LA FUERZA DEL VOTO

Hace siete meses robaron mi información personal para hacer uso de ella en beneficio de las elecciones. Se supone que el culpable fue un candidato independiente a la presidencia. En aquellos momentos, después de la deleznable cita con la FEPADE, se me prometió que, al poco tiempo, se atraparía al culpable. Una institución pirata e hipócrita, la INE, vino, descaradamente, a buscarme para aclarar el asunto. Me negué. Yo tenía que ir a aclarar las cosas porque no supieron (?) que ellos fueron quienes desviaron la información desde su misma base de datos: información que me fue dada por la FEPADE.

Transcurrieron los meses, y nunca apareció el pirateador de votos y de firmas espurias; no se le encarceló. La FEPADE prometió que al poco tiempo brotarían las notas en los periódicos sobre el infractor. La FEPADE no volvió a llamarme; en el periódico no hubo notas sobre el presunto pirateador. Lo único que sucedió, para mi satisfacción, es que en las redes fue esparcido un video sobre el total fracaso de la INE, como institución electoral: ridículos trabajadores que no hacen su oficio, información filtrada, y una gorda que no sabía qué decir frente a las cámaras y el notario.  IFE, INE, y ¿ahora qué sigue?

Luego, Marychuy, quien parecía la más limpia entre todos, no calificó –o más bien, la descalificaron quién sabe por qué razones- para la candidatura y los debates: la prensa y el pueblo gentil no hizo demasiada mención sobre qué aconteció con Marychuy. Luego, vinieron los debates de cinco verduleros: una mujer sin talante e incapaz de expresarse oralmente –que además, como quien dice, no aguantó los putazos y se salió-; un ridículo que corta manos y quien probablemente espureó mi información;  un mocosillo que en videos, speaking english, afirma que con sus technologys enterprises logrará el cambio –no sé de qué cambio habla-, pero totalmente lo contrario de lo que sostuvo hacer como líder; otro tonto sacado del Parque Jurásico que dice que va a ganar sin fraude, pero que amenaza a los trabajadores para que voten por él, y el menos peor que nunca toma postura, se siente mesías y promete ver por los jodidos –a ver si es cierto-.

La lucha por el poder simboliza una cosa: hurtar a toda costa, acción que se refleja no únicamente en las altas esferas, sino hasta en los más jodidos.

En una ocasión, un viejillo ciego –o que se hacía el ciego, uno nunca puede estar seguro con estos artilugios de prestidigitadores- que se encontraba en las afueras de Bellas Artes quiso venderme mota en forma de pulseritas a la par que un adolescentillo barroso y repugnante que hacía las veces de ladrón, se acercaba para examinar cuánto me podía robar. Cuando respondí al ciego de la manera más amable que no requería de ellas, me insultó y me increpó con denominaciones contra las que justamente he procurado combatir con mis pocos recursos durante gran parte de mi breve vida.

¿A quién irle? Si a los jodidos o a los más venerables, es una pregunta de dudable respuesta. Tal vez no la tenga, y la que se acomoda egoístamente es: yo no estoy del lado de nadie porque nadie está de mi lado. Pero es la más plausible.

Más adelante, la democracia se viene abajo con la emulación de votos informados. Los intelectuales sacan a relucir todo lo que no vomitaron en seis años desde el fraude del copetudo. Entonces, durante mis horas de soledad literaria, el Pericles de Tucídides desaparece ante las críticas de redes sociales, y el ridículo mexicano, como degollando a Nicias, se metamorfosea en un ciudadano con derechos y deberes civiles: “Hay que votar, porque votar es un derecho.” ¿Derecho a qué? ¿A olvidarme por seis años del entero desmadre de un estado casi caído?

Las camisetas ya no sólo son verdes y charras, sino que son politólogas, filósofas, letradas, cultas, políticas, economistas, financieras, ambientales, científicas, jurídicas, psicólogas, médicas, ingenieras y no sé qué otro título más. ¡A arrogarse un papel a partir del cual nadie me ha preguntado nada! La contradicción lógica se hace patente en la excesiva argumentación, y el mexicano se vanagloria de ello. Argumentación que jamás salió a flote cuando tuvo que verse en los constantes problemas acontecidos en seis años, que ya no voy a enumerar porque ya se los saben de memoria.

Después, cercana la fecha de opípara controversia, gran parte del país es consciente de sus derechos y sus poderes; y muchos otros conocen de memoria lo que es la democracia. Yo sigo sin entender qué carajo significa esa forma de gobierno; creo que de nada me ha servido leer a Aristóteles ni de experimentar los látigos de la vida. Lo único que observo cada vez más es la falta de referentes para comprender los problemas del país; por otro lado, veo que casi todos están muy informados y que entienden mejor que yo esos problemas (¿¡cómo le hacen!?).

Después, muchos vienen a darme clases de las mil y una democracias existentes; después, yo vomito que estamos más perdidos que nunca, ¿cómo vamos a decidir así?; y luego me responden que las democracias de ahora son sistemas preestablecidos en los que ya no puede uno participar directamente en la política, pero que siguen siendo bien democráticos (ya no entendí qué significa esa palabra; entonces, a revisar el griego, otra vez…); entonces yo comento que no es democracia; entonces me responden que lo que a mí me corresponde es el deber ciudadano de votar, y que uno no puede tener todo claro y que por eso hay que ir a lo más próximo -creo que se refieren a ser pragmático-; y entonces yo digo que entonces no es que estemos muy informados y actuemos con deber ciudadano, sino al chilazo, como todo en este país; y entonces, me reafirman, desviándose, que la democracia es de diferentes tipos; y entonces yo ya no quiero seguir en el juego aburrido de la argumentación circular. Quedo derrotado porque hay un argumento sólido y victorioso: que no estamos tan perdidos porque llevamos tres meses conociendo a los candidatos; no estamos tan perdidos porque sí tenemos claro quiénes gobernarán; no estamos tan perdidos porque sabemos que tenemos un deber, el de votar, y entonces sí tenemos referentes.

Así son las nuevas formas de los 30 tiranos en la nueva boleta:

La fuerza del voto es un deber ciudadano.

La fuerza del voto, como título de novela teatral y dramática de Moreno.

La fuerza del voto, hacer las cosas al chilazo.

La fuerza del voto, ejercer la libertad de expresión en face y ponerse una camiseta sabionda, y andar gritando frases esperanzadoras y sabias (dizque).

La fuerza del voto, robarse información e integrar firmas espurias.

La fuerza del voto, hacer y hacer Institutos Electorales, a ver si chicle y pega.

La fuerza del voto, escoger al menos pior.

La fuerza del voto, argumentar y argumentar hasta que se me acabe la tinta porque en realidad, soy un ignorante más que necesita güacarear que es inteligente.

La fuerza del voto, una eterna repetición de pendejadas.

La fuerza del voto, impunidad y desigualdad sempiternas.

La fuerza del voto, marchar e integrarse a las hordas multiculturalistas.

La fuerza del voto, olvidarnos de las problemas sociales, económicos y culturales, y no sé qué otro adjetivo similar.

La fuerza del voto, abordar el tren del mame de todos los pendejos que tiene una postura democrática, sea lo que sea que esta palabra signifique.

La fuerza del voto, sentir que ahora sí va a haber un cambio.

La fuerza del voto, resignarse al mal gobierno.

La fuerza del voto, dejarle a los futuros un país caído.

La fuerza del voto, elegir una carrera y prepararse y ser alguien en la vida y después darse cuenta del fracaso interno que es uno mismo.

La fuerza del voto, fracasar desde un principio y ser un don nadie.

La fuerza del voto, decir cosas que realmente no sostenemos a capa y espada.

La fuerza del voto, tomarse fotos afuera de las casillas enseñando las chichotas.

La fuerza del voto, vender la propia dignidad por unos cuantos pesos y unas pancartas afuera de tu casa.

La fuerza del voto, hacerse pendejo durante todo el sexenio de Peña, de Calderón y así y así.

La fuerza del voto, participar como vigilante que vigila las vigilias de las boletas para que no suceda nada negro, ¿pero quién te vigila a ti, mano?

La fuerza del voto, mancharnos el dedito de negro y hacer presión sobre una boleta que de antemano sabemos que piratearán.

La fuerza del voto, no ir a votar.

La fuerza del voto, anular el voto,

La fuerza del voto, anular las instituciones.

La fuerza del voto, anular las academias.

La fuerza del voto, anular el mal gobierno,

La fuerza del voto, anularte a ti mismo.

Y, ustedes, ¿qué opción tacharán?

 

 

Por mí, el voto, las opiniones, argumentaciones, debates y todo este mame democrático pueden irse a chingar a su puta madre. Bótense a la verga, cerdos hipócritas…

Mejor seguiré trabajando como lo he hecho: de forma clandestina. Nos vemos dentro de seis años. 🙂

 

Ciudad de México. Domingo, 01 de julio, 2018.

 

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Anular el voto o votar con convicción. ¿Qué es mejor?

 

AGRESIONES SEXUALES EN LA UNAM

A veces los chamaquitos se alocan. Incluso, por tantos problemas que uno carga cuando es joven, busca meterse en otros tantos, ya incluso asegurado el lugar en la universidad. Por eso mismo debe pensarse que las protestas para denunciar las agresiones sexuales acometidas por parte de maestros de historia, de informática y de un humilde trabajador de una cafetería en Prepa 5, Prepa 9 y CCH Vallejo respectivamente, son un invento más de la chamacada alocada fiestera.

De parte de algunos que aprovechan estos sucesos para ejercer su inalienable derecho  a la apatía y la indiferencia, o sea, de aquellos que no tienen de qué quejarse porque a ellos no les pasó nada, podemos esperar un silencio que, a decir verdad, no viene nada mal, porque no suelen tener nada interesante qué decir en ningún momento, sino siempre puras banalidades; y de parte de las autoridades de la universidad no cabe esperar nada nuevo: lo negarán siempre todo, incluso antes de investigar.

A algunos (la mayoría), les parece esto una contradicción: ¿cómo? ¿En la máxima casa de estudios (epíteto rimbombante, que suena como a penal de máxima seguridad de Almoloya), lugar donde se enseña el método científico, no se investigan los casos de agresiones sexuales contra sus alumnas? Pues no. La tradición escolar dicta que el alumno nunca tiene la razón.

En realidad, el modo en que funcionan las escuelas consiste en hacerle creer al alumno que se le está dando algo que nunca aparece: criterio, conocimiento, interés, entrega, creatividad y sobre todo, aquello que el discurso nacionalista exalta, ideas para mejorar nuestro país.

Pero ya ven, todo mundo quiere estar allí y todos se sienten parte de una gran misión celestial cuando acceden a la UNAM. Se obnubila el alma cuando en esa utopía general pasa algo que no concuerda, y siempre será mejor encubrirlo, no creerlo, taparlo, negarlo, porque si no, el sueño pierde esa aura áurea dentro de la cual todos parecemos diosas y dioses, héroes y heroínas (véase la gaceta de la UNAM).

Pero ahora cada vez es más difícil ocultar lo pedestre y silvestre de nuestras instituciones. Aunque el rector se empeña en difundir que en su territorio todo es lindo y aséptico, ahora también sabemos cuán incompetentes son las áreas jurídicas de la UNAM y cuán cerdos pueden llegar a ser su profesores hombres.

Heidegger fue discípulo de Husserl; Freud lo llegó a ser de Charcot; Marx lo fue de Hegel. Eso, en los libros, significa que aprendieron a refutar a sus maestros, a discutirlos, a contradecirlos. ¡Y miren qué resulto!

En cambio, yo fui discípulo (hace tiempo) de la maestra Reynalda, que daba pena; y hoy lo soy de otros tantos ridículos, ya en la polis sofocósmica. Y eso en la realidad quiere decir que si yo quisiera discutir con ellos sería imposible, ya sea porque no les interesa, ya sea porque piensan que yo debo obedecer y aprender, ya sea (lo peor) porque no saben, porque son más ignorantes.

Así, cuando un alumno tiene un ideario, un criterio, una pasión (que se supone que es lo que las escuelas se atribuyen fomentar en sus alumnos), las figuras de autoridad de las escuelas se dedican a ignorarlo y a callarlo, y a poner peros y trabas. Y si las alumnas de las escuelas dicen que sus profesores hombres las acosan y pretenden abusar sexualmente de ellas, las califican de mil maneras y las cuestionan (como no se permitiría hacer a ningún maestro o director); luego, las figuras de autoridad se hacen chiquitas chiquitas y dicen ignorar: perros mentirosos. 🙂

 

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https://www.animalpolitico.com/2018/02/abuso-sexual-cch-vallejo/

LOS CAPRICHOS Y LAS NUBES

Dice la incuestionable tradición que para argumentar seria y pesadamente el escribiente consagrado ha de remontarse hasta donde su carcacha del tiempo ya no dé más: no importa cómo, la gracia está en irse lo más atrás posible así como para que digan: “no manches, ése es él. Ése se ha remontado hasta no sé dónde. Ése es él.” Y entonces, para que la justificación parezca así como que bien seria, mientras más antiguo sea, más serio es lo que sea que se tenga que rebuznar. Órele pues, remóntese en taxi o metro o trole o uber, a ver si no lo secuestran, violan y destazan durante el trayecto hacia la única parada: el mundito paradisiaco griego, u otros parecidos, similares, semejantes, casi iguales, ahí más o menos lo mismo. Una vez allí, aristofánicamente decimos que una y sólo una cosa impregna las consideraciones ultra intempestivas de todos nuestros extraviados pensadores mexicanos: vivir en las nubes. Claro, la pestilente progenie del hoy la remontamos a un viejito apestosito, barboncito y gorroncito de la antigua Atenas que también habitaba en las nubes, por mero capricho -¡no yo, sino el gordito ese!-

Y es que sobreviene que todo cuanto sea tema de conversación a nivel nacional (las elecciones, las migraciones, la violencia, el aborto, el feminismo, la libre expresión, la libre censura, el libre pensamiento, el agua, la tiránica Venezuela, el mundial, el México 1-Alemania 0), insisto, todo cuanto de choro haya, reniega de sus fundamentos sólidos: el capricho de la justificación, o como dice un vate de por ahí, el berrinchismo. ¡Ahora resulta que ponen a un equipo de futbol, presidido por el poeta de la Palabra luminosa, Tavito, frente al dialéctico Hegel! Y no es que uno sea germanófilo, sino que estos escolares cuando no tienen nada que decir, van y se inventan cualquier tontería. ¡Pinches chamacos nalgas miadas!

Al grano. Sí pues, se trata de creer ciegamente que hemos creado unas nubes de pensamiento propias muy objetivas y muy sólidas, por medio de enredamientos lógicos y no tan lógicos, concluyendo en una especie de consigna (?) del derecho y el punto de vista propios: “porque así lo creo, porque es mi derecho, porque yo así lo veo, y fin. ¡He dicho!” Entonces, se precisa cambiar la realidad, alterar la realidad, mutarla y metamorfosearla gritándonos sin escucharnos. ¡A lanzar pestes y calumnias contra quien no concuerde con nuestro suicidio justificativo! ¡Ámonos! ¡Empieza la competencia para ver quién lanza más patadas de ahogado! Y el último que resista teniendo la razón a diestra y siniestra sin medida alguna, ése, dijimos, ése es él. Ése es el ganador. No importa si se sustenta o no en lecturas y experiencias, objetivos primarios y secundarios, o falacias: ¡todos al tren del berrinchismo! Así como nos podemos encontrar a un ínclito profesor de presocráticos -¡el último filósofo de las letras griegas que se ufana frente a sus alumnos de primer ingreso!- con conferencias magistrales sobre el Patrimonio Cultural Griego, así también a una niña berrinchuda de la red social que opina y opina en torno a la libertad de aborto -¡pendejándolos a todos!-, pero cuando sus profes la pendejeaban en clase, se quedaba calladita, así silenciosa, taciturna, como una musita somnolienta. A mí no me engañan, profesor de presocráticos y musita somnolienta, ustedes también están intoxicados por el capricho instantáneo: puros gritos y vociferaciones dispersas, sin escuchar cómo parte el rayo las ramas del árbol sapiencial. ¡Escuchen el crujido, oh popularidad predecible, y admiren el sustrato de nuestras ideas!

La indolencia acompaña el capricho aborrecible, y el escolar es una inutilidad errante por las calles del país perdido. Como no sabe hacer nada, como no sabe trabajar la materia, se emprende la búsqueda inalcanzable del sueño de ser alguien. ¡El SER ALGUIEN en la vida! ¡EN LA VIDA! ¡Ay wey, como si no fuésemos alguien ya en este preciso momento…! Después se desilusionan y se frustran y se enojan y berrinchan y rebuznan contra todo porque no se sienten aceptados por el mundo hostil, los bajan de sus nubes, como se acostumbra decir.  La condescendencia es el arma de todo caprichudo. Entonces, yo como argumentador irrefutable, debo menospreciar las demás posturas, y de darse la ocasión, minimizarlas y reducirlas a lo mínimo, y lo mínimo no es otra cosa que lo mismo. Y el capricho también es lo mismo, pero es lo mismo que no se reconoce como lo mismo. Hay que darle salida al ego pues: “¡que no es lo mismo que lo mismo, te estoy diciendo!” ¡Chamacos caguengues!

Lo más chistoso de este circo de argumentos es que todo se vuelve más peligroso, más ponderante, más heavy, más pesado, más serio, más brutal cuando el capricho se enfila detrás de la súper ultra mega racionalización, defendiéndose como algo para nada superficial. ¡Ahora resulta que los ensayos con bibliografía no son producto de lo que uno piensa superficialmente, sino de una construcción masivamente histórica y contundente de la abstracción! Lo mismo un ensayo de éstos que las publicaciones de las redes sociales, lo mismo el Patrimonio Cultural Griego en coloquios anuales que el comentario de una feminista que no escucha y que dice que la quieren explotar por escribir un artículo a la par que defiende el aborto, tomándose con cuarenta mil kilos de maquillaje una foto en donde queda inscrito “¡Ni una más!” en un estudio ultra engalanado, cuyo jefe le paga una miseria y al cual debe lamerle las botas en constancia a gala de que pueda seguir publicando en esa revista. ¿Es en serio?

Todo este berrinche intempestivo para el que me he tomado el tiempo de escribir queda sintetizado en un poema que me ha agradado mucho, cuya autoría pertenece al vate infra, Leo M.:

Poema berrinchista

Vives en series fraccionarias

pegándola donde te pelan

donde te olfatean

Tu ego es una alcancía

llena de likes que esperas

con fervor cada que

expresas tu opinión.

Ten cuidado, porque un día,

cuando levantes la mirada

de tu Iphone, habrá llegado

el otoño, la perra vejez y,

a menos que Googlees,

olvidarás la primavera.

O una de dos, o se sigue viviendo en las nubes, para ver si se me ocurre el material para escribir una comedia, o nos vamos a caminar por las calles asoladas de México y darnos cuenta de que ya valió barriga, señor Verga. ¡He dicho! ¡Porque yo lo digo! ¡A chingar a su madre toda la aberración de caprichudos! ¡A chingar a su madre el Patrimonio Cultural Griego y toda la indolencia mexicana! Y sólo por una razón: ¡PORQUE YO LO DIGO!  🙂

Imagen tomada de: 

https://www.google.com.mx/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&cd=&cad=rja&uact=8&ved=2ahUKEwiowMCa0-PbAhVJq1kKHRLwC9AQjhx6BAgBEAM&url=https%3A%2F%2Fohcaspita.wordpress.com%2F2009%2F06%2F25%2Flecturas-que-me-traumatizaron-las-nubes-de-aristofanes%2F&psig=AOvVaw13iNtX1dh4AQ42hWxzPybQ&ust=1529632434189052

FILÓLOGOS ANTE EL DESASTRE

Por Leo Müller.

¿Para qué sirve un filólogo en un terremoto?

 

Sin duda los filólogos son los más habituados a buscar entre los escombros. De entre las ruinas de la historia han rescatado textos que valen por su calidad literaria, su profundidad filosófica y su invaluable testimonio de tiempos olvidados.

A pesar de su demostrada capacidad para lidiar con los desastres, nadie solicitó un filólogo el día del terremoto; en cambio, se solicitaron ingenieros, arquitectos, psicólogos y abogados. Incluso, pasados algunos días, se solicitaron artistas para recaudar fondos en un conciertazo en el Zócalo, se solicitaron políticos para hacer valer la ley, se solicitaron empresarios para que aportaran recursos económicos y reconstruir lo que tuviera que reconstruirse.

Yo no voy a culpar a nadie por no requerir a los filólogos ante el desastre, pero los estudiantes de Letras Clásicas de la UNAM se pusieron nostálgicos, casi grises, porque nadie los invitaba a participar, y como nos les bastaba con aportar a los centros de acopio porque: ¿cómo? Soy un estudiante de la alta cultura Griega y Romana, soy importante, soy importante y debo poder ayudar con el poder de las letras, comenzaron a buscar formas de ayudar, de solidarizarse como dicen.

Así fue como pronto idearon una forma de ayudar, ya antes vista y súper reconocidísima por todos, a saber: leer poesía en las calles. Después, ya entrados en confianza, iniciaron la rifa de libros para recaudar fondos. Este tipo de iniciativas, como suelo pensar, rebajan la magnitud del problema y me dejan frente a un triste panorama: los compañeros estudiantes no saben qué hacer.

No saber qué hacer es válido y reconocerlo es un buen principio; sentirse obligados a ayudar y hacerlo por hacerlo es una farsa. Faltos de guía, consuelo y explicación, los estudiantes continuaron con la fiesta de las rifas y la nostalgia triste menguó, se alivianó con el tiempo. Aun así, nunca supieron por qué nadie los solicitó y la cuestión sigue abierta, sin respuesta, a discusión.

Para soliviantarlos y comenzar una alegre disputa alrededor de aquella incógnita, ya instalada la deseada normalidad burocrática de las universidades, expondré mi reflexión para que no se les gangrene el cerebro colectivo, para que no se enfríen gargantas y palabras, por la cuales siento, yo también, tanto amor.

Para comenzar por lo más sencillo, como siempre, es evidente que muchos mexicanos apenas y han leído las novelas de José Emilio Pacheco, y eso porque se las dejaron en la secundaria; también, el habitante promedio de nuestra folclórica nación repudia a Cervantes desde la primaria y cree que Cien años de soledad es la obra más grande de todos los tiempos porque así se lo informaron: no sabe ni porqué, ni le interesa. Así que: ¿cree usted que el pueblo sabe qué es un filólogo? ¡Pues por ello no los ha solicitado!

Letras Clásicas aún no ha difundido lo suficiente la utilidad de sus conocimientos ni las virtudes de su saber. Alguna vez hubo un intento de difusión. En inmemoriables e inenarrables tiempos, intentaron mezclar un poema con el reggeton y aquello no salió muy bien. Han ocultado esa vergüenza con recelo y a pesar de todo la mentira se ha guardado bien entre nosotros, como un parricidio planeado entre hermanos. Gracias a DJ Chango por su interés en difundir la cultura. (https://goo.gl/PiiwLt) Este video es una joya literaria y documental en “sí misma”.

Después de descubrir que siempre se puede estar peor, pasemos a la siguiente razón por la cual nadie solicitó un filólogo en el sismo: porque los filólogos no hacen cosas prácticas. Los filólogos trabajan con algo que el ciudadano vulgar, aquel que todo lo resuelve con los músculos, considera demasiado abstracto: la palabra. Aquella consideración fría, ignorante y descortés no ha sido desmentida por los estudiantes. Todo lo contrario, ha sido reafirmada. Se pusieron a leer poemitas en el centro de Coyoacán a cualquier vago que se les atravesara.

Ahora bien, si me preguntan, el título de ingeniero y arquitecto les quedó muy grande a los estudiantes de esas respectivas facultades. Lo único que tenían que hacer para evaluar los daños estructurales, según los cursillos que dieron en Arquitectura, era interpretar símbolos, es decir, grietas… un trabajo muy contemplativo para aquellas bestias. Ese trabajo era, más bien, para los filólogos.

La última razón que pienso dictar, porque ya me cansé y son muchas, y la cual considero que es muy importante, es que al ciudadano promedio no se le ocurre pensar que la literatura tenga algo que ver con los grandes problemas, y todo por una confusión entre palabras. Confusión que siempre existirá pero de la que no todos están conscientes.

Ahora sí, ya llegué a lo abstracto, afinen sus oídos y preparen sus refutaciones.

La Literatura, así en general, Universal o Local, afina algunos sentidos que bien desarrollados ni falta haría hacer la pregunta tan consabida: ¿y para qué sirve? Porque de entrada, una pregunta tan arrogante siempre es hecha por alguien que confunde demasiado las cosas. A ver, ¿cuántas cosas de las cuales hace usted a diario son útiles, querida tía Margarita? ¿A poco México es una nación útil, pragmática? ¿Esta sociedad pendeja que lee poemas y vota cada seis años para elegir a un mandril por líder es una sociedad de cosas útiles? Confundidos así, los preguntones creen que los ingenieros, los arquitectos, los abogados, los médicos, los rescatistas, los políticos son útiles sin haber pasado por la literatura porque de ella, por supuesto, no podrían obtenerse los conocimientos para saber actuar ante un desastre. De lo anterior se deduce que tales profesionistas no leen, cosa que no es tan complicado observar. Ya se ve por qué alaban tanto a una perra llamada Frida: la predilección mexicana por las analfabetas. Ay, si la perra hablara.

En fin. Para redondear, tampoco es que leer sea todo, nadie dijo eso. Ya sé ve qué pasa cuando sólo se lee: se pronuncian poemas ininteligibles y se rifan libros. Mal, mal, mal.

Alguna vez intentamos aportar también a la movilización por los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa. Tanta hipocresía disfrazada de interés me hizo ver lo mojigatos que son los universitarios y también me mostró la confusión en la que me encontraba sumergido, además de ver que lo que realmente les hace sentido es obtener un título que los haga sentirse mejor consigo mismos, cosa que no está del todo mal, pero eso no es lo que aparece en su discurso.

Ciudad Universitaria, México.

leo.muller.platz@gmail.com

 

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EL PESO DE LA LEY

Por Lucio Severiano.


En torno a la inutilidad de las leyes.

 

El poder fácilmente es retenido por aquellos medios con los que /su principio/ se engendró.”[1]

A martillazos la escritura decreta la narración en la masacre de los tiempos. En tierras mexicanas, casualmente, así de la nada, el ciudadano puede ser víctima de asesinato en la tiendita de la esquina, en la escuela, en el parque, en el taxi o en cualquier lugar que su cochambrosa mente se imagine. Guste o no a la opinión general, hoy día a cualquier pinche loco zafado del coco (de ésos de los que gusta esta cultura y encanta tanto procrearlos, cual fábrica de enlatados o celulares en serie) y a los en serie asesinos se les permite con tan gran indulgencia cometer actos terriblemente imperdonables: entre los que se incluyen la violación, la tortura y el asesinato. Y la Ley, cuerpo que se supone, dicen, cuentan, afirman, sostienen, según, supuestamente debería ser el escudo protector de la comunidad, espada regidora de las normas y martillo atormentador de los actos delictivos, con sus cien mil artículos y divisiones, no es más que un gran chiste.

Una sociedad deseosa de dar a luz a cerdos de tal índole tiene que ser -sólo un simpatizante de tales manías me contradiría- o síntoma si no de enfermedad, mínimo sí de decadencia. Una sociedad que se complace con infortunios de tal grado debe querer señalar la crisis emergente a que se ha arribado. Una sociedad cuya Ley puede escribirse con la más cara tinta, en el más costoso papel y en el empastado menos económico, pero que no es acatada ni aplicada cuando lo amerita el momento; esa sociedad, reitero, está en camino a la perdición. De ser que esa sociedad, contenta en su desvarío, no se digne a prestar atención, tras perseguir discusiones rotundas, posturas radicalmente redondas, debates abstractamente disfuncionales, discursos practicados hasta el asco, es decir, de seguir en disputas ideológicas fraccionarias y de no tomar un camino separado de la deriva, vuelvo a decirlo, prestar atención a la causa común, al acto de la sensatez, a cortar de tajo las injusticias y la desigualdad sociales (por ahora parécennos útiles estos términos para la designación de nuestra crisis, aunque probablemente en posteriores escritos mejores palabras se irán afinando), entonces, como diría un amigo, se irá al acabose, o en mis propias palabras, con patadas de ahogado, lo cual de hecho ahora mismo sucede, se irá directito a la mierda.

Aclarados estos puntos, una preocupación resurge ante los asesinatos acontecidos recientemente en esta nuestra sociedad de los Estados Unidos (¿Unidos? ¡Pegados más bien! Como con mocos. De “unidos” no tienen nada) Mexicanos. ¿Para qué carajos hay un librote con leyes que nadie conoce y que no interesa emplearlas para el bienestar de la comunidad? Fácil respuesta, para simular que hay, en efecto, Sociedad; que existe, en efecto, Cultura; que La Comunidad, en efecto, es, aun cuando, por más que nos hagamos de la vista gorda, anda en boca de todos la inutilidad de las mismas. Cosa seria, porque sobre ese punto la complicidad, en efecto, está.

Ya hace, si mi memoria no me comete falta –espero que no ya que todo falla en este sistema mexicano-, más o menos seis meses del asesinato de la conocida joven de Ingeniería. ¿En qué quedó el asunto? Algo así como que se suicidó con un cable de teléfono. Con un cable de teléfono público se suicidó. Se suicidó con un cable de teléfono público. Un cable de teléfono la mató, un cable de teléfono, un cable… un cable encantado que cobró vida por arte de magia. Me da la impresión de que los teléfonos públicos y los celulares andan muy psicópatas últimamente.

En cuanto a los otros dos universitarios, víctimas de muerte en y en entorno a la Máxima Casa de Estudios, cero investigación, cero declaración. Sólo falta que las autoridades de la ciudad y de la Universidad, sabiendo tonta a la población, anuncien que las Canteras están llenas de demonios y espíritus chocarreros, y que en las Bibliotecas vive un Coco dentado y devoralumnos. Lo que con esta situación realmente está de manifiesto, que las Reglas, las Leyes nada más están pintadas y ninguna autoridad las atiende. En cambio, las autoridades rezan y rezan a su santo patrono de la criminalidad por que los libre de toda pronunciación, de todo acto de responsabilidad. Mientras cobren… mientras escalen… ningún muerto será suficiente. ¡Invoquemos a los seres malignos para que nos libren del mal alumnado!

La Ley tampoco se hizo ver ni rondó los senderos de la penalidad ante la muerte de la muchacha universitaria de la FES Iztacala. Asesinato acaecido en el mes cesariano de este año, o sea, julio. Cuenta la periodística que aquélla, estudiante de Médico Cirujano –seguramente con buenas intenciones para servir a la Salud Pública, la cual cada vez está más demacrada e insuficiente- se dirigía en función de colocación laboral –otra cosa que continuamente aqueja las mentes turbadas de los mexicanos- al Hospital General Cuautitlán con el fin de cumplir su internado rotatorio. En hora vespertina, ejecutado por un vil demente, un asalto le cobró la vida a la estudiante.[2] El crimen imperdonable hizo valer su peso por encima de las aspiraciones de una joven sin culpa. De facto, se impone así un delito grave ante el cual el martillo de la Ley: “bien gracias, por ahí andamos, mi casa es su casa.” La criminalidad tiene la libertad de autodenominarse inquilina de la Ley. Pero dichoso aquel que, aplastando sus gordas nalgas en trono dorado, se haga pato ante la inutilidad[3] del martillo de la Ley, denominado con tanta mujer muerta el martillo de las brujas. Creo que ya entiendo de qué va su argumentación falaz: hay brujas, hay que matarlas, las brujas hacen magia negra, la magia negra embruja los cables de teléfonos públicos, los cables embrujados matan a las brujas. El martillo de las brujas, antes gobernado por la Puta de Babilonia, ahora ha ajustado cuentas, le ha aplicado la Ley, ha sometido para la Justicia[4] a diversas mujeres: Lilith, Eva, Helena, Sherezada, Hipatia, Eulalia, Eloísa, Dalila, Pentesilea, Camila, Bolena, Juana de Arco… Moraleja: las manifestaciones modernas del martillo de las brujas son siniestras.

En cuanto a las cumbres neblinosas, la directora exige y exige. Para eso están bien buenos, para exigir, pero cuando se trata de obras por realizar con propia mano: “No sé, yo qué sé, no soy científico. Ja, ja. Saludos.” O algo así entendí con su petición (porque “exigencia” con sólo poner una firma ahí, no es exigencia, pues si redactara un documento a mano donde de verdad colocara una exigencia, ésta sonaría muy fuerte, y no queremos que nos destituyan del puesto de directora): “La FES Iztacala condena este hecho tan lamentable, reitera su más sincero pésame a la familia de Rosa Anahí, y exige a las autoridades el pronto esclarecimiento del irreparable suceso.”[5] Oh que la canción, otra vez la burra al trigo. La FES dice…, la FES hace… ¿por qué no se agarran los huevos (en el caso de Graue) o los ovarios (en el caso de Dávila Aranda) y dicen la cosas como son? ¿Y cómo son? Son de la chingada, están de la chingada. Muy mal directora. Echo reprobable, exigir cosas a la Ley cuando ya una estudiante murió…, eso debió hacerlo antes de que aconteciera un crimen. Usted y la Ley quedan reprobadas. Una estudiante murió, y por más que se refugien usted, el rector y la Ley bajo un “no debe repetirse de nuevo”, el hecho es que sucedió: un estudiante murió. No importa que sea dentro o fuera de territorios universitarios. Un estudiante murió, una persona murió. Y eso es algo verdaderamente serio, de verdadero peso. Repítanlo, señora directora, señor rector y señora Ley. Repítanlo hasta el cansancio para que se les grabe bien en esa bruta cabeza que se cargan los tres. Una estudiante (Lesby) murió. Repítalo, dos estudiantes (Lesby y Rosa) murieron, repítalo, señor rector. Tres estudiantes, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez muertos, personas, civiles. Repítanlo, porque la mano no me alcanza para contar las muertes. Repítalo, señora Ley. Lección fundamental olvidada y negada por las instituciones educativas: la Ley es una asesina, perra, hipócrita, traidora, alcahueta, candil de dementes y solapadora de psicópatas. ¿Se me entendió?

Va de nuevo. La Ley hace caso omiso al delito, no jurisdicción, no sentencia, no investigación porque este asesinato no fue tan famoso como el de la joven de Ingeniería. Ni las feministas se dieron por enteradas ni por esta muchacha alzaron la voz, cuestión que clarifica lo peligroso del error ideológico y la lucha individual. Mas después de habérseme borrado del computador el escrito anterior sobre Anahí Aparicio y su asesinato sin recordarlo nadie, ni los académicos más duros en cuestiones sociales, ¿por qué forzar la memoria por reproducir las formateadas líneas? Porque me parece increíble que ninguna pinche mención se haga en ningún lado y en ningún tiempo. ¿Por qué? ¿Porque esa nota no deja? ¿Porque es la periferia? ¿Porque a quién rayos le importa esa escuela que está relejos y no en las cimas de CU, donde todos los allegados son olímpicos? Pues permítanme decirles, señores, que este acontecimiento no simplemente deja en evidencia las calamidades peligrosas del Estado de México, sino que deja a la luz el estado de México. ¿Vale la pena rescribir todo el mentado texto siendo, en la medida de lo posible, fiel al que primeramente mi cabeza había delineado? Si a mí me mataran, desearía que no quedara muerta mi muerte. Entonces, sí, valió toda la puta pena del mundo. “Escribámoslo de nuevo. Punto y seguido. Tecléale, coma, apúrale, coma, antes de que se te vayan borrando las líneas. Punto y coma. No sucumbas al eterno olvido mexicano. Punto y seguido. Tú puedes, coma, termina el párrafo. Punto y aparte.”

De muertes individuales demos paso a muertes masivas. De Leyes con inútil peso pasemos a cobros en gran cantidad de pesos. No sobra decir, en mor de mi argumentación en torno a la hipocresía de la Pesada Ley, que en esta nación libre y soberana las manifestaciones sólo existen en el mundo imaginario puesto que son reprimidas a pesados palazos de nuestra beata y benedicta fuerza policíaca: así es, benedicta, porque la policía habla con un español precioso, pulcro. Este cuerpo para nada corrupto y cero desorganizado funge como medio para “ejercer la Ley”. La frase “ejercer la Ley”, si la desglosamos un poco más, así queda “dejar caer el peso de la Ley”, si la desglosamos un poquito más, queda tal “dejar caer los pesados madrazos de la Ley a diestra y siniestra”; esta frase pues, viene siendo más o menos la inicial de la señora gorda Policía. Traigo esto a colación por la razón curiosa de que “el ejercicio de la Ley” fue aplicado a la marcha de la CNTE hace unas semanas, sucedido el sismo; de ahí que los manifestantes algunos, en defensa propia, arrojaran unos cuetitos chiquititos.

¿De qué se quejan? ¡Cohetones los del gordo coreano![6] Ya ven cómo lo ofenden al pobre gordito. Él sólo se está defendiendo, está haciendo su chamba, como se suele decir, pero como somos pocos ciertos en asuntos geopolíticos, ahí fácil descargamos sangre contra el obesito. Ah, pero eso sí. Al bruto del Videgaray no le dicen nada cuando anda de hocicón y de lamebotas con el gobierno yankee. “El Consejo de Seguridad de la ONU dice que…,” otra vez…, a otro perro con ese hueso. La ONU dice…, la ONU hace…, echándole la responsabilidad a entidades abstractas y metafísicas (bueno, bueno, ni tan abstracta porque para provocar la perro-faldelería de los países aliados muestra que no es tan metafísica después de todo). El peso de la Ley mexicana en cuestiones de política internacional no queda más que como una puta que dispone sus servicios al mejor postor: la Fast Food Nation. La Ley mexicana en esta titanomaquia de verdaderos pesos pesados no tiene lugar más que como aguadora de su vecino: ¡que primero arregle sus problemas internos antes de andar de metiche en los externos! Por el otro lado, la gente no dice nada.[7] La gente sólo sabe que no sabe nada. Creo que al mexicano, con Big-Barber-Bidegaray como tipo predilecto, le vienen muy bien las palabras del embajador coreano: “Por eso, protesto y expreso gran lástima por las medidas diplomáticas bilaterales tomadas por el Gobierno mexicano que profesa la política exterior soberana, sin fundamento ninguno, ni jurídicamente, ni moralmente.[8] ¡Kaboom!

Ya. Suficiente de chismes internacionales. Volvamos a las muertes conjuntas y los pesados cobros de la Ley. Resulta, por si no estaba enterado, por si nadie más le dijo, por si nadie más le supo para usted –valga el doble objeto indirecto-, puesto que yo me encontraba en las mismas, que a la cosa abstracta esa llamada malamente Ley no le bastaron los pesos de las muertes familiares y el peso de los escombros derrumbados (si a los científicos especializados les permiten utilizar palabras rimbombantes como subducción o placas litósferas para hablar de terremotos, cuyas predicciones todo dicen, pero nada explican,[9] a mí déjenme utilizar mis cultismos griegos) tras el seísmo del 8 de septiembre (verga.., en esta segunda revisión del escrito me han corregido porque me dijeron que el sismo fue el 7 de septiembre, pero yo recuerdo que fue como a medianoche, o sea que ya era viernes 8, pero ellos me juran que no, que fue como a las 23: 30 hrs, o sea que todavía no era viernes 8, sino que jueves 7. Y yo que “no”, y ellos que “sí”, y yo que “noooo”, y ellos que “síííí”, que “noooooo”, que “síííííííííí”, que “noooooooooooo”, pueeeeessss como sea, el punto es que tembló por esas fechas), sino que, repito de nuevo para que se nos grabe bien en la chirimoya, la malamente llamada Pesada Ley por medio de su camuflaje en monopolios de compañías de servicios públicos, a cuento de restablecerles a las comunidades afectadas de Oaxaca los servicios de electricidad, les quiere cobrar unos pesotes pesados por esta catástrofe natural a los habitantes de Oaxaca. Increíble. El colmo de los colmos.

Aquí no les pongo nota a pie de página, pues el medio para enterarme de la a continuación noticia fue una voz amiga de la voz testigo (¿y por qué adjetivo masculino para una sustantiva femenina? ¿Quién es la RAE para decidir qué género es que cosa? ¿Quién le dio el derecho para decir qué suena bien y qué mal? ¡Qué mal está la RAE y todo su séquito de gramatiquxs! ¡Cacofónicas sus madres!), voz testigo, digo de nuevo para que no se me pierda el sujeto de la oración, voz testigo que tiene familiares en esas tierras, o sea, de casi viva voz la obtuve. “¿Obtuviste qué?” “La noticia, la noticia, no olvido repetir el directo porque me pierdo en la lectura.” No está de sobre que, si no me engaña la inestabilidad de la imagen mediática, hayan sido 61 muertos repartidos en Oaxaca, Chiapas y Tabasco –déjese notar en estos nombres comunidades seriamente marginadas por la Ley, y en condiciones más que precarias-, y que bajita la manga el presidente caiga, llevador de la Ley, en ansias de hurtar los últimos pesos a los oaxaqueños –sic., supra., en este mi mismo párrafo, “voz amiga de la voz testiga que tiene familiares” (la concordancia, no se me olvide la concordancia de géneros), mientras que sostiene -el presidente obviamente- desde su helicóptero etílico la firme convicción de que estamos “ciertos de la fuerza de la unidad, la fuerza de la solidaridad y la fuerza de la corresponsabilidad serán mayores.”[10] Para empezar, nada más esto me faltaba, este señor dándole en la madre a todo, incluso a lo más preciado que tenemos, la palabra: ¿ciertos de? ¡Válgame Dio…nisio Tracio! Este presidentón se siente Cicerón. Qué ofensa le cometo al pobre Tulio, cuando vea que lo estoy comparando con un lacayo cuya fuerza del alcohol es tan cierta que el presidentucho no sintió el temblor, o bueno, uno que sólo el sintió, y que nadie más sintió,[11] o algo así dijo. Primero que ordene sus ideas, segundo que ordene su sintaxis y tercero que se interne en un AA para que deje de inventar temblores y que, ya sobrio, gobierne un país afectado por temblores naturales y no temblores químicos.

“Oye, ya ni la mueles con tu párrafo enredado igual que la sintaxis del presidente” – diría una cualquiera cierta persona.

¡Enredada esta cultura! Parece rafia hecha bolita y anudada. Temores y temblores de aquí para allá. No crean que se me ha olvidado el que aconteció apenas ayer a las 13:00 horas aprox., el cual precisamente me agarró escribiendo –letraditos, no me vengan a joder con el uso del gerundio, mi voluntad lo usa como se le pegue la gana- la primera parte del presente escrito. Temblor segundo que iluminó en mis mientes el notable hecho de que todo lo que puede poseer de civilizado esta sociedad, es también otra de las tantas farsas de la mexicanidad. Pero este tema dejémoslo para el siguiente texto, titulado Civilización y Temblor por su servidor. “El best-seller más anhelado por la sociedad mexicana, superando incluso al mismo Jerry Potter. Espere su venta en las librerías más cercanas y más famosas. Próximamente…”

Decía pues que la Ley ante mis ojos hace aparición como de naturaleza doble. Una según la cual defiende la justicia, el orden, la igualdad, la equidad, el bien, etc., otra según la cual se muestra absolutamente contraria a estos presupuestos. ¡Mira nada más qué peso de la Ley! Por un lado, cobra por restablecer un servicio fundamental, por otro, realiza campañas de acopio ¡Ella no, la gente; la Ley sólo escolta las campañas y se roba los víveres para darlos como despensa! ¡Óptimo peso de la Ley! Por una parte, hace maroma y teatro en propaganda electoral, por otra, ignora la constante pobreza, el desempleo en aumento, los asaltos, las violaciones, las torturas y los asesinatos. Este cuento yo ya lo había oído antes en las caricaturas. Un señor que era bueno sufre un accidente que le cuesta la ruptura de su personalidad y de su físico. Ya recordé. La Ley mexicana se parece a ese personaje que se vuelve villano. Claro. La Ley posee dos caras. La doble cara de la Ley. La Ciudad México se gobierna con la Ley Dent.

Todo el peso de la Ley, el verbo aplicar y las aplicaciones atacan.- La ineficacia y más bien complicidad de las Leyes impregna inclusive los ámbitos virtuales. ¿Qué significa esto? Por supuesto que toda información del internet está filtrada y vigilada, pero de eso a que exista seguridad en ese mundo simulado hay un laaaaargooooo trecho. Sáquese a flote lo siguiente. El deseo del progreso y el avance tecnológico no carecen de sentido irónico: la producción masiva de símbolos en aplicaciones virtuales y la ingente proliferación de datos conllevan a la vez la facilitación de fraudes, robos, estafas y -no miento- asesinatos. El ejemplo más destacado hasta ahora, el de las aplicaciones celulares y su utilización en el comercio de transportes. Ya no estoy hablando del metro apestoso, de los taxis orinados y de microbuses hojalatas que se caen de viejos. Estoy hablando de los transportes último modelos, ligeramente más privados y un poquito más sofisticados, los cuales son brindados por compañías –naturalmente monopolios cómplices de la falsa Ley-, de las que no hay información segura acerca de cuán seguros pueden ser sus transportes.

Muy despanpallantes sus plataformas y sus aplicaciones, pero mínima preocupación por la salvaguardia de los usuarios y los trabajadores. Tan grande es este problema junto con el de la pobreza y el desempleo que si tú, lector trabajador, andas corto de billete, ni se te ocurra meterte de conductor de estas compañías de transportes por la insignificante razón (sí claro, insignificante) de que en cualquier momento, deslindándose de toda responsabilidad dicho monopolio, te enviará a la boca del lobo con un simple tecleo en la aplicación. Así como puedes estar siendo chofer ya de un ciudadano común de a pie ya de un habitual obrero, también de un narco o de un ladrón, asesino o cualquier prole de éstas que en cualquier momento terminará con tu vida,[12] siendo lo peor que tu muerte se convertirá en mero asunto de redes sociales, una muerte virtual. El terror tecnológico sobreviene ahora, el miedo al mañana, hoy es mañana. Y todo por una aplicación actualizada de celular y por una Ley no aplicada, unos gobernantes que son incapaces siquiera de mantener la seguridad ya ni siquiera en la realidad, sino en la virtualidad. Entonces ¿para qué carajos pusieron cámaras en las calles y rastreo de direcciones y links? ¿Para verle los calzones a las mujeres? No lo dudo, así de enfermos de voyerismo sociópata están también los vigilantes de la CD/G/MX: Ciudad Gótica Mexicana.

Mientras que la Ley nos habla de una Reforma de Telecomunicaciones, lo que acontece es una cosa distinta: el crecimiento opulento de los bolsillos de la tecnocracia. Tecnocracia, culocracia, falocracia, pornocracia, pedocracia, todo cabe aquí, menos la democracia. No obstante, la gota que derramó el vaso en relación con el terror tecnológico es aquello de la muchacha asesinada en un motel tras ser recogida por un conductor precisamente de estas compañías que se enriquecen con la Reforma de Telecomunicaciones. Si creíamos que los conductores eran los únicos afectados como el del párrafo anterior, estamos equivocados, la locura provino esta vez del conductor mismo. Por si fuera poco, como si no bastara la desvergüenza de los guasones existentes y la farsante eficacia del Mjolnir[13] de la Ley, el Thor de ésta en Puebla, Tony Gali, creyéndose a sí mismo héroe de cómic (al puro estilo de Tarantino), atrevióse sin pudor alguno a teclear con su poderoso celular por medio de su fortachona aplicación de Twitter lo siguiente: “Todo el peso de la ley a los responsables del crimen de #MaraCastilla. Revisaremos con rigor los estándares de seguridad de @Cabify_Mexico.” “Todo el peso de la ley…” Por el amor de Bruce Wayne, tienen que estar bromeando con mi delicado corazón. ¿Va en serio? Y pensar que el bromista era yo. Tiene que ser una broma…

A ver si entiendo cómo se desencadenaron los asuntos. El mismo 8 del mes septiembre, después del terremoto (si hacemos caso a las verdades cientifiquísimas, 8.2 es ya un terraemotus, no me vengan con otra mamada más por favor) la muchacha se divierte un poco con sus allegados. Baila. Pide un taxi a través de la opinada aplicación de celular a eso de las 05:00 hrs. El conductor la deja en su casa. Es grabado por las inútiles cámaras de las calles. La secuestra, la lleva al motel Del Sur en Puebla. El conductor va a testificar al día siguiente. Dice que la dejó a veinte minutos de la casa (de la muchacha), incluso cuando las cámaras lo han grabado mientras dentro del taxi fumaba. La eficacísima Ley encuentra, transcurrida una semana, en el motel del Sur a la muchacha muerta envuelta en una sábana ensangrentada a eso de las 13:00 hrs del jueves 15 del séptimo mes del calendario gregoriano, y también el celular, ahora sí rastreado por GPS, en la casa del asesino. Encontrados fueron también en Tlaxcala, en una casa del fraccionamiento Malintzi, objetos y ropa de la estudiante. Además de que en el transcurso de esa semana alguien, cierta persona se dignó a llamar a los padres de la muchacha afirmando que se encontraba bien.[14] Qué bueno que no les mandó un mensaje por Whats, porque les juro que abandono el escrito de puro coraje. Tal es el estado de cosas.

Abduzcamos (me refiero al método de Sherlock, no al acto de secuestrar). Una muchacha de 19 años de edad fue secuestrada (a eso se le llama secuestro) y fue asesinada. Descartadas todos las imposibilidades -que la haya dejado a veinte minutos de su casa, no porque fue grabado por las cámaras; que haya sido recogida por otra persona durante esos veinte minutos, no porque esa situación no se dio; que haya sido abducida (ahora sí me refiero al acto de secuestrar) para la trata de blancas, no porque la mataron, si éste hubiera sido el caso, no la habrían asesinado; que se haya estacionado fuera de su casa para cerciorarse de que llegara, no porque la muchacha nunca se bajó del taxi-, entonces pues, descartadas todas las imposibilidades, diría Holmes que la explicación certera es aquélla que queda aun cuando sea la más improbable. La Ley de la Fiscalía puede seguir considerando las imposibilidades, puede seguir perdiendo el tiempo como guste, puede seguir sin aplicar el Peso de la Ley. Lo evidente aquí es que demasiada improbabilidad no hay: el asesinato fue llevado a cabo por el conductor denominado “N”.[15] Aunque me quedan unas dudas aún. ¿Los que atendían el motel no se percataron de nada raro? ¿Asesinó a Mara en el motel, se la llevó del motel un tanto de tiempo y la regresó al motel después de ese tanto de tiempo? ¿O acaso su cadáver estuvo una semana en el motel sin percatarse nadie? Tal vez no hemos considerado todas las improbabilidades después de todo…

No la frieguen. Mínimo el gobernador ese hubiera escrito una carta a puño y letra para enviársela a los familiares de la muchacha. Vivimos los discursos más falsos de la época del Videodromo, como la película. El Peso de la Ley sólo contiene teclas, hashtags, burla, touchazos y ridiculeces de tal índole. ¿En Twitter? ¿Este hombre se burla del ciudadano mexicano o qué? Repentinamente está bien dispuesto a “revisar los estándares de seguridad de Cabify”. Dice a “revisar”, no a “castigar”. Evidentemente este señor no habla para nada en serio en lo que respecta a la aplicación de su pesada Ley, porque está demasiado entretenido publicando pendejadas en sus aplicaciones de celular. Señor Tony, no sea usted pendejo, va usted a creer que los de Cabify son peritas en dulce, después de poner en claro sus términos y condiciones: Cabify renuncia a “cualquier obligación, reclamación o daños surgidos” en la relación entre “el usuario” y “el tercero transportista.”[15]

Primero, qué poca madre con esta compañía, o sea que si te matan, te violan, te torturan, te secuestran, la empresa no se hace responsable. Ah mira, qué chingones me salieron, y segúnla empresa presume de ofrecer un servicio más seguro que otros, sus conductores deben pasar controles de conducción, psicométricos y de antecedentes.[17] Uta, qué bueno que les aplican controles de diversos tipos, no vaya ser que me salga un psicópata por ahí manejando el taxi. Si aplicándoles, por medio de aplicaciones celulares, exámenes salen dementes, ¿qué puede esperar uno si no? Además, esta empresucha de irresponsables todavía se digna a publicar, de nuevo en sus aplicaciones, porque son incapaces de escribir algo a puño y letra, esto: “Lamentamos profundamente el fallecimiento de Mara Fernanda. Como expresamos anteriormente (¿dónde?), todo nuestro equipo se solidariza con su familia y los acompañamos en este momento. Para ellos nuestras condolencias. Cuentas con todo nuestro apoyo. Exigimos todo el peso de la ley para quien o quienes resulten culpables.”[18] De tal palo tal astilla. Si el gobernador es un farsante, también la empresa. Ahí va el burro secundando al asno: “Exigimos todo el peso de la ley”. Mijitos, qué hipócritas son de verdad, me cae de madres. Por si no lo sabían, si bien el mundo virtual está en todas partes, no el real. China está en China, no en México. Por el acto de teclear unos cuantos caracteres en su aplicación no se aliviará el dolor de la familia de Mara. ¿Cómo van a acompañar a la familia de Mara si están muy ocupados sacando dinero con sus taxis inseguros, deslindándose de todo daño al “usuario”? Así es como vieron a Mara, un “usuario” más. Así como esa palabra tan fría, así también se ve su publicación. El pueblo mexicano es sólo eso: un “usuario”, del metro, del taxi, de aplicación de celular. Y bien, si de verdad exigieran el peso de la ley, deberían irse percatando de que el mazo de la jurisdicción caería, se aplicaría sobre ustedes. Pero como están enterados de que quien alza dicho mazo es un alcahuete de ustedes, por eso ni se preocupan, y hasta se atreven a utilizar la misma frase burlona.

Segundo, no me venga con su Peso de la Ley, señor Tony, porque de veras me va a sacar de quicio. Ya desde hace mucho, mucho tiempo, si de verdad aplicara usted la Ley y no sólo la publicara en aplicaciones celularísticas, desde hace tiempo debería haber revisado y penalizado las condiciones de este tipo de empresas que “brindan” un transporte “seguro”. No sólo debería “revisar”, debería vetar, prohibir –así, sin comillas, en negritas, cosa que no hacen los contratos en sus términos y condiciones-, vedar, anular, cerrar, clausurar, denegar este tipo de empresas asesinas, malditas, enfermas. Pero como a la empresa no le conviene ni a usted ni a la Reforma de Telecomunicaciones, entonces produzcamos menos acciones y más aplicaciones… de celular, claro está. Usted no es más que un cirquero… payaso… asesino que se complace con matar a jovencitas de 19 años, como Penny Wise que acaba de salir en los cines, cuyas ventas cuántos peniques no le dejan a usted también, pero eso sí, usted no tiene nada de sabio. Usted es Eso a lo que una sociedad justa debería aplicarle con verdadera ley una sentencia de cárcel… de por vida.

Finalmente, nos introduciremos en un campo minado. Pero ni modo. Digámoslo así para no herir sensibilidades: la fracción ideológica y las causas individuales tienen como fin último el fracaso total. Con el asesinato de Mara -a ver cuánta fama pueden succionar de ella- una cantidad de voces individuales empezaron a escupir a las redes sociales sus complejos ideológicos. Mi consejo que no verdad (que quede claro), producido para la construcción y no el desmadre total de la discusión: debemos llevar más allá de una cuestión de géneros el problema de la crisis mexicana. Elemental, mi querido Wattson, hay misoginia, hay odio discriminatorio hacia la figura de la mujer, hay proliferación del denominado machismo, patriarcado y cualesquiera nombres similares. Y, efectivamente, se funda en una construcción histórica, de tradición. Eso que ni qué. Así como todo conocimiento humano (por favor, no vengan los matemáticos, físicos y biólogos a darme lecciones ontológicas y lógicas; ya habrá tiempo de refutar estas verdades a medias).

He aquí el problema de que si nuestro conocimiento es una construcción histórica (ya lo dije antes al principio del texto): que es peligroso. El conocimiento es diferenciado el uno del otro por choques históricos, mediante lo cual no necesariamente existe una construcción hacia el acuerdo ni a lo heterogéneo. Una visión epistemológica tal da cuenta de que probablemente nuestros pensamientos e ideas -y en última instancia, nuestro mundo histórico, el humano, el de la sociedad, el de la cultura- son generados por nuestros egos, pasiones, odios, desacuerdos, rencores, resentimientos, complejos, convicciones, creencias acérrimas, y no por un hecho independiente del hombre, no por un ente más allá de todo, ni por la uniformidad de la naturaleza; por lo tanto, una conclusión así nos hace ver la peligrosidad de una afirmación o una negación, de una creencia, de una pasión, de una opinión, de un sostén. El machismo padece de este síntoma: no logra dilucidar la peligrosidad de su argumento. Pero tristemente, la lucha de géneros también sufre de este síntoma. ¿Realmente es posible no estar inmersos en esta problemática? Me da la impresión de que no. De ahí, repito de nuevo, su peligrosidad. Pero lo que sí podemos elaborar, pese a esta sintomatología del pensamiento humano, es una construcción que no busque tanto la causa individual, sino la común. Si se quiere erradicar el machismo, también hay que fijarse en la pobreza, la terrible educación, el poder del progreso, la injusticia social, la desigualdad general, las riquezas acumuladas, los pésimos servicios de salud, la falta de medicinas, el crimen organizado, el narcotráfico, las regiones marginadas, el desempleo constante, la culocracia, la falocracia, el vaginismo, el tetanismo, el machismo, el feminismo, el patriarcado, el matriarcado, los LGBT, los homosexuales, los heterosexuales, las lesbianas, los drak queen (o como se escriba), la pornografía, la pedofilia, los salta cunas, las malas directrices, nuestros directores, nuestros rectores, nuestros gobernadores; hay que poner el dedo también en los monopolios cada vez mayores, en la traición a las garantías individuales, los ancianos sin pensión, el salario mínimo, la explotación de trabajadores, los robos, los secuestros, los asesinatos, los destazamientos, las fileteadas; los best-sellers, las noveluchas, los “lee 20 minutos al día”, como si eso te fuera a hacer menos pendejo (miren a los universitarios, cómo leen y están rependejos), las inservibles consideraciones académicas de Volpi y las de La Dichosa Palabra, canal 11 y 22 y sus contantes decaimientos culturales, canal 13 y sus novelas de narcos, canal 9 y su películas antigüitas, canal 7 y su eterna disputa por el rating con canal 5, canal 4 y sus politólogos, canal 3 y el “ponle VIDEO para jugar Pepsi Man”, Canal 2 el canal de las estrellas, ¿qué otro canal sigue?; el escritor presuntuoso, el lector muerto, la literatura vanguardista del boom, el arte por el arte, el arte contemporáneo al chilazo; Cinépolis la capital de cine y su lucha por el monopolio a morir con Cinemex, la Coca Cola (aguas negras del capitalismo) y sus derivados, el apestoso transporte público, las mugrosas calles, los barrios decadentes, los barrios nice, los barrios decadentemente nice, la política exterior, la interior, la apatía común, el abuso de poder, la cobardía de los que les pegan a los animales porque así también les pegaron a ellos y no entienden que un animal jamás racionalizará como un humano y por más putazos que se les den seguirán actuando según sus instintos animales (bestias humanas, me dan asco), los que creen que con su indiferencia no participan de toda esta mierda y que según con ella hacen contrapeso a la misma (sí, cómo no, ridículos), y hasta la quieren argumentar filosóficamente y justificar con practicidad; los reporteros muertos en Culiacán, la ideología fragmentaria y fraccionaria, el radicalismo inmoderado, el moderado relativismo, el ingenioso utilitarismo, la indiferencia política, el ciudadano de a pie, el de bicicleta, el del coche, el gasolinazo, el aumento de la canasta básica, el número tan creciente de niños en el metro, la trata de blancas, la prostitución de menores, la estafa de los jefes en los trabajos, la insuficiencia de servicios básicos, la discriminación, los migrantes del norte y del sur, la importación, la exportación, la producción, el imperio mediático, el mundo virtual, el mundo real, la entrometida religión, las ciencias y las humanidades a las que nadie les preguntó nada, pero que siempre están prestas a abrir el hocico, el terror tecnológico, el sanguinarismo, la carnificación, el vegetarianismo, el veganismo, el calentamiento global, los polos derretidos, la deforestación, la contaminación del agua, del ruido, el dióxido de carbono, los bosques incendiados, Green Peace y otros iguales, los derechos humanos, los del hombre, los de las mujeres, los de los gays, los de los animales, los de las plantas, los de las cucarachas, las plagas, las pandemias, las enfermedades de transmisión sexual, las enfermedades terminales, los ciegos, los mudos, los sordos, los mochos, los no tan mochos, los que cantinflean, los que les escriben sus discursos aburridos, las infecciones vaginales de las niñas bien y las de las niñas no tan bien, las gilletes prestobarbas, la colonización de otros planetas, los viajes interestelares, la vida en otros planetas, los terremotos, los maremotos, los huracanes, las próximas erupciones del Popocatépetl, los tsunamis y los tsurimis, Quadri y sus falsos lentes como sus programas de radio, los noticieros con López Dóriga, los juái de rito, los cánceres, el PRI y el fascismo, el PAN y el fascismo, el PRD y el supuesto no fascismo, el Movimiento Ciudadano y su joven fascismo, el partido Alianza y su pretendido no fascismo, las ridiculeces de Fox para la presidencia de los EUA, las ridiculeces de su mujer para la presidencia de México, los lemas de Delmazo en el Estado de México que van pegados detrás de las micros “Duro con Delmazo”, los diputados calienta asientos, el poder legislativo borracho, el poder jurídico bien gracias, el poder judicial comiendo torta de mal y matando a los ciudadanos, el ejército traidor que también mata a los ciudadanos, las autodefensas de Mireles, el gobierno de los cárteles de la droga, del Peje ni hablar, el novio de Peña, Raúl cervantes y sus aspiraciones a la fiscalía, el títere peluchesco de Graue; las bombas nucleares de los gorditos (¿cuáles? ¿Las de los gringos, los rusos, los alemanes, los coreanos? Todos están gorditos), los problemas de China y la OTAN, los rusos a la espera, las opiniones pendejas de Angela Merkel para con México; el reconocimiento de nuestros errores, de nuestras fallas, los de hasta abajo, los de abajo, los de en medio, los de arriba y de hasta más arriba; el reconocimiento de otras culturas, las comunidades indígenas, los vagabundos solos, los vagabundos con perros, el repudio de sí, el desabasto de alimentos; hay que colocar nuestros ojos ciegos en los animales, en el aumento insostenible de la población, el deterioro de la infraestructura, la ignorancia popular, el demasiado conocimiento académico, el olvido progresivo, el fuchobol (creo que ya lo mencioné), las aburridas peleas del Canelo, las próximas Olimpíadas, el próximo mundial, las gacetas de la UNAM rellenadas con hurras propios, las otras escuelas eternamente opacadas por la arrogancia de la UNAM, la histeria total, el practicar la conciencia colectiva, la corrupción, la pasividad de las redes sociales, el Twitter, el Facebook y demás basura de este tipo; la hipocresía de las leyes, la farsa del poder comunicacional, la falacia de la propaganda, la mala patria, el supuesto nacionalismo, la mentira de los servidores públicos y su complicidad, la garrulería de la constitución, la charlatanería del pueblo mexicano, y muchos otros puntos que seguro el lector recordará y completará.

Por eso hay un sistema imparcial.”- Rachel Dawes.
Rachel, tu sistema no funciona.”- Bruce Wayne, en Batman Begins.

Si bien no pensar en todo ello en relación con todo ello, por lo menos no ser tan egoístas y encerrarse en la causa individual. Todo es un entramado total. Lo uno no está aislado de lo otro. Naturalmente yo no puedo obligar a un prójimo a creer al pie de la letra lo que yo creo –y él tampoco a mí, ahí ya tenemos una cuestión para resolver-, pero si no llegamos a un acuerdo común, pese a nuestros puntos en discordia, todo se irá al acabose, con patadas de ahogado a la mierda.

Pero qué va. Sigan mandando cartas al aire y al internet con sus causas individuales,[19] sigan siendo tan hipócritas con sus comentarios en aplicaciones de celulares, sigan publicando sus síntomas en las redes sociales, y fotos, y pónganles filtros y moñitos negros y aguacate; continúen haciéndole a la mamada; que continúe el veto a los periodistas, prosigan con sus falsas convicciones, realicen sus simulacros y sus simulaciones, que unos escritores sigan haciéndose de la vista gorda con la situación de este país; que otros escritores, como yo, le echen la culpa a la Ley (la Ley hace…, la Ley dice, todo el puto escrito le eché la culpa a la Ley, no manches conmigo); que los autodenominados políticos sigan robando, que la población siga comiendo verga, que siga habiendo inseguridad real y virtual, que sigan generándose asesinos, que siga sin aplicar la Ley más que en aplicaciones de celulares; que no se aclare el asesinato de Lesby ni el de Mara ni el de Anahí; que sigan violando mujeres, que sigan matando estudiantes, que sigan asaltando, que sigan habiendo inundaciones, que sigan ocurriendo temblores como el de ayer y el del viernes 8 de septiembre -“¡Que fue jueves, güey, o sea, 7!”-; que sigan dando el grito de independencia y de dolores; que la bandera tricolor siga agitándose con mentiroso patriotismo, que adornen el zócalo con escarcha y toda la onda, que sigan habiendo partidos de fucho carísimos; que las universidades sigan en las cumbres; que las compañías telefónicas den servicio de “solidaridad” después de bombardearte con cobros increíbles, que México tenga Casas Blancas, Gaviotas, Presidentes alcohólicos y gente muriéndose de hambre (a chingar a su madre la ambigüedad del gerundio). Total: “Yo estoy bien, a mí sólo me importan unos cuantos de estos puntos. Yo estoy en mi lugar ameno.” Que México siga igual, a no ser que, de estar hartos, tomemos el auténtico Martillo de la Ley para que caiga sobre todos estos puntos en catálogo aburrido, como el típico sonidito de mazo de jurisprudencia del inicio de la Ley y el Orden: Unidad de Víctimas Especiales. Ta tán.

Ciudad de México.

lucius.severianus@gmail.com

 

Fuentes consultadas:

[1] Salustio. Conjuración de Catilina. II, 4.

[2]https://www.publimetro.com.mx/mx/noticias/2017/07/27/asesinan-estudiante-fes-iztacala-tras-asalto.html

[3] Horacio. Épodos. 2, 1.

[4] Anaximandro. D-K 12 A 9.

[5] Enfoque noticias. Durante asalto en Tultitlán, muere estudiante de la UNAM. Julio 27, 2017.  México. Consultado el 19 de septiembre del 2017, a las 19:12 hrs.

[6] Gaceta UNAM.  Negociación, única vía para evitar el conflicto nuclear. Septiembre 18,  2017. No. 4,904. Ciudad Universitaria.  Consultada el 19 de septiembre del 2017, a las 19:59 hrs.

[7] Platón. Apología. 21d., & Memnón. 80d1-3.

[8] Sinembargo.  El embajador de Corea del Norte revira: el pleito es con Eu; llama ignorante al gobierno de Peña. Septiembre  08, 2017. México. Consultado el 19 de septiembre del 2017, a las 22:20 hrs.

[9]https://www.linkedin.com/shareArticle?mini=true&url=http://mxcity.mx/2017/09/sobre-los-resplandores-que-aparecieron-en-el-cielo-durante-el terremoto/&title=Sobre%20los%20resplandores%20que%20aparecieron%20en%20el%20cielo%20durante%20el%20terremoto

[10] Sin embargo. 61 muertos: 45 en Oaxaca (36 en Juchitán), 12 en Chiapas y 4 en Tabasco, confirma Peña  Nieto. Septiembre 8, 2017. México. Consultado el 20 de septiembre de 2017, a las 13: 43 hrs.

[11]http://regeneracion.mx/pena-nieto-desvario-despues-del-temblor video/&t=Peña%20Nieto%20desvarió%20después%20del%20temblor%20(VIDEO)

[12]http://www.enfoquenoticias.com.mx/noticias/balean-uber-en-magdalena-contreras-muere-conductor

[13] Sturluson, Snorri. Skáldskaparmál. Edda prosaica. XLIII.

[14] https://elpais.com/elpais/2017/09/15/actualidad/1505506513_087870.html 

[15] Idem.

[16] https://cabify.com/mexico/terms; & vid., la misma nota de El País.

[17] Idem

[18] https://twitter.com/Cabify_Mexico/status/908799695610351617/photo/1

[19]https://verne.elpais.com/verne/2017/09/15/mexico/1505509375_346143.html

 

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LA PERSISTENCIA DE LOS GRIEGOS

Por Lucio Severiano.


En respuesta a la conferencia ¿Por qué han persistido los griegos? hecha por Carlos García Gual.

 

Una pregunta frecuente en mi mente es por qué han persistido a lo largo de tanto tiempo los diversos avatares y modos de aquel pueblo magnificente mejor conocido con el nombre de los griegos, dándome esto la impresión, no sin poca gracia, de que sólo existieron unos griegos, sólo unos griegos: Los Griegos. Consecuentemente, me veo acosado por una constante irritación acerca de cómo, ya extintos, con vigor han mantenido en épocas sucesivas su vasta influencia, incluyendo la nuestra y causando para ella más preguntas e indagaciones pretendientes de respuestas.

Este fenómeno cultural se ha dado a tal grado, no sin detrimento para la creatividad, que hace que algunos se pregunten la dirección de su propósito, de si generará efectividad o ineficacia para la acción en una sociedad tercermundista como la mexicana. Mi planteamiento no funda sus raíces en la utilidad, pues de hecho esta última ha sido una vía que la persistencia de la cultura griega ha tomado en la actualidad; sino que inserta su tronco en el campo de la pregunta por el ser de los griegos.

No me refiero a un ser monumental, forma que nuestros renombrados, especializados, eruditos filósofos, científicos y letrados han adoptado en búsqueda sin siquiera dudar -¡asunto que ha de extrañar! Puesto que a diario persisten en una perpetua búsqueda del conocimiento-, sino que, desde hace tiempo, desilusionado por nuestros más ilustres intelectuales, ando en búsqueda del ser de los griegos en acción, el ser de la grecolatinidad –permítaseme la extensión hacia los latinos también- que se arroja al acto para la transformación de nuestra realidad que decae cada vez más. Riendo para mis adentros después de tantas pavadas escolares,  me pregunto así cuál es la significación de los griegos en la cultura mexicana.

Con facilidad podemos identificar en la época presente los puntos de vista acerca de cómo se los concibe, y éstos suman tres: aquellos que, inevitablemente sumergidos en la supervivencia cotidiana, al oír la palabra griegos, se imaginan un mundo misterioso marmóreamente blanco, habitado por hombres barbudos y greñudos, y recubierto por un halo de mistificación mítica, considerando a este antiguo mundo sólo como dato turístico y conociendo de Grecia a un único hombre, a un tal Sócrates, con el cual se identifican con toda plenitud porque tampoco saben nada de nada, y por eso viven esclavizados.

Aquellos que se perfilan a los helenos como padres y madres de la cultura occidental, por lo cual se los estudia de todas las maneras doctas concebibles, fundándose en la objetividad, es decir, aquellos que escinden la genialidad helena de sus diversas manifestaciones para convertirla en lo siguiente: la monumentalidad racional hacia la construcción de la civilización, el utilitarismo e instrumentalismo pseudoartístico y el anticuarismo idealista –si me lo preguntan, anticuadísimos todos-, en donde se encuentra naturalmente nuestra élite intelectual entera, cuyos representantes son los tres tipos de académicos mencionados antes, ¡tan genios ellos!

Al final, tenemos a unos cuantos que, en conflicto y disidentes de los últimos dos círculos, perciben en los griegos una íntima cercanía creativa y una guía pedagógica que de una forma u otra los arroja hacia la actividad de transformación artística. De tal manera, cuestionando la futilidad epistemológica dicha con anterioridad y mostrándonos que ésta es en realidad destructora de los griegos, entienden que es preciso ubicar la helenidad en un marco concreto de la actualidad, hazaña que conlleva la supresión de la ya identificada futilidad epistemológica. Comprenden al fin que es esencial ubicar sus saberes con respecto a los griegos en referentes próximos y correspondientes a la cotidianidad mexicana.

Una vez conocido el panorama difuso, sería oportuno afirmar que la significación de los griegos y, más en concreto, su persistencia consistirían en la instrucción motivadora de una creación propia que tenga sus miras en la transformación social concreta y particular, incluso cuando ello venga acompañado de la alteración de la helenidad misma. Los griegos están muertos como modelos inamovibles o como regidores de formas y estructuras inertes. Su enseñanza artística más bien está encaminada a la reinvención tanto de uno mismo como de la sociedad presente, y debemos voltear nuestras miradas a ellos con la intención no ya de adorarlos cual figuras monolíticas, sino de adoptar sus efectividades para una recreación propia, íntima, cercana, concreta. Entenderemos la significación de los griegos cuando, en vez de examinarlos con tristeza enfermiza y obsesión fúnebre, lo hagamos con orgullo creativo y liberación jovial de modo que nosotros nos sepamos genios como alguna vez lo hicieron Los Griegos. Ese día llegará cuando nos pertenezcamos a nosotros mismos, reconociéndonos ahora como unos griegos. Ahí hemos de edificar nuestro oráculo de Delfos.

Biblioteca Vasconcelos, Ciudad de México.

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CAMUFLAJE NARCÓTICO

Por Lucio Severiano.


Sobre el narcotráfico en la UNAM.

 

Si Dios no existe, todo está permitido,[1] lema de las sociedades del siglo XXI: Crimen sin Castigo o bien Vigilar sin Castigar; Guerra con Paz o Lo Uno ni lo Otro. ¿Qué respondo a esto? Sí pero No. Tal grado de confusión existe en cuestiones periodísticas y no poco desconcierto para quienes emprenden la constante búsqueda de la verdad, mas no la ontológica y otras pachecadas de cubículo, sino más bien la terroríficamente ensombrecida por las polvaredas de estimulantes en regiones innombrables de CU.

Natural es que a los pocos investigadores del documento, no de las minuciosidades eruditas estúpidas, sino los arqueologistas, mientras historian actividades ilícitas en los parques universitarios, se los intimide, agreda, amenace y lastime: es lícito partirles la cabeza o, si se quiere, partirles su puta madre, violarlos, robarles.[2] ¿Qué daño más grave falta en lista si no es aquel que me prohíbo mencionar por censura propia ante el miedo de pensarlo? Dijo el padre y después en la misma línea el filósofo: “pienso, luego existo.”[3] Parece que existo para callar. No obstante, con culpa en mi silencio sé que pienso, por lo menos estoy pensando. Tengo muy presente que la madre de todos los miedos es el silencio, pero un historiador silencioso que nunca calló me enseñó a vetar el silencio cuando un corazón airado harto está de las injusticias. Deviene, por ello, en corazón airoso, satíricamente emputado, pero nunca ridículo. Empecemos pues, a amenizar el texto, o mejor dicho a camuflarlo. ¡Qué verbo tan complicado! ¿Así se conjuga…? Yo camuflo, tú camuflas, él, ella camufla, nosotros, nosotras camuflamos, ustedes camuflan, ellos, ellas camuflan. “¿Y las formas de cortesía?” Ya, no se enoje. Usted camufla.

Camuflajiemos pues, ¿para bien o para mal?

En misión peligrosa, por la verdad como causa, algunos llegan a preguntarse la razón del ocultamiento y a un lado deponen el temor de sí para encontrar indicios de respuestas, huellas del crimen, rastros del peligro. No interesa a algunos el escribir sobre si fulanita se acostó con zutanito, si panchita se operó la nariz, si perenganito engañó a chanita o, en última instancia, aunque no por ello menos reproducido, el fotografiar mujeres en bikini contribuyendo a la despersonalización de la mujer y al crecimiento masivo de la culocracia. Sí, señores, culocracia, el poder del culo, con términos griegos y latinos.

Hay otros que buscan desenmascarar el teatrito, que están hartos de pan y circenses,[4] que buscan respuestas ante tanta mentira dicha. Pocos realmente triunfan. Pues pese a que en estos pocos la causa vencedora prevalece al mostrarnos hechos posibles, recientemente la vencida plació[5] a aquel que fue descubierto por miembros de una mafia en el Frontón, iniquidad de corazón. La suerte que no la omisión lo decretó así.

No es que el trabajo valga más que la vida,[6] sino que en circunstancias temerosas como las actuales ni la vida ni el trabajo están exentos de violencia sin límites. El trabajo se torna medio para poder llevar una vida digna, porque merece ser vivida de tal modo: “es por comodidad, por vivir con la tranquilidad de no cerrar los ojos, los oídos ni la boca ante la brutalidad, la estupidez y la cobardía.”[7]

La empresa, para conocer el entorno en que el nubloso mercado ejerce su influencia, consistió, camuflado de drogo el reportero, cosa que no fue difícil, en la compra de una serie de substancias utilizadas en y por el campus universitario. El camuflaje cubre tal actividad ilegal, desde los que venden hasta los que compran, incluso los nombres usados para denominar las substancias: cuadro, velas, periquito, chochito, motita, parcito. Me da la impresión de que las han de amar mucho para darles esos diminutivos, así como cuando la novia al amado lo apella con “mi amorcito, mi corazoncito, mi gordito, mi tontito.” Estos círculos y sectas no carecen de comicidad, incluso tienen gomiácidos, ¡hazme el favor! ¡Así como las gomichelas! Yo creo que les meten gomitas de la Ricolino, las caducadas del metro tal vez… para que amarre más.

-Bueno, ¡ya dime de qué van esos nombres, deja de hacerte el chistosito! No ves que esto es trágico.

Pues antes lo trágico y lo cómico convivían, por eso, menso, existe la tragicomedia. ¡Ay, pero qué bruto! ¿Listo? Ahí te va. Algunos estimulantes mencionados son los psicotrópicos, alcaloides, psicodélicos y otros los opioides.

-…

¡Ay, pero qué gente tan bruta! A ver, Erythroxilum coca, Lysersau…

-¿Lyser qué?

Cállate, déjame terminar: Erythroxilum coca, Lysergsaure-Diethlamid, Diaceltilmorfina…

-No entiendo ni madres…

Está bien, seguramente ésta sí la conoces: Cannabis sativa.

-Claro, la mariguana.

Así es, mota y cocaína y heroína y LSD.

-Ya sabía, no se te olvide la piedra que contiene metanfetaminas y hasta le echan veneno para ratas. Oye, ¿por qué haces tanto pancho diciendo alcaloide de erythroxilum de sal en polvo con bicarbonato sódico?

Ah, pues porque hay que camuflarlo todo, no me vayan a dar un plomazo al rato. Aquí nadie te ayuda, se hacen de la vista gorda y te dejan morir solo, “a unos metros de distancia, sin intervenir”, así como los vigilantes del carrito custodio en el campus que observaron lo que le hicieron a aquel periodista.[8] Son vigilantes que no vigilan o más bien que vigilan lo que les conviene. ¿Veneno para ratas? Eso sí está bien cabrón, ¿entonces la banda que compra se está metiendo veneno para ratas al organismo? Las ratas son otras más bien, ésas deberían ser erradicadas del campus, pero pues ni el Consejo ni el Rector se han pronunciado ante tales actos.[9] Estos últimos son otra clase de ratas, más avanzadas.

 -¿Es decir que la compra y venta de drogas se realiza a diestra y siniestra, en plenos jardines, a plena luz de día? Tan bonitos que eran los Campos Elíseos y los Frontones el viernes con sus tantas actividades deportivas… ¿El viernes como día predilecto? ¿Y las medidas de seguridad? ¿Y los universitarios? ¿Qué hay con ellos?

Propaganda barata y sólo UN GOYA PARA QUIENES BUSCAN EN LA UNAM SU DOSIS DIARIA DE CONOCIMIENTO Y NO DE DROGAS. De-verítas, no miento, lo ponen en mayúsculas y en letra capital, han de ser correctores de estilo o algo por el estilo. Yo no sé si son peores las drogas vendidas y la mafia o la droga erudita que les escupen en las aulas porque a los chavos los tienen bien adormilados, súper pachequeados ahí en sus facultades de modo que no piensan la severa realidad que les tocó, tanto así que ni enterados están del cachazo al periodista o del catedrático que le clavaron ocho plomazos.[10] Me llevé una gran tristeza al saber que estas noticias ni siquiera andan en voces de los Químicos, uno creería que les llamaría mucho la atención la calidad del plomo de la balas o las drogas y sus compuestos, así como no paran de hablar de Trainspotting II,  la serie esa del químico ese que hace drogas para vender, y las novelas de Isaac Asimov.

-Oye, oye, te me estás desviando.

Perdón. El punto es que los que vigilan, no castigan, y si castigan, castigan a los inocentes y no a los culpables.

-A ver si entiendo. ¿No hay algún mecanismo que mantenga a raya a esta mafia? ¿Cómo que se castiga a los inocentes?

Sí. Mira, si cualquier miembro de la comunidad comete un error, o sea, no entrega el libro a la biblioteca en el momento indicado, se lo castiga. Si se roba el libro, se lo castiga. Si plagia, se lo castiga. Si compra una calificación, se lo castiga. Si fuma dentro de una facultad, se lo castiga. Si propone una novedad, se le dice que no. Si habla donde no debe hablar, se lo regaña. Si una maestra se tira a un estudiante, y los llegan a cachar, la castigan. Si el profesor ve un tema que no está calculado en el plan, se lo castiga. Si te saltas las nuevas rejas para cortar paso, se te castiga. Si estás acostado con tu novia besándola, se te castiga. Si faltoseas a alguien, te vetan como sociópata, etc. Está bien, son cosas que no deben hacerse en el campus. Lo admito. Pero, ¿y los que están cometiendo delitos realmente serios, pesados, severos, de a kilogramo? ¿Por qué no los castigan? ¿Por qué no los vigilan? ¿Qué sucede ahí? Donde debe caer el martillo de la jurisdicción, es ahí un sitio de crimen ex profeso.

-¿Me intentas, con tantos titubeos, rodeos y proyecciones, decir que los culpables caminan impunemente y los denominados inocentes están petrificados, anulados? ¿Que el temor, el miedo, el terror, el pánico, así en escala, penetran los corazones tremulantes de todos excepto de aquellos a quienes deberían penetrar?

La ley aplica para quienes nada deben y nada temen, sin embargo, sí que temen… los verdaderos criminales hace mucho que suprimieron de sus mentes el miedo. Pero me refiero a los verdaderos criminales, a quienes están detrás de este asunto, no a las pandillas de peones selváticos. Por ello, agreden físicamente con robos, golpes y plomazos. Peor aún, los gritos de la selva y el acto, la intencionalidad segura de violar manifiestan una perversidad apeirónica, sin límites físicos ni corpóreos. Agresión metafísica: no hay temor de que el martillo de la norma caiga sobre ellos. No se los puede castigar, intimidar no se los puede, ¿cómo vigilar se los pretende? ¿A qué acudir? ¿A la autonomía? ¡Patrañas, camuflaje narcótico! ¿Y los que se chingan? Ay, universitarios, abran los ojos, únicamente nosotros nos chingamos. Ya nos cargó la chingada porque si nos llega a pasar algo, lo que sea, nadie nos investigará. Para nosotros será la causa vencida.

Ésta es nuestra tragicomedia. Bájese el telón. Se acabaron las risitas.

Las Islas, Ciudad Universitaria, México.

lucius.severianus@gmail.com

 

Fuentes consultadas:

[1] Dostoievski, Fiódor. Los Hermanos Karamázov. trad. Comstance Garner. Project Gutemberg. Nueva York. 2009.  p. 293 [258].

[2] http://www.radioformula.com.mx/notas.asp?Idn=707902&idFC=2017

[3] Agustín. Ciudad de Dios. XI, 26; Descartes, René. Discurso del método. IV, AT VI, 32.

[4] juvenal. Sátiras. X, 81.

[5] Lucano. Farsalia. I, 128-129.

[6] https://www.youtube.com/watch?v=ekM12TQv4s

[7] http://www.eluniversal.com.mx/columna/elisa-alanis/nacion/sabias-que-te-puedo-dar-un-pinche-balazo-por-eso

[8] https://aristeguinoticias.com/2408/mexico/denuncia-unam-ante-pgr-agresion-contra-periodista-en-cu/

[9] http://www.radioformula.com.mx/notas.asp?Idn=707902&idFC=2017

[10] https://www.elsoldemexico.com.mx/metropoli/Acribillan-a-catedr%C3%A1tico-de-la-UNAM-con-ocho-balazos-245172.html

Imagen de portada tomada de 

http://journalmex.com.mx/combate-al-narcomenudeo-en-cu/