades a las que nadie les preguntó nada, pero que siempre están prestas a abrir el hocico, el terror tecnológico, el sanguinarismo, la carnificación, el vegetarianismo, el veganismo, el calentamiento global, los polos derretidos, la deforestación, la contaminación del agua, del ruido, el dióxido de carbono, los bosques incendiados, Green Peace y otros iguales, los derechos humanos, los del hombre, los de las mujeres, los de los gays, los de los animales, los de las plantas, los de las cucarachas, las plagas, las pandemias, las enfermedades de transmisión sexual, las enfermedades terminales, los ciegos, los mudos, los sordos, los mochos, los no tan mochos, los que cantinflean, los que les escriben sus discursos aburridos, las infecciones vaginales de las niñas bien y las de las niñas no tan bien, las gilletes prestobarbas, la colonización de otros planetas, los viajes interestelares, la vida en otros planetas, los terremotos, los maremotos, los huracanes, las próximas erupciones del Popocatépetl, los tsunamis y los tsurimis, Quadri y sus falsos lentes como sus programas de radio, los noticieros con López Dóriga, los juái de rito, los cánceres, el PRI y el fascismo, el PAN y el fascismo, el PRD y el supuesto no fascismo, el Movimiento Ciudadano y su joven fascismo, el partido Alianza y su pretendido no fascismo, las ridiculeces de Fox para la presidencia de los EUA, las ridiculeces de su mujer para la presidencia de México, los lemas de Delmazo en el Estado de México que van pegados detrás de las micros “Duro con Delmazo”, los diputados calienta asientos, el poder legislativo borracho, el poder jurídico bien gracias, el poder judicial comiendo torta de mal y matando a los ciudadanos, el ejército traidor que también mata a los ciudadanos, las autodefensas de Mireles, el gobierno de los cárteles de la droga, del Peje ni hablar, el novio de Peña, Raúl cervantes y sus aspiraciones a la fiscalía, el títere peluchesco de Graue; las bombas nucleares de los gorditos (¿cuáles? ¿Las de los gringos, los rusos, los alemanes, los coreanos? Todos están gorditos), los problemas de China y la OTAN, los rusos a la espera, las opiniones pendejas de Angela Merkel para con México; el reconocimiento de nuestros errores, de nuestras fallas, los de hasta abajo, los de abajo, los de en medio, los de arriba y de hasta más arriba; el reconocimiento de otras culturas, las comunidades indígenas, los vagabundos solos, los vagabundos con perros, el repudio de sí, el desabasto de alimentos; hay que colocar nuestros ojos ciegos en los animales, en el aumento insostenible de la población, el deterioro de la infraestructura, la ignorancia popular, el demasiado conocimiento académico, el olvido progresivo, el fuchobol (creo que ya lo mencioné), las aburridas peleas del Canelo, las próximas Olimpíadas, el próximo mundial, las gacetas de la UNAM rellenadas con hurras propios, las otras escuelas eternamente opacadas por la arrogancia de la UNAM, la histeria total, el practicar la conciencia colectiva, la corrupción, la pasividad de las redes sociales, el Twitter, el Facebook y demás basura de este tipo; la hipocresía de las leyes, la farsa del poder comunicacional, la falacia de la propaganda, la mala patria, el supuesto nacionalismo, la mentira de los servidores públicos y su complicidad, la garrulería de la constitución, la charlatanería del pueblo mexicano, y muchos otros puntos que seguro el lector recordará y completará.

Por eso hay un sistema imparcial.”- Rachel Dawes.
Rachel, tu sistema no funciona.”- Bruce Wayne, en Batman Begins.

Si bien no pensar en todo ello en relación con todo ello, por lo menos no ser tan egoístas y encerrarse en la causa individual. Todo es un entramado total. Lo uno no está aislado de lo otro. Naturalmente yo no puedo obligar a un prójimo a creer al pie de la letra lo que yo creo –y él tampoco a mí, ahí ya tenemos una cuestión para resolver-, pero si no llegamos a un acuerdo común, pese a nuestros puntos en discordia, todo se irá al acabose, con patadas de ahogado a la mierda.

Pero qué va. Sigan mandando cartas al aire y al internet con sus causas individuales,[19] sigan siendo tan hipócritas con sus comentarios en aplicaciones de celulares, sigan publicando sus síntomas en las redes sociales, y fotos, y pónganles filtros y moñitos negros y aguacate; continúen haciéndole a la mamada; que continúe el veto a los periodistas, prosigan con sus falsas convicciones, realicen sus simulacros y sus simulaciones, que unos escritores sigan haciéndose de la vista gorda con la situación de este país; que otros escritores, como yo, le echen la culpa a la Ley (la Ley hace…, la Ley dice, todo el puto escrito le eché la culpa a la Ley, no manches conmigo); que los autodenominados políticos sigan robando, que la población siga comiendo verga, que siga habiendo inseguridad real y virtual, que sigan generándose asesinos, que siga sin aplicar la Ley más que en aplicaciones de celulares; que no se aclare el asesinato de Lesby ni el de Mara ni el de Anahí; que sigan violando mujeres, que sigan matando estudiantes, que sigan asaltando, que sigan habiendo inundaciones, que sigan ocurriendo temblores como el de ayer y el del viernes 8 de septiembre -“¡Que fue jueves, güey, o sea, 7!”-; que sigan dando el grito de independencia y de dolores; que la bandera tricolor siga agitándose con mentiroso patriotismo, que adornen el zócalo con escarcha y toda la onda, que sigan habiendo partidos de fucho carísimos; que las universidades sigan en las cumbres; que las compañías telefónicas den servicio de “solidaridad” después de bombardearte con cobros increíbles, que México tenga Casas Blancas, Gaviotas, Presidentes alcohólicos y gente muriéndose de hambre (a chingar a su madre la ambigüedad del gerundio). Total: “Yo estoy bien, a mí sólo me importan unos cuantos de estos puntos. Yo estoy en mi lugar ameno.” Que México siga igual, a no ser que, de estar hartos, tomemos el auténtico Martillo de la Ley para que caiga sobre todos estos puntos en catálogo aburrido, como el típico sonidito de mazo de jurisprudencia del inicio de la Ley y el Orden: Unidad de Víctimas Especiales. Ta tán.

Ciudad de México.

lucius.severianus@gmail.com

 

Fuentes consultadas:

[1] Salustio. Conjuración de Catilina. II, 4.

[2]https://www.publimetro.com.mx/mx/noticias/2017/07/27/asesinan-estudiante-fes-iztacala-tras-asalto.html

[3] Horacio. Épodos. 2, 1.

[4] Anaximandro. D-K 12 A 9.

[5] Enfoque noticias. Durante asalto en Tultitlán, muere estudiante de la UNAM. Julio 27, 2017.  México. Consultado el 19 de septiembre del 2017, a las 19:12 hrs.

[6] Gaceta UNAM.  Negociación, única vía para evitar el conflicto nuclear. Septiembre 18,  2017. No. 4,904. Ciudad Universitaria.  Consultada el 19 de septiembre del 2017, a las 19:59 hrs.

[7] Platón. Apología. 21d., & Memnón. 80d1-3.

[8] Sinembargo.  El embajador de Corea del Norte revira: el pleito es con Eu; llama ignorante al gobierno de Peña. Septiembre  08, 2017. México. Consultado el 19 de septiembre del 2017, a las 22:20 hrs.

[9]https://www.linkedin.com/shareArticle?mini=true&url=http://mxcity.mx/2017/09/sobre-los-resplandores-que-aparecieron-en-el-cielo-durante-el terremoto/&title=Sobre%20los%20resplandores%20que%20aparecieron%20en%20el%20cielo%20durante%20el%20terremoto

[10] Sin embargo. 61 muertos: 45 en Oaxaca (36 en Juchitán), 12 en Chiapas y 4 en Tabasco, confirma Peña  Nieto. Septiembre 8, 2017. México. Consultado el 20 de septiembre de 2017, a las 13: 43 hrs.

[11]http://regeneracion.mx/pena-nieto-desvario-despues-del-temblor video/&t=Peña%20Nieto%20desvarió%20después%20del%20temblor%20(VIDEO)

[12]http://www.enfoquenoticias.com.mx/noticias/balean-uber-en-magdalena-contreras-muere-conductor

[13] Sturluson, Snorri. Skáldskaparmál. Edda prosaica. XLIII.

[14] https://elpais.com/elpais/2017/09/15/actualidad/1505506513_087870.html 

[15] Idem.

[16] https://cabify.com/mexico/terms; & vid., la misma nota de El País.

[17] Idem

[18] https://twitter.com/Cabify_Mexico/status/908799695610351617/photo/1

[19]https://verne.elpais.com/verne/2017/09/15/mexico/1505509375_346143.html

 

Imagen de portada tomada de

https://es.123rf.com/photo_56860769_justitia–se-ora-justicia–escultura-en-la-plaza-roemerberg-en-frankfurt-construido-1887.html