750 CARACTERES

Por Fernanda del Monte.


 

750 caracteres, son como los 750 lados de un caleidoscopio sin función alguna.

Las imágenes por sí solas no hablan. Tampoco los muertos ni los cadáveres.

Mi madre me educó siempre mal. Mi padre… él no educaba, vivía. Mal. Malvivía. Trabajaba mucho. Murió por no poder respirar. Me dicen que siempre soy autorreferencial. No conozco otra cosa que mi memoria. La construcción de la vida es artificial. La memoria también. He borrado los nombres de muchos hombres con los que salí. He borrado el nombre de las calles de las casas de mis amigas. No recuerdo los días en la escuela ni las clases que tomé de adolescente. Pero recuerdo las parábolas de la Biblia, los versos de Rosario Castellanos y el libro de las Ciudades Invisibles de Calvino. Pienso que como las ciudades, construyo mi vida a partir de imágenes y recuerdos que no tienen ninguna función. Lo único importante es en qué tipo de barco vamos navegando. El mío es de remos y vela. El viento lo mueve. Mientras que yo cada tanto suelto otra lágrima más, porque mi madre me educó siempre mal. Mi padre… mi padre malvivía. Yo. Me desnudo y escribo. Sin ningún fin. 🙂

 

Ciudad de México, 2018

 

Imagen de portada tomada de:

http://ventana-almundo.blogspot.com/2012/01/como-funciona-un-caleidoscopio.html

Sobre la autora:

FERNANDA DEL MONTE

(Ciudad de México, 1978) Dramaturga, ensayista, narradora, investigadora y directora teatral. Sus obras se han llevado a escena en Canadá, Argentina, España y México. Mantiene un vínculo constante con el trabajo teatral a través de talleres y de escritura constante acerca de diversos temas y por medios diversos. Recibió el Premio Airel de Teatro Latinoamericano, Toronto, 2013 por su obra Palabras Escurridas y el Premio Internacional de Ensayo Teatral 2013 por Territorios textuales. Sus relatos se editan tanto en México como en España.

Fuente:

http://www.tierraadentro.cultura.gob.mx/author/fernanda-del-monte/

 

 

LOS RIDÍCULOS

A veces uno tiene que encontrar la forma de no desaparecer de la consabida y borrega opinión pública, porque desaparecer implicaría que la manada ha descubierto que la carroña es la mierda de la cadena alimenticia y que ya no es necesario comportarse como plantas.

Así es como Meade (lamento mucho tener que mencionarlo), un dizque candidato a la presidencia, entiende las cosas: ¿o por qué entonces usa frases hiperbólicas cargadas de mentiras tan cómicas? ¿Por qué se ha apropiado del lenguaje popular alguien que creció en las altas esferas de la sociedad mexicana, desde donde nos ha mirado con lástima y desprecio? ¿Por qué le cambia el nombre a lo que ya lo tiene? ¿Por qué sobreactúa sus participaciones y poses?

Afortunadamente para mí, desafortunadamente para él, en su caso nadie ha dicho ni puede decir que está guapo. Ya de entrada, ahí se ve por qué este personaje no puede ganar la presidencia en un país que critica a los hombres por pensar con el pito pero cuyas mujeres aún nadie se atreve a decir que piensan con la vagina. Yo sí lo puedo decir.

Pero volvamos. El tipo este se rasga las vestiduras en prometer que va a cumplir lo que no se puede prometer porque no está a discusión, porque siempre ha debido ser así, por ejemplo: que va a ganar sin fraude alguno. Caballero, ¿y a usted quién le preguntó? Eso usted no me lo tiene que decir porque para mí es obvio: uno paga impuestos y vive en una sociedad civilidemocrática porque las cosas deben funcionar de cierta manera, sin fraudes, maldito cínico.

Sé bien que el paisaje político de nuestro país nunca estaría completo sin el candidato del PRI. Hemos aprendido que la vida es un bodrio de telenovela a lo Azteca Noticias o a lo Loret de Mola-López Dóriga, lo sé, no lo critico. Somos un país de ridículos que viajan en auto con reggetón a todo volumen, de parejitas que pelean en el metro, de pleitos familiares y de puestos de revista repletos de mujeres desnudas: somos ridículos.

Al pasar por el territorio nacional, los mayores avances tecnológicos y las más grandes ideas parecen un chiste ridículo porque aquí el Progreso es un sueño que se narra cada seis años para acudir a poner un tache en un costoso papel para luego dejar que todo siga igual. Así que yo espero que Meade gane la presidencia porque representa lo que somos. Nadie puede entendernos mejor que este tipo hablador, fingido, perdedor, tramposo y feo.

Vota por Meade. ☺

leo.muller.platz@gmail.com

 

Imagen tomada de https://goo.gl/xRpSFK

 

PREPOTENTES

Por Leo Müller.


Hace tiempo que nos han dado muestra de incapacidad absoluta, pero se empeñan en ocultarlo. Y tan difícil es, que se gastan muchos recursos en el juego de las simulaciones, en el retoque digital de la identidad. Su mejor pose es aquella en la que aparentemente detentan el poder. ¡Ay las autoridades, los puestos de poder!

Aunque ni siquiera haga falta, porque su fetidez, su pésimo uso de la lengua hablada, abundante en palabras demasiado manoseadas, su nula habilidad para escribir y su comportamiento calculadísimamente correcto los delata, de vez en cuando alguien los investiga y sale a la luz lo sabido por todos: que son unas finísimas personas.

Todo el tiempo buscan el modo de presumir sus logros, lo cual nos hace cuestionarnos en qué momento pudieron lograr lo que presumen si no se callan y se los ve siempre haciendo su autocampaña publicitaria: ¿a qué hora leen, trabajan, estudian, construyen?

Sus discursos acaban siempre con un autoelogio disfrazado de moraleja que, a decir verdad, para los que los escuchamos es un insulto que se antoja devolver, porque nos tratan como si fuéramos los humildes servidores de su saber y su éxito, mientras nosotros nos esforzamos en seguir siendo mediocremente unos don nadie.

Sienten que poseen algo que todos desean, es decir, ser el mandilón de una autoridad respetable; al resto de los mortales se nos congestiona la risa porque es evidente que ser mandilón no es nada deseable y que ninguna autoridad es respetable… ¿Pues qué no se enteraron de que Dios ha muerto? ¡Hay que ‘ler’ más eh!

Ante tan cómico estereotipo barato de personalidad que se cargan, su inconsciente suele convertirlos en algo así como un monstruo muy ridículamente tenebroso, es decir, en un prepotente: es algo así como un ñoño con una pistola, de esos que abundan en culturas angloparlantes. Ante el ñoñazo con pistola uno se reserva la risa para otro momento, pero el ñoño sabe que su poder se reduce a la cantidad de balas que le queden.

Desde niños los obligaron a ser los mejores, así que por ese simple hecho creen que lo son. La única forma de superación que conocen es a través del sufrimiento y luego, en sus ratos de soledad, esos ratos para ellos insoportables (porque en esa soledad no hay nadie a quien presumir nada), se preguntan por qué ningún hombre ni mujer los soporta. A menudo resuelven este problema con los hombres y mujeres comprándolos; aunque ante la sociedad se les note el odio que les tienen a las personas, nunca dejarán de sentir lo mucho que las necesitan ¿qué difícil no?

Todas estas grandes virtudes que los definen, virtudes cargadas de mucho histrionismo, hacen pensar en lo que popularmente se sabe: dime de qué presumes y te diré de qué careces. A todas luces son inútiles hasta para hacerse un sándwich y aún así creen que podrán resolver los conflictos mundiales con sólo alcanzar el puesto político más alto.

Ahora bien, todo parece estar dándoles la ventaja a pesar de que sabemos lo que valen… ¿por qué? Porque el orden actual nos hace creer que tienen poder, un poder que con un poco de organización hará ver lo que tienen bajo los calzones. El orden actual se muestra obsoleto cuando con un mínimo de poder cualquier loco bota la canica. Luego además, la sociedad les abre el paso a puestos directivos, rectorías y hasta presidencias.

Su palabra favorita es dictar y su inteligentísima estrategia de acción es implantar mecanismos para que todos se callen el hocico. Afortunadamente la abundancia de este tipo de personajes nos hace ver un horizonte muy prometedor, con oportunidades para todos. Ya ven que cuando la gente se harta, sale de vez en cuando un hermoso canto de protesta: de entre la cobardía reinante de hombres y mujeres, alguien por fin es congruente con los valores modernos. Lamentablemente en lugar de aprovechar que alguien ha alzado la voz para hacer coro, la mayoría decide callar como le gusta al prepotente: ya se ve porqué este espécimen animal llega tan lejos.

leo.muller.platz@gmail.com

 

Imagén de Diego Chacón®.

PARADOJAS DE LA TERAPIA GRUPAL

Por Edgaróvich.


Dejar de fumar.

 

La verdad es que el programa para dejar de fumar del INER (Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias) no sólo es una excelente opción para quienes necesitamos ayuda para superar la adicción al tabaco, sino que, hasta donde yo sé, es la única. Mi único problema serio con el programa tiene que ver con las así llamadas “reuniones de mantenimiento”.

Verán, el programa incluye diez sesiones terapéuticas grupales durante cinco semanas. A partir de la segunda semana, uno deja de fumar. Hasta ahí, todo bien. Después de las diez sesiones, se invita a los participantes a una reunión mensual de mantenimiento para evitar recaídas y, en caso de que ya se haya dado la recaída, reiniciar la abstinencia. Son reuniones de dos horas en las que se invita a los participantes a presentarse, contar cuánto tiempo llevan sin fumar, contar su experiencia, etc.

Primer problema: todos quieren contar demasiado, no sólo cuánto tiempo llevan sin fumar, sino cuánto tiempo fumaron, a qué edad iniciaron, cuántos cigarros diarios, con qué bebidas maridaban el tabaco, lo agradable que les resultaba fumar en la regadera o celebrando las fiestas navideñas, los cumpleaños, en las pláticas de café, en las mañanas frías de noviembre, lo mucho que se les antojó comprarle al descarado que vende cigarros sueltos afuera del hospital, etc. Todo lo necesario para despertar en uno muy buenos recuerdos y muchas ganas de volver a fumar.

Durante la segunda hora, una terapeuta trata algún tema psicológico relacionado con la adicción al tabaco. Segundo problema: casi nadie entiende nada de lo que dicen los psicólogos, y las preguntas y “aportes” de los asistentes presentan un reto cruel e inhumano a quienes asistimos a estas sesiones con todas las ganas de dejar de fumar. Esta semana, por ejemplo, tocó el tema de “emociones”. Después de que la terapeuta explicara con gran soltura cómo es que el mecanismo de la evolución por selección natural pudo dar origen a las cinco o seis emociones básicas que compartimos con otras especies animales para así explicar el sentido original de fenómenos psicológicos como el enojo, la tristeza, etc., después de esta explicación, decía yo, levantó la mano un señor ya grande, muy entusiasta, pero muy desatinado:

Pues yo creo que si uno va a hacer algo, bien o mal, hay que hacerlo bonito. Si vas a tomarte una cerveza, pues mal, pero hazlo bonito. Y si no, si lo vas a hacer bien, hazlo bonito.

El señor se sentó, algunos aplaudieron, otros se quedaron pensando como si trataran de mirar la punta de sus narices, la terapeuta asentía con la cabeza como ausente, unos pocos nos miramos los unos a los otros, incrédulos o impactados, y creo que todos nos preguntábamos: “¿cuál era el sentido del enojo?”.

Ciudad de México.

 

Imagen de portada tomada de:

http://eatsleepdraw.com/post/267887618

 

 

SOLIDARIDAD

Por Leo Müller.


Sólo durante siete días.

 

“No conseguirán engañarnos a todos, aunque a veces, parecemos tontos”

Enrique Bunbury (el filósofo), Parecemos tontos.

 

Me asombra un poco saber que el nuevo nombre de la mano de obra barata se llama solidaridad. Este ligero y nuevo cambio lingüístico se da en tierras mexicanas, donde hace poco ha sucedido un terremoto. En efecto, miles de personas salieron durante una semana entera a hacer el trabajo duro, arriesgando físico y empleo, sin más retribución que una conciencia tranquila y un reforzado sentido del deber y el patriotismo; todo ello mientras los políticos e instituciones se tomaban un descanso a cuenta del erario público.

Elogios aparte, me da gusto el apoyo incondicional que la sociedad aportó durante una semana: seguramente siete días compensan décadas de egoísmo. Ya ven que Dios hizo el mundo en 6 días, y el séptimo no fue a trabajar para que nosotros no nos sintiéramos culpables de descansar ese mismo día.

Si la sociedad no hubiera apoyado, los medios tal vez no hubieran tenido un símbolo con el cual dar atole con el dedo al mexicano patriótico. Afortunadamente quedamos algunos ciudadanos de a pie que nos damos cuenta de la manipulación tan grande que se aplica sobre la sociedad. Se repetía y vociferaba que México es un país solidario.

No, señores, no lo es. Es un simple país más, uno más de entre el montón de países del orbe y sus distintivos no son precisamente la solidaridad porque, díganme si me equivoco, ¿no es acaso que ante las más aberrantes injusticias permanecemos en silencio?; ¿no es acaso cierto que a diario vemos mucha gente sin alimento, ni vestido, ni techo en las calles, y no nos organizamos para darles una mejor vida, mínimamente digna?

Que no los quieran engañar y ustedes no quieran engañar durante siete días. La solidaridad no ha durado más que siete días, tal vez les concedo catorce. En el fondo sabemos lo que somos porque nos miramos en el día a día dentro de la configuración de esta triste realidad, y si usted no lo ve así, es porque no es muy observador.

Yo no tengo nada que recriminar a aquel que se refugia en el celular, en los estudios o en el futbol para no mirar el fracaso de sociedad que somos, pero no me quieran venir con el cuento de la solidaridad, porque me pregunto si mi país es verdaderamente estúpido.

Sea feliz y si comienza a temblar, antes de pensar en el prójimo, ¡corra por su vida!

Ciudad Universitaria, México.

leo.muller.platz@gmail.com

 

Imagen de portada tomada de:

https://elperiodico.com.gt/insolito/2017/09/20/estas-imagenes-muestran-la-solidaridad-en-mexico-tras-el-terremoto-de-1985-y-2017/

FRÍA LEY, CÁLIDO DIOS

Por Leo Müller.


¿Cómo se gobierna la sociedad?

 

Existe un tipo de hombre fácilmente identificable porque siempre, como hombre de instituciones que es, va trajeado y advierte con todo el debido respeto que todos estamos mal menos él mismo. De allí que se diga que su trabajo es pelear y estar siempre en conflicto con los demás. A menudo irritan a las bondadosas almas ciudadanas que con su cariñosa calidez suelen resolver las cosas, las cositas, los asuntitos. Mientras que los primeros hablan de hechos y leyes, los pobres ciudadanos hablan de maldad y bondad.

Los ciudadanos están convencidos de que la ley es un frío instrumento de los malos para acabar con la felicidad de los buenos. Todo lo que sale mal es por la maldosa maldad de los malos. Su requeteinteligente razonamiento de antemano los excluye, porque los hace ver como los buenos, y, si no es que son puramente buenos, al menos lo que hacen lo hacen porque son guiados por el bondadoso bien. Miel, azúcar, flores y cursilería. Pero sobre todo, en palabras de ellos, es calidez. “Es que los extranjeros se sorprenden de nuestra calidez” “Es que los artistas extranjeros aman a México por la calidez con la que los reciben”.

Tratar de convencerlos de que la calidez es más bien un defecto y una posible causa de todos nuestros males sería un interesante ejercicio dialéctico que acabaría con el cálido merecimiento a que te partan la madre, como dirían con folclórico cariño.

Por otro lado tenemos que la ley es fría, firme, dura. Cargar con su pesadez, aceptar las limitaciones que nos impone y asumir la responsabilidad de nuestros errores ante ella, son los sacrificios que debemos asumir para mantener el orden y la convivencia entre todos. Los hombres que se sustentan en ella están convencidos de que el problema principal de nuestro país es que la ley no se aplica al pie de la letra.

Así pues, resulta que estar en contra de la ciudadanía es estar en contra de la bondad y estar en contra de la ley es contravenir el orden. Ambos son ataques contra la sociedad. Unos dicen “está en contra de las instituciones”, los otros que “está en contra de lo bueno, que es usted malo, amargado, contrario”.

Claro que esto es simple y llanamente lo que cada bando se dice a sí mismo y a los demás para explicar sus actos, para mentir y no quedar mal ante alguien. Ese alguien para el bando de la legalidad seguramente es el dinero, las influencias y el poder, tal vez un superior, el jefe, el presidente, el director, el rector. Por eso tanto énfasis en el orden. El orden es la estructura que les permite seguir haciendo de las suyas; el orden es la repetición cotidiana de lo mismo.

Ese alguien para el bando de la calidez es nada más y nada menos que Dios. Dios es un dios, en su caso, muy particular. Este dios no es precisamente Dios, sino Dios, porque Dios no permitiría ciertas maldades, pero su Dios sí, su Dios permisivo, compasivo, caritativo, flexible… ¿Confundidos?

El interés principal de los ciudadanos no es la bondad ni la maldad sino salvar su alma, es decir, mantener su consciencia tranquila y convencida de que ellos se merecen siempre algo mejor porque se han portado bien. Se merecen vacaciones, prestaciones, riqueza, educación, amor, belleza, sexo heterosexual, hijos preciosos e inteligentes y sueldos muy muy elevados y hasta se merecen un lugar paradisiaco para después de morir… ¡hágame el favor! ¿Y su nieve?

Estos dos bandos están en constante conflicto porque la firme creencia en el valor propio de cada bando le resta fuerza al contrario. Sin embargo, se necesitan mutuamente, porque el aval del otro para cometer sus crímenes es la mejor forma de mantenerse impunes, incluso ante el acto más perverso, esclavista, criminal y asesino que pudiera imaginarse. En ocasiones ese odio que se tienen se difumina brevemente cuando se intercambian despensas por votos, indultos por influencias, tranquilidad por poder. Es por ello que instituyeron aquella forma civilazada de arreglar los problemas con acuerdos, negociaciones.

Lo que queda frente al Gobierno del Orden por estos dos bandos incultos, mentirosos y ambiciosos, es una imagen apocalíptica del futuro, sino es que vacía. Mirada con atención, esa visión apocalíptica les permite justificar su existencia, pues si el mundo no se ha vaciado por completo, según ellos, es gracias a la Ley y a Dios.

Vivir en una sociedad donde uno tiene que adherirse a la fría ley y a un cálido Dios, mientras a diario ni lo divino ni las instituciones logran resolver nuestros problemas más próximos, cuando no creemos ni sentimos pertenecer a ninguno de los dos bandos, nos hace ver fríos porque no creemos en nada y demasiado ígneos porque todo nos irrita. Somos la nueva síntesis donde se ubica el devenir del Gobierno del Orden.

 

leo.muller.platz@gmail.com

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https://lasillarota.com/congreso/senadores-de-pan-y-prd-critican-veto-parcial-de-pena-en-ley3de3/117125 

ESTORBOS

Por Leo Müller.


Posibles soluciones a un problema común.

 

Desde su definición etimológica se manifiesta su máximo don: es-tor-bar proviene del latín ex/turbare, palabra que sólo basta mirar con atención para saber que significa turbar, alterar o interrumpir el estado o curso natural de algo (según la útil Real Academia Española). Y sí, tienen un exquisito don natural para exasperar.

Nuestra venganza es saber con suma certeza que esa persona no permite fluir a los demás porque se sabe de antemano estancado en su insignificancia: no encuentran otra manera de llamar la atención ni ponen atención a nada; son un simple bulto en el camino.

Se antoja, cuando uno está de buenas, pedirles permiso, pero para qué, si ello implica la idea de que se merecen el respeto que no se han sabido ganar. Total, sólo duran el tiempo que tarda nuestro escalón en llegar al extremo opuesto de la escalera; sin embargo, no deja de ser injusto. Uno se percata de que tienen la vista perdida en cualquier cosa, porque son personas más bien estúpidas. No están cansadas, porque los que estamos cansados queremos llegar a nuestro destino; no están reflexionando, porque ninguno va leyendo; no están observando, porque miran sin importarles los demás.

Tienen a un paso la solución a su estupidez, literal. Basta con que se peguen al lateral derecho de la escalera y san se acabó. Pero no. Ellos dirán: “¡pues si no te gusta vete en taxi!”. Los estorbos tienen mucho de funcionario público porque creen que es mejor que cambiemos todos primero, porque entonces él por qué tendría que cambiar, ¡nooo ni madres!

Las opciones las he reflexionado mucho, sobre todo cuando voy sobre las escaleras eléctricas (pegado al lateral derecho, claro). Tengo dos: 1) Amputarles las piernas, porque nadie que tenga un impedimento real es un estorbo, sino la oportunidad para practicar la conciencia colectiva y la consideración hacia el otro; y 2) Acabar con las escaleras eléctricas y ni modo, todos a caminar.

Ya sé, ya sé, la segunda no es una buena opción, sino la expansión impune del imperio de los estorbos.

Ciudad Universitaria, México.

leo.muller.platz@gmail.com

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http://almomento.mx/van-90-de-renovacion-de-escaleras-electricas-del-metro/

 

4 TAQUILLAS

Por Leo Müller.


Sobre la ineficacia del metro.

 

Aunque truene, llueva y relampaguee, el servicio de transporte está siempre preparado para alcanzar los mejores objetivos colectivos. Suele mantenerse la calidad de las instalaciones que se ponen a su disposición e inculcarse en los trabajadores una actitud servicial y resolutiva. Sí.

La noche comienza a colorearse más allá del duro y grisáseo techo de nubes que se acumulan sobre la población. Rayos plateados surcan los ninboestratos que sobre la urbe amenazan con producir el caos… clima épico éste que nos envuelve.

Aquí en Ciudad Universitaria, Olimpo del conocimiento, son las 8:15 pm y multitudes de alumnos llegan a la estación del metro Copilco para mirar una larga fila de ciudadanos esperando comprar sus accesos en la única taquilla abierta, aunque la panorámica ofrece a nuestros ojos una, dos, tres, ¡cuatro taquillas! A cada una la adornan unos letreritos muy bonitos de SÓLO BOLETOS (yo no sabía que se vendiera otra cosa) y las protegen cartulinas blancas o retazos de cualquier papel inútil.

Lo primero que piensa uno es que ahora para comprar un boleto es preciso realizar un trámite completo en el cual se compruebe, mediante original de acta de nacimiento, la nacionalidad mexicana; se expongan los motivos por los cuales desea usted utilizar no otro sino este medio de transporte, pero además comprobar mediante diversas pruebas que dichas razones son seriedad pura y no falsedades a verdad parecidas.

El tiempo para usted no vale nada. Usted sólo sale a la ciudad para pasar el rato, a mirar caras alegres; usted sale a desperdigar el tiempo en las filas que sean necesarias. Bien por usted. A lo mejor y los únicos que tienen mucho trabajo son los servidores públicos, por eso debemos tenerles paciencia por su sacrificio, pues es la razón por la cual hoy usted goza de tan lujosos servicios, hechos de retazos de papel inútil.

Ya cuando uno está en el andén, esperando, no sabría yo decirle exactamente por qué, se percata de que todos tenemos cara de idiotas. Quién sabe… será mejor pensar en por quién vamos a votar en las próximas elecciones (con su magistral sistema electoral, como el del metro) para que no se nos quede esa cara de tarados y pensar en cosas verdaderamente útiles, mientras nos arrebatan el tiempo.

Ciudad Universitaria, México.

leo.muller.platz@gmail.com

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http://www.proceso.com.mx/456138/estudiantes-la-unam-pagaran-3-pesos-en-metro

 

 

CONSEJOS DE LLUVIA

Por Leo Müller.


La inundación de la ciudad.

 

El fabuloso niño que ayudó a usuarios del metro a no mojarse haciendo uso de materiales que el gobierno utiliza para la organización social es, ciertamente, una manifestación de inteligencia. Ese niño se echaría a perder si fuera a la escuela y luchara por llegar a la universidad, porque después sería científico o abogado.

Si fuera científico, en lugar de ayudar a las personas a no mojarse, diría cosas frías y calculadas como las que mencionó David K. Adams[1], las cuales, nadie entiende ni entenderá y de las cuales ni siquiera por enterados se darán:

“Climatológicamente, las actuales lluvias en el país son normales, pues la temporada comienza en mayo, generalmente con precipitaciones intensas, incluso con granizo. Continúan en junio y julio, y a mediados de julio y en agosto reducen su frecuencia durante la canícula (periodo más caluroso del año), aunque la intensidad es variable. Así que son lluvias fuertes, pero no anormales”[2]

¡Si fuera abogado peor! Buscaría ser el gobernador de una ciudad desorganizada, sucia, inculta, desobediente y que confunde la demografía con la democracia, el progreso con el aumento indiscriminado de cosas. Ni siendo abogado ni siendo científico, ni usando excusas ni palabras como climatológicamente, sería lo suficientemente útil como para decir lo evidente, lo obvio, lo que duele: ya somos demasiados y no nos soportamos. Ni Mancera soporta mi desobediencia ni yo soporto sus discursos, ni David K. Adams soporta mi ignorancia ni yo soporto su tono aparentemente objetivo, científico, pulcro, estudiado. Ni las personas dejarán de tener hijos ni el gobierno cambiará el funcionamiento habitual de las cosas, porque eso sí lo sabe bien usted, que fue a la escuela: las cosas siempre han sido así.

Pero no me haga caso a mí, sino a la lluvia. Si alguien sabe cómo solucionar los problemas que salieron a flote es la misma lluvia. Lluvia aconsejó hacer algunos cambios, ¿no sabía? ¿No vio a Lluvia en la tele ayer? ¿Ni en el periódico? La lluvia sin doctorado y sin ser de la UNAM, sin título, sin cobrar diez pesos ni impuestos, sin pedir que votemos por ella, nos dio algunos consejos.

La lluvia nos aconsejó cambiar a todos, sí, a todos los choferes de los camiones de transporte público de la ciudad; es más, aconsejó quitarle las concesiones a los dueños originales que se enriquecen con un negocio que promueve un servicio inútil, insano, inseguro, caro, feo, grosero y el cual encona la discordia entre la inocente población civil que sigue reproduciéndose aunque no existan ya camiones suficientes ni espacio para transportarse. El transporte público de la ciudad debe cambiar pronto, no sólo materialmente sino organizativamente. Es un completo insulto que se presuma a la Ciudad de México como una urbe con un gran progreso cuando la cofradía de los transportistas piensa en todo menos en la calidad del servicio. La lluvia radical.

¿Y el desempleo? ¿Qué hacemos con esos choferes? La lluvia nos dice que del ahorro de sus sueldos paguemos la limpieza del drenaje ¿o qué?, ¿no han visto lo poco limpios que son los paraderos, la impunidad con la que tienen alfombrada de basura la ciudad? No son los únicos pero sí claramente unos muy notables participantes. O mejor: si quieren recuperar sus empleos que limpien ellos las coladeras y tuberías. La lluvia se da cuenta de cómo se vuelven aún más insoportables estos servicios de transporte ante su presencia.

La lluvia también aconsejó destituir democráticamente a los servidores públicos incompetentes, es decir, a todos. ¡Ah querido lector! ¿Con este consejo si estás de acuerdo verdad? Te gusta culpar y dejar desempleados a los del gobierno porque ellos son los culpables. Los servidores públicos son el acabose de la pasividad. No se manifiestan, no critican, sólo cobran y obedecen y se manejan por envidias y luchas para ascender, para seguir siendo igual de incompetentes. Las obras que deben supervisar y cuidar, porque se construyen con el dinero de todos, siempre salen mal. Mal el drenaje, mal las calles, mal el cableado, mal, mal, mal. ¿Pues para qué ocupan sus puestos? ¿Para salir en las fotos? ¿Para llegar a la presidencia? La lluvia democrática.

Después la lluvia nos aconsejó no tener ya hijos: “¿No ven lo mucho que envejece esta ciudad? ¿No ven lo agotados que están de todo? ¿No se cansan?” Preguntó. “No”, pensé, “Tenemos cada día una mejor calidad de vida. Además las personas son muy organizadas y empáticas. Nuestros sueldos son de los mejores del mundo y nuestro drenaje y nuestras obras también”.

Sobre el futuro de la ciudad la lluvia me dijo que será una catástrofe si no nos atrevemos a cambiar el funcionamiento habitual de las cosas. Todo se enreda cada vez más con el tiempo. A la cada vez más creciente exigencia de empleos, educación, comida, amor y salud se suman la cada vez más creciente ignorancia, pasividad, desvergüenza, insensatez, corrupción, desorden y odio de todos, pero principalmente de los encargados de ser nuestros servidores, no nuestros amos y señores montados en helicópteros. ¿No necesito abundar en esto o sí?  La lluvia sensata.

En su debido momento de entusiasmo mediático, David K. Adams dijo:

“En la ciudad se hacen esfuerzos ingentes por mantener en funcionamiento las estructuras hidráulicas, se detiene el agua con vasos reguladores en las montañas y se realiza todo tipo de manejos para que no se anegue. En el momento en que desaparezcamos como ciudad, que será en cientos o miles de años, ésta regresará a ser una cuenca lacustre”.[3]

¡El científico aventurando cosas que no se pueden comprobar! ¡Santos paganos de la ciencia, Batman! A ver, investigador, deja de usar lenguaje literario porque dices mucho la ciudad hace… la ciudad dice… como si la ciudad hablara e hiciera cosas, personificando donde no hay hechos comprobables. Y lo más importante, ¿qué tal si terminamos agotando toda el agua como depredadores que somos y secamos la tierra antes de que regrese a ser una cuenca lacustre, como dices tú. Te dan una oportunidad para que digas lo que sí tiene comprobación y evidencia y te pones a filosofar, ¡muy padre tu ciencia!

No hagan caso a los charlatanes de la disfrazada ciencia. La lluvia nos ha dedicado un buen tiempo para tocar fondo acerca del estado en el que nos encontramos como colectividad y basta mirar un poco para comprender que las cosas no pueden seguir funcionando de la misma manera, a menos que queramos ir directo al acabose.

Ciudad Universitaria, México.

leo.muller.platz@gmail.com

Fuentes consultadas:

[1] http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/extrema-urbanizacion-causa-de-inundaciones-en-la-cdmx-expertos.html

[2] http://www.animalpolitico.com/2017/09/lluvias-inundaciones-cdmx-atipicas/ (Subrayado del texto original)

[3] http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/extrema-urbanizacion-causa-de-inundaciones-en-la-cdmx-expertos.html

 

Imagen de portada tomada de

https://lasillarota.com/metropoli/consejos-para-sobrevivir-en-temporada-de-lluvias/160754

4 692 000 000

Por Leo Müller.


Sobre la desigualdad.

 

Seguramente la matemática no era su materia predilecta porque son puras abstracciones. Usted, siempre tan práctico, decidió autoproclamarse humilde servidor de lo visible y material, por lo que no se hace de líos mentales inútiles. En resumen, inconscientemente uno creció con más temor a las matemáticas que a la muerte, porque las matemáticas nos hacían ver estúpidos ante el grupo y esa imagen horrible representaba la terrible exclusión social.

No obstante, últimamente todo parece reducirse a números, sobre todo cantidades y sobre todo de dinero. Pero eso usted ya lo sabe: esos son los únicos números que atiende y, sin embargo, tampoco los comprendemos mucho.

Así tenemos que alguien decidió que el famoso futbolista brasileño Neymar valía 222 millones de euros (1) que, si se me permite la ociosa conversión, son aproximadamente $4,692,000,000 de pesos mexicanos. Ese es el precio de la genialidad y ¿acaso alguien osaría criticar que un negocio como lo es el futbol se maneje con esos números en un mundo donde la riqueza está tan bien distribuida? Además, a las sociedades actuales, les surge una como fascinación, como si percibieran el aroma de la gloria al mirar ese espectáculo maravilloso que es la riqueza de los otros. Transitan con los ojos brillosos entre creer que podrían aspirar a eso o sentir que, a pesar de todo se tiene lo necesario para ser felices… empezando por esos hijos tan maravillosos.

Mientras la pasarela de los números y cantidades pasa frente a nosotros, en un fondo de sobrepoblación y pobreza, los medios de comunicación y los gobernantes lanzan datos de millonadas en cuanta cosa pueda ocurrírseles: gastos de campaña, sueldos de altos funcionarios, compras de autos de lujo, robo de dinero público por parte de los gobernadores… ¡Ah! Pero ese es dinero mal habido. Hay dos tipos de millonadas: las conseguidas con trabajo, como las de Slim y las del citado Neymar; y las otras conseguidas con trabajo, como las del Chapo Guzmán y Javier Duarte. ¿Si ve la diferencia?

Todos esos números se van mirando mientras usted va en el metro, en el pesero o camión, caminando, o mientras desayuna, come o cena. Ya en serio, ¿no se pregunta de dónde sale tanto dinero? Y, más allá de si es dinero sucio o limpio, ¿no le indigna escuchar esas cantidades? ¿No se siente acaso terriblemente excluido socialmente?

Se suponía que su inconsciente le aconsejó no estudiar matemáticas para no sentirse así eternamente.

 

Ciudad Universitaria, México.

leo.muller.platz@gmail.com

Fuente consultada:

  1.  Llaneras, K. (2017, 2 de Septiembre). Los fichajes de Mbappé, Neymar y Dembélé son los más inflados de la historia (En línea). El País sección Deportes. Recuperado el 12 de octubre del 2017 de https://elpais.com/deportes/2017/09/01/actualidad/1504286560_022969.html

Imagen de portada tomada de

http://elsoln1.com/news/2017/oct/17/psg-pagara-3-millones-euros-neymar-balon-oro/